El TSJ de Castilla y León ha ratificado el fallo de la Audiencia Provincial de Palencia que condenaba a una pena de un año y medio de prisión a un sacerdote por un delito de estafa. Los hechos se remontan a febrero de 2019 cuando una mujer de 77 años alquiló una vivienda al acusado por la que la propietaria no recibió nunca pago alguno.

“Un hombre sagrado”

El alquiler acordado era de 575 euros al mes más un mes de fianza que el sacerdote debía dejar en depósito. La propietaria de la vivienda confió plenamente en la buena fe del acusado al tratarse de “un hombre sagrado”. Pero como el pago no llegaba nunca, la mujer decidió denunciar el caso y consiguió echar al sacerdote cuatro meses después de que este ocupara la vivienda.

Reincidente

El acusado, sacerdote de profesión, es reincidente en los cargos de los que se le acusa, ya que con anterioridad había actuado con el mismo modus operandi en otras dos ocasiones. Ocupando dos viviendas en las que nunca pagó el alquiler y que le costaron dos juicios por desahucio.

Indemnización

El acusado, además del año y medio de prisión, deberá indemnizar a la propietaria de la vivienda con 1.725 euros en concepto de los meses que no pagó el alquiler. Además, el sacerdote también deberá hacer frente a 370 euros por los gastos y consumos generados en su estancia en la vivienda ocupada y 2.000 euros por daño moral. El total asciende a 4095 euros a los que habrá que sumarle los intereses legales.

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