Trump se quita la mascarilla con gesto arrogante nada más llegar a la Casa Blanca, con una veintena de casos positivos entre sus trabajadores.

En el terreno de lo marcial, la honra y el honor se llevan a extremos tales que se llega a dar por válido y loable el dicho de “morir matando”. Esta es la estrategia que definitivamente ha puesto en marcha contrarreloj el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, un negacionista nato plenamente consciente de que las encuestas preelectorales le son desfavorables y ni siquiera la victimización de su imprevista enfermedad le ha servido paralograr arañar un puñado de intenciones de voto entre el electorado aún indeciso en Estados Unidos. De ahí su salida apresurada del hospital y esa rocambolesca y ridícula puesta en escena de supuesta fortaleza entre algunas muestras palpables de debilidad física. Definitivamente, Trump ha optado por morir matando, en el pleno sentido de la expresión. Mascarilla fuera con gesto arrogante, a pecho descubierto desde la escalinata de la Casa Blanca, y contagiando a todo el que ose cruzarse en su camino, parece ser la nueva consigna electoral del líder republicano, que avisa sin rubor ni pudor a un grupo de facinerosos, machistas y supremacistas blancos, los Proud Boys (Chicos Orgullosos), para que estén alertas en caso de que los resultados electorales le sean adversos el próximo martes 3 de noviembre.

La frase que debería dar por finiquitada su carrera hacia un segundo mandato la ha vuelto a escribir en su red social preferida, Twitter. “Saldré del gran Centro Médico Walter Reed hoy a las 6:30 pm (hora de Nueva York). ¡Me siento realmente bien! No le tengan miedo a la covid. No dejen que domine sus vidas. Hemos desarrollado, bajo la Administración Trump, algunos medicamentos y conocimientos realmente excelentes. ¡Me siento mejor que hace 20 años!”.

Con este anuncio, el presidente de Estados Unidos está lanzado varios mensajes inequívocos a sus conciudadanos. Por un lado, que los más de 200.000 muertos que la pandemia lleva contabilizados hasta el momento en el país del mundo más afectado no han corrido la misma suerte que su presidente, también contagiado actualmente por el virus y que ha recibido el alta médica del hospital pese a los informes de los facultativos.

A esto se suma que muchos miles de los más de siete millones de contagiados hasta la fecha por la covid-19 en EEUU ni siquiera tienen acceso a un sistema sanitario digno y con los mínimos requisitos indispensables. Es evidente que el mensaje del presidente sólo va dirigido a una parte de la ciudadanía estadounidense, el resto no cuenta claramente para sus proyectos aunque muchos de ellos sean votantes de los republicanos por otros motivos ajenos a la salud pública.

En la actualidad, el 8% de los estadounidenses, más de 26 millones de personas, no tienen ningún tipo de seguro médico. El cuidado médico exquisito que ha recibido estos días el hombre más poderoso del planeta a menos de un mes para jugarse la reelección presidencial no puede compararse en absoluto con el día a día de millones y millones de compatriotas, de ahí que el consejo presidencial en primera persona como contagiado de “no tenerle miedo a la covid” no debe ser tenido en cuenta por los estadounidenses, como así lo han hecho saber los propios facultativos que atienden al presidente.

Contagio masivo en la Casa Blanca

Trump ha vuelto a la Casa Blanca y lo primero que ha hecho ha sido quitarse la mascarilla con gesto arrogante y despreciativo. Lo ha hecho en un edificio, el presidencial, donde se han contabilizado más de una veintena de casos positivos por coronavirus tras el primer caso de una asistente que viaja regularmente con el presidente en el avión oficial, el Air Force One. Trump ha vuelto para afrontar la recta final de la campaña electoral con los galones que otorga ser un enfermo más de covid al que le importa muy poco contagiar a quien se le acerque.

Mientras, las encuestas siguen dando una holgada ventaja al candidato demócrata, Joe Biden, incluso de 13 puntos de diferencia, como la que otorgaba este lunes el prestigioso The Wall Street Journal. Definitivamente, el tema de la covid ha saltado al primer plano del debate electoral, por encima de la peor crisis racial vivida en medio siglo o de la violencia policial. Queda por saber aún a cuántos se llevará por delante Trump en su estrategia kamikaze de “morir matando” y si incluso el propio Biden y los demócratas serán sus principales piezas batidas.

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