Treinta y tres años de que la muerte en directo de Omayra Sánchez estremeciera al mundo

La agonía debajo del agua de la pequeña tras la erupción de un volcán en Colombia sensibilizó a casi la totalidad de los Estados de las carencias de América Latina

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Ya han pasado 33 años de la muerte prácticamente en directo de Omayra Sánchez. La pequeña quedó atrapada, tras la erupción de un volcán en Colombia, debajo del agua y a través de la televisión el mundo pudo ver la agonía de la niña a quien la falta de medios en su país le robaba la oportunidad de salvarse: La motobomba que necesitaban los servicios de emergencias para salvarla estaba a cientos de kilómetros de distancia y nunca llegó.

las autoridades no tomaron medidas preventivas a pesar de las advertencias de los volcanólogos

Sin embargo, como suele ocurrir detrás de una imagen así, hay una historia impresionante de lucha contra un gigante. Este fue el legado de la pequeña.

La primera foto sobre Omayra fue tomada por Frank Fournier en Colombia el sábado 16 de noviembre de 1985, pocos días después de la erupción del volcán Nevado Del Ruiz. El deslizamiento de tierra provocado por la erupción ya había matado a más de 20.000 personas, principalmente porque las autoridades locales no habían tomado medidas preventivas a pesar de las advertencias de los volcanólogos.

Por eso fue tan importante la catástrofe natural y la terrible muerte “en vivo” de la joven Omayra. Durante horas estuvo atrapada en la ciudad de Armero bajo los escombros transportados por el lodo. Dos días completos y tres noches de lucha, con los trabajadores de rescate tratando de liberarla y medio planeta con el corazón en un puño mientras las cámaras de televisión retransmitían la agonía.

Los servicios de emergencia intentaron ayudarla pero muy pronto comprobaron que era imposible; para sacarla necesitaban amputarle las piernas, y para ello carecían de equipos de cirugía y podría fallecer. La otra opción era traer una moto-bomba que succionara el cada vez más alto nivel del agua donde estaba sumergida. Pero la única moto-bomba disponible estaba en Medellín. Nunca llegó.

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

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