La Unión General de Trabajadores (UGT) solicita a Fiscalía de delitos de odio que investigue “las afirmaciones y proclamas antisemitas que se vertieron el pasado sábado 13 de febrero en Madrid durante una manifestación fascista en la que se rendía tributo a la División Azul”, al entender que “los insultos proferidos a la comunidad judía podrían constituir un delito de odio”.

La manifestación de Madrid, en la que participaron defensores del terrorismo fascista como Ignacio Menéndez (defensor de los asesinos de los abogados de atocha), era un homenaje a la División Azul, la unidad del ejército franquista que, fruto de la alianza entre el fascismo español y el nazismo alemán, combatió junto al ejército de Hitler en la II Guerra Mundial.

En el transcurso de la manifestación “pudieron verse claras proclamas nazis, fascistas y franquistas, entre las que destacó una abiertamente antisemita: ‘el judío es el culpable’”, denuncia el sindicato. 

Hace poco más de quince días se celebraba el LXXV Aniversario de la liberación del campo de concentración y exterminio de Auschwitz-Birkenau. UGT advertía entonces de cómo “estaban renaciendo y reforzándose grupos revisionistas y negacionistas del Holocausto”, reforzados en partidos políticos que, aligeran, incluso alaban, a figuras destacadas del totalitarismo. De cómo estos partidos llegan incluso a la desfachatez de declararse amigos del pueblo judío, a la vez que bendicen a franquistas, se alían con los herederos del fascismo italiano, coaligan con los actuales representantes del nazismo alemán, o establecen relaciones estratégicas con los defensores de los totalitarismos chileno, argentino, brasileño, etc. 

No es difícil encontrar los evidentes vínculos históricos y actuales entre los grupos nazis y la ultraderecha española que hoy ocupa espacio en el Congreso de los Diputados, ayuntamientos y cámaras de comunidades autónomas y que aprovecha esta representación para alentar discursos de odio contra inmigrantes pobres, mujeres y personas de izquierda. “Este evidente quiebro democrático ha supuesto un aumento de las expresiones públicas que cuestionan la democracia, discrimina sin tapujos a diferentes sectores de la sociedad o, como en este caso, apunta contra la comunidad judía (¡de nuevo!) como la responsable de todos los males”, señala UGT. 

La ultraderecha es enemiga de la democracia

Las gravísimas expresiones antisemitas gritadas en Madrid se suman a la profanación que sufrió a finales de diciembre el cementerio judío de Madrid, en donde se pintaron frases en las que se amenazaba a la comunidad judía, o al creciente número de pintadas contra ésta que siguen apareciendo en ciudades de toda España y en redes sociales. “Actos cobardes y constitutivos de delito de odio que no pueden tolerarse y ante los que nadie puede permanecer en silencio”, denuncia el sindicato.  

La historia ha dejado más que patente que la ultraderecha, sea de corte nazi o fascista, “es enemiga de la democracia y del respeto a los Derechos Humanos”, por lo que UGT “quiere advertir del peligro de banalizar actos como el ocurrido este fin de semana en Madrid”. Asimismo, el sindicato hace “un llamamiento a todos los colectivos y sectores democráticos de la sociedad para que nos unamos contra la creciente normalización del fascismo”.

El compromiso y la unidad de personas, organizaciones, instituciones y de todos los sectores de la sociedad ante los ejercicios de legitimación del odio es fundamental, así como la labor de medios de comunicación que asuman la valiente tarea de informar sobre la actividad de grupos de extrema derecha. “Los gravísimos hechos de Madrid se han podido conocer gracias al rigurosos y valiente trabajo de La Marea, medio que publicó la información sobre el acto de apología nazi, así como fotos y videos”. 

UGT quiere, además “de instar a la Fiscalía a investigar los actos de Madrid, hacer un llamamiento a la Delegación del Gobierno en la capital para que reconsidere sus permisivos criterios a la hora de autorizar actos de evidente exaltación del nazismo, el fascismo y el terrorismo franquista”.

La ciudadanía “no entiende que manifestaciones de este tipo sean permitidos de una u otra manera, al tiempo que se cuestiona el derecho a manifestarse a otros grupos sociales. No puede medirse con la misma vara la defensa del legítimo derecho a la protesta y reivindicación, unida siempre al compromiso democrático y el respeto a los Derechos Humanos de las que las convocan, y el antisemitismo y el odio”, concluye el sindicato. 

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