Una tormenta económica perfecta que podría terminar de dar la puntilla al capitalismo, tal como lo conocemos hoy, se está formando en estos momentos. Pocos expertos dudan ya de que nos encontramos ante la antesala de una nueva crisis económica global, como demuestra el hecho de que las grandes economías mundiales están experimentando un “decrecimiento” preocupante. A este escenario, que ya se auguró en el 2017, hemos llegado por tres factores principales: la ralentización del comercio exterior, el exceso de deuda y el temor a una subida del tipo de interés, según el último informe de OBS Business School, la primera escuela de negocios online en España. Sin embargo, y pese a que en este caso el epicentro del huracán no está en la burbuja inmobiliaria y las hipotecas subprime, existen otros condicionantes que nos abocan irremediablemente a una recesión cuyas consecuencias son todavía impredecibles:

Tensiones entre Estados Unidos y China

Uno de los puntos más importantes que hacen predecir una crisis inminente, según el citado informe. La guerra comercial declarada por Donald Trump al gigante asiático está haciendo mucho daño a la estabilidad global, provocando “graves restricciones al comercio”, como la subida de aranceles. Cómo afectarán estas decisiones políticas “crean una incertidumbre económica que pone en peligro a la economía mundial”, añade OBS.

El Brexit

La última decisión del primer ministro Boris Johnson de cerrar el Parlamento británico y llegar hasta el final en un Brexit duro y sin acuerdo con Bruselas ha supuesto un auténtico terremoto para las grandes economías. La posible salida del Reino Unido de la Unión Europea por cuestiones ideológicas (las implantadas por un grupo de políticos ultranacionalistas atados a sus prejuicios xenófobos) tendrá consecuencias negativas para todos a nivel económico: depreciación de la libra, mayores costes de importación y exportación debido a los nuevos aranceles y un aumento de la inflación.

Los populismos

El fenómeno populista emerge tras la crisis económica de la última década, y su denominador común es el rechazo directo a la Unión Europea. “Esto supone una grave desestabilización al proceso europeo y debilita una economía que apenas ha podido emerger de la recuperación de la crisis del 2008”, asegura OBS. Sin duda, los gobiernos de extrema derecha, con sus filosofías autárquicas y violentas solo contribuyen a empeorar la situación de precariedad de las economías mundiales.

Montañas de deuda

“La deuda hizo estallar la crisis del 2008 y gracias a acumular más deuda, salimos de ella. Parece que, de alguna forma, la economía esté enganchada a la crisis o que dependa excesivamente de burbujas crediticias. Lo cierto es que generamos demasiada deuda, y en lugar de reducirse ha aumentado y esa misma deuda es ahora el riesgo de una nueva crisis”, explica el estudio elaborado por los analistas de la escuela de negocios on line OBS.

Subidas del tipo de interés

Otro elemento que está íntimamente relacionado con la deuda es el tipo de interés. Una grave amenaza para la economía actual sería una subida desproporcionada, medida que se sabe que tarde o temprano “se tendrá que aplicar para volver a la normalización. ¿Hasta dónde pueden los bancos centrales subir los tipos de interés sin poner en riesgo el sistema? ¿Y cuánto pueden subir los tipos de interés sin poner en peligro la deuda pública?”

Posibles escenarios

Si bien el 2017 se presentó “prometedor y lleno de esperanza”, según OBS, las cifras del 2018 arrojan índices de ralentización que junto con un panorama complejo “no hacen prever años de bonanza”. La crisis y la recesión están servidas, aunque con matices nuevos respecto al crack del 2008 que podrían dar lugar a tres escenarios distintos, según el informe de los economistas de OBS. El primero, el menos malo, nos propone un futuro de desaceleración y normalización, pero sin caer en una crisis financiera. El segundo sería el que confirma una futura crisis financiera, pero para la cual estamos preparados con una economía sólida y robusta para poder enfrentarnos a ella de un modo diferente al del 2008. “Y un último escenario, en el que no veremos una crisis simultánea ni uniforme, sino que serán más bien ciclos de crisis y recuperación que auguran la ruina del capitalismo global”.

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