La secretaria de Políticas Sociales, Empleo y Seguridad Social de UGT, Mari Carmen Barrera reclama vigilar los contratos en la nueva normalidad para evitar que las empresas utilicen el subempleo durante la recuperación, “ya que la salida de la crisis se está cimentando en base a contratos temporales por la reforma laboral del PP del 2012, que está dejando a muchas personas al borde de la pobreza”, como lo demuestra el informe “Impacto del coronavirus sobre el empleo en España”, elaborado por el Servicio de Estudios Confederal de UGT. Algo que ya sucedió en la crisis de 2008.

En mayo el porcentaje de contratos indefinidos a tiempo completo sobre el total de contrato bajó hasta el 5,3 por ciento, siendo el resto contratos temporales. Es por esto que, para la secretaria de Políticas Sociales, Empleo y Seguridad Social de UGT, es el momento de derogar la reforma laboral, antes de que pueda empeorar más la situación de precariedad del país por la crisis de la Covid-19”.

Las cifras demuestran que los ERTE, “han sido el gran escudo para evitar los despidos y preservar el empleo durante esta crisis, con casi 3,8 millones de trabajadores en ERTE”, ha destacado Mari Carmen Barrera, por eso, ha querido agradecer “el esfuerzo realizado por el SEPE, para dar cobertura mediante las prestaciones por desempleo abonando 5,2 millones de prestaciones”.

La responsable de Empleo de UGT, ha reclamado que “se mantengan los ERTES hasta que la actividad se recupere plenamente, para que se puedan reincorporar trabajadores y trabajadoras a sus puestos de trabajo”, porque para el sindicato “asegurar el empleo es fundamental para poder reconstruir económica y socialmente nuestro país”, ha reclamado Mari Carmen Barrera.

Parece que nuestro país sigue sin aprender la lección y la salida de la crisis se está realizando nuevamente en base a contratos temporales y de mala calidad, como ya sucedió en la crisis de 2008. Para UGT, el comportamiento de los contratos a jornada parcial deberá ser foco de atención en el proceso de desescalada y de nueva normalidad, con el fin de evitar que se conviertan en el mecanismo de creación de subempleo que utilicen las empresas en el periodo de recuperación de la crisis por COVID-19, como sucedió en la crisis previa, con consecuencias tan devastadoras sobre la precarización del mercado de trabajo español.

No podemos fundamentar el funcionamiento de nuestro mercado laboral sobre unas bases tan frágiles. Es el momento de derogar la reforma laboral y crear un nuevo Estatuto de los Trabajadores más moderno, más eficaz y adaptado a las nuevas realidades productivas. Crisis como ésta han puesto de manifiesto la debilidad de nuestro modelo productivo y es necesario cambiarlo para asentar una reconstrucción sólida, eficiente y sin dejar a nadie atrás.

Los ERTE, instrumentos fundamentales para preservar el empleo

UGT destaca en su informe que todas las cifras atestiguan que el mecanismo de los ERTE está funcionando como un verdadero escudo de protección ante el despido, facilitando la flexibilidad interna frente a la destrucción de empleo. A 30 de abril, 3.386.785 personas estaban protegidas por un ERTE. En mayo, se reduce el número de trabajadores en situación de ERTE (bajaba a 2.998.970) debido al proceso de desescalada y la reapertura de la economía.

Por otra parte, algunas variables publicadas por la EPA para el primer trimestre de 2020 también anticipaban el efecto de la crisis. Si bien en términos de número de personas ocupadas la caída fue del 1,4% en el trimestre (con un descenso de 285.600 personas ocupadas), el número total de horas trabajadas descendió más, un 4,25% trimestral.

A partir de mayo, los contratos creados son mayormente a tiempo parcial, con una caída de los indefinidos a tiempo completo

También el registro de desempleo del SEPE a final de marzo mostraba la irrupción de la pandemia en el empleo. El número de personas en desempleo se incrementó un 9,31%, con un incremento de 302.265 personas desde febrero. Los datos que abarcan el mes de abril siguieron recogiendo el efecto de la situación, con 282.891 personas paradas más desde marzo (un incremento mensual del 7,97%).

Sin embargo, los datos de mayo revelan la ralentización del ritmo de destrucción de empleo debido a la reactivación de los sectores productivos y el comienzo de la desescalada. Las cifras reflejan en mayo 26.573 personas más en desempleo, sólo un 0,69% más que en el mes de abril, llegando a una cifra total de 3.857.776 personas.

Mantener la protección de las personas trabajadoras

La situación de protección de los trabajadores afectados por la falta de actividad (ya sea por despido, finalización de contrato o ERTE), refleja el esfuerzo realizado por el SEPE para dar cobertura mediante las prestaciones por desempleo. Desde el 16 de marzo, el SEPE ha reconocido y abonado 5.206.552 prestaciones, de las que 3.748.009 (72%) corresponden a expedientes de ERTE.

En este sentido, la trayectoria seguida por el registro del desempleo permite vislumbrar un freno en mayo, que podría anticipar un menor impacto en términos de empleo que en crisis anteriores, tanto en lo referente a la duración del periodo de destrucción de empleo (que sería de menor amplitud que en la crisis de 2008-2009), como en volumen de personas desempleadas (considerando los máximos de paro alcanzados durante la recaída sufrida en el empleo por la recesión de 2012-2013).

Todo ello dependerá, a juicio de UGT, de la ausencia de rebrotes de la pandemia y de lo que suceda con las personas afectadas por los ERTE. De esta forma, el sindicato reclama que se mantenga su situación durante el tiempo necesario y que, cuando la actividad se recupere, se puedan reincorporar plenamente a su puesto de trabajo. Hay que asegurar el empleo para poder reconstruir, económica y socialmente, nuestro país.

Para ello, es crucial mantener los estímulos fiscales y monetarios con toda intensidad, porque sin ellos la salida no será posible. Debemos ser conscientes de que el esfuerzo será enorme, y que ello aumentará el déficit y la deuda de manera muy importante, y que esto será así en la mayoría de países de la UE, aunque no en todos con la misma intensidad. En todo caso, ahora no es el momento ni de acometer medidas de recorte, que serían letales, ni siquiera de plantearlas, porque la incertidumbre es enorme y todas las energías deben focalizarse de manera solidaria en impulsar la actividad y el empleo. Introducir en estos momentos mensajes sobre la necesidad futura de acometer recortes o “reformas estructurales” (fórmula que suele usarse eufemísticamente para denominar también recortes) solo sirve para generar confusión y alentar planteamientos improcedentes, en línea con la austeridad extrema ls que agudizó la crisis y devastó nuestro estado de bienestar de 2010 a 2013.

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