No soy pacifista; no es que no crea en ello y que no lo piense como obligatorio, como actitud para la vida, pero no soy ingenuo y, a veces, me entran unas ganas de darle una buena hostia a algunos… Pero sí procuro ser responsable y mantener la inteligencia despierta, me cuesta un huevo alimentar mi independencia y bregar con mis propios prejuicios tratando de comprender la situación de los demás, cada uno con su vida y sus historias…

Pero pago a mis políticos, a todos, a cada una, para que representen a la ciudadanía, que abarca a la totalidad de la gente que convivimos más o menos obligados en un Estado; no les pago para que se atribuyan la representación de pueblo alguno, porque la ciudadanía no prejuzga ni siquiera la legalidad de la situación, hasta un simpapeles en teoría puede solicitarlos y someterse o protegerse bajo la Ley, pero la palabra pueblo hace alusión a una predefinición en la que, a posteriori, podemos no encajar algunos; cuando un político se arroga la representación de un pueblo bordea (cuando no pisa ya) el fanatismo racista que sólo se entiende por oposición a los enemigos de ese pueblo.

Este artículo es una denuncia clara. Si de aquí al día 1 de octubre todo esto no para y los dirigentes catalanistas y los españolistas no se sientan a desmontar toda esta mierda, si siguen emperrados en orgullos de creencias personales, banderas, cerrazón de ideas incapaces de ponerse en la posición del otro y, por azar, no lo quiera el dios, ocurren actos de violencia con víctimas, deberíamos procesarlos por colaborar con plena consciencia en los delitos que se produjeren.

Puigdemont me representa como español, sea lo que sea eso, y Rajoy representa a mi amigo Francesc como catalán, fuere lo que fuere esto. Y les pagamos por igual para que sean ejemplarmente inteligentes, para que antepongan la seguridad de las personas por encima de cualquier símbolo, himno, bandera, idea o su puta madre. Veo con absoluta indignación cómo algunos juegan con desvergüenza a “héroes de la patria” haciendo gala de una irresponsabilidad a la Pilatos, como sabiendo que después se podrán lavar las manos…

Repito la tesis, sólo hay un objetivo: parar las situaciones de riesgo, devolver todas las competencias a Catalunya bajo su compromiso de desmontar la algarada en la calle y las elucubraciones poéticas, recular todas las partes y hacerlo en una mesa tragando saliva y orgullos y ejerciendo la política con la grandeza de las ideas y de la paz, hablar de todo a partir de ya, evitar el enquistamiento de las enemistades y vivir.

Si no hacen esto, yo les acuso en su locura de los estragos que pudieran producirse e invito a que nuestro aparato judicial, independiente, comience a tener en cuenta esta posibilidad desde el punto de vista penal y con todo rigor, porque a la postre, la ciudadanía necesita que alguien la defienda de quienes no manifiestan la madurez suficiente para convivir, y cuando los delincuentes son los legisladores… no queda otra.

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Francisco Silvera. Huelva, 1969. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Sevilla y Doctor por la Universidad de Valladolid (tesis: Obra y edición en Juan Ramón Jiménez. El «poema vivo»; Premio Extraordinario de Doctorado). He sido gestor cultural, lógicamente frustrado, y soy profesor de instituto, de filosofía, hasta donde lo permita el gobierno actual. Director del Festival Internacional de Música Ciudad de Ayamonte (2002 y 2003). Coordinador de los actos del Trienio Zenobia-JRJ 2006-2008. Asesoría musical para la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (2003-2013). Consejo Asesor Literario de la Diputación Provincial de Huelva (2002-2013). Colaboro semanalmente con la prensa escrita en Huelva Información. Junto a Javier Blasco, he codirigido Obras de JRJ, en 48 volúmenes para Visor; he publicado varios ensayos en torno a su concepto de «obra»: -Copérnico y Juan Ramón Jiménez. Crisis de un paradigma (2008) -El materialismo de Juan Ramón Jiménez. (JRJ excavado: alma y belleza, 1900-1949) (2010) -Juan Ramón Jiménez en el Archivo Histórico Nacional: Vol 2. MONUMENTO DE AMOR, ORNATO y ELLOS (2011) -Poesía no escrita. Índices de Obras de JRJ, junto al profesor Javier Blasco (2013) Lejos de tener vocación de cuentista, sí me encuentro cómodo en la prosa corta, lo que me hace deambular entre el relato, el microrrelato, la estampa o el poema en prosa. Veo poco más que comercio en la literatura actual; suelo experimentar con la forma. Mis libros: -Las apoteosis (2000) -Libro de las taxidermias (2002) -Libro de los humores (2005) -Libro del ensoñamiento (2007) -Álbum blanco (2011) -Tenebrario (2013) -De la luz y tres prosas granadinas (2014). -Libro de las causas segundas o Las criaturas (2014, Epub) -Mar de historias. Libro decreciente (2016). -Libro de los silencios (2018) -Pintar el aire (2018, en colaboración con el pintor Miguel Díaz) He publicado cuentos en diversas revistas y he sido recogido en varias antologías, como Mundos mínimos. El microrrelato en la literatura española contemporánea (2007), editada por la profesora Teresa Gómez Trueba; Microrrelato en Andalucía (2007), edición del crítico Pedro M. Domene, y más recientemente en Velas al viento. Los microrrelatos de La Nave de los Locos (2010) o Mar de pirañas. Nuevas voces del microrrelato español, ambas por Fernando Valls (2012). En el blog literario de este crítico se pueden encontrar textos míos. Mis artículos en: quenosenada.blogspot.com.es. Libro de los silencios ha sido galardonado por el jurado del XXV PREMIO DE LA CRÍTICA ANDALUZA de 2019 en la modalidad de relatos.

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