Foto: Flickr /Official White Houseby Shealah Craighead

Tanto los republicanos como la Casa Blanca ya da por hecho que Donald Trump será destituido por el Congreso. De ahí que el pasado jueves se produjera una reunión en la Casa Blanca entre los altos funcionarios de la Administración de Trump y un grupo de senadores republicanos. En dicho encuentro se llegó al acuerdo de que se debería celebrar un juicio completo en el Senado si el Congreso destituye al presidente.

A la reunión asistieron senadores de algunos de los Estados más conservadores como, por ejemplo, Utah, Louisiana, Carolina del Sur, Texas, Wisconsin o Arkansas. En representación de la Casa Blanca estuvieron presentes el yerno de Trump, Jared Kushner, Mick Mulvaney, jefe de gabinete interno, Kellyanne Conway, consejera del presidente y el abogado de la Casa Blanca, Pat Cipollone.

La Administración de Trump quiere que el Senado celebre un juicio completo, es decir, de larga duración sin descartar ningún artículo de impeachment, sobre todo, teniendo en cuenta que en el Senado los republicanos tienen mayoría, a pesar de que hay muchas voces críticas con Trump o que no han definido aún su posición. Además, hay otro factor importante para que ese juicio se celebre puesto que los republicanos no tienen los votos suficientes para aprobar una moción que lo frene.

Hay que recordar que se están celebrando las comparecencias de testigos clave en el juicio político iniciado en el Congreso, en el que se está dirimiendo si Trump abusó de su posición en la presidencia para conseguir de Ucrania datos y documentos para utilizarlos contra los demócratas.

Esta semana, por ejemplo, testificó Gordon Sondland, embajador de Estados Unidos en la Unión Europea, quien afirmó que la visita del presidente de Ucrania, Volodymyr Zelensky, estaba condicionada a que abriera una investigación para ayudar políticamente a Trump.

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