Fotograma de la película Gay Club (Ramón Fernández, 1981) Fuente: Colección fotográfica de Luis Serrano Sanz

La muerte de Franco el 20 de noviembre de 1975 abrió las ventanas de una aparente libertad, que no llegó al mismo tiempo para todas las personas y que incluso, a día de hoy, tiene aún que vindicarse. Como cuenta Fernando López Rodríguez en su último libro ‘Historia Queer del Flamenco: desvíos, transiciones y retornos en el baile flamenco (1808-2018)’, para el colectivo LGTBIQ+, desde el punto de vista legislativo, “podría decirse que la Transición no llegó en el mismo momento que para el resto de españoles, dado que la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social (LPRS), aplicada a los hombres homosexuales, travestis y transexuales (con penas de prisión y tratamientos para curarlos), no se derogó hasta el 26 de diciembre de 1979 […] tras las primeras manifestaciones LGTB convocadas en España: primero en Barcelona en 1977 Y después en Madrid y Sevilla en 1978”.

López recuerda que esta ley no será completamente eliminada hasta 1995, lo que le lleva a afirmar que “para las personas LGTBIQ -y quizás, por ende, para el resto-, la Transición no llegó a España al menos hasta veinte años después de la muerte de Franco”. Por otro lado, el autor revela que la perspectiva LGTBIQ+ llevar a pensar que la Transición “pudo comenzar antes de que el dictador falleciera”, sobre la década de los 60, cuando se encuentran los primeros vestigios de bares y cabarets gays en España, “a menudo coloreados con espectáculos de travestis”, que López Rodríguez aborda en el capítulo dedicado a las ‘Transiciones y nuevas identidades’.

A partir de los años 50, la apertura de España al turismo internacional propició la creación de un ambiente gay, que el autor cataloga de “underground”, en grandes ciudades españoles y en algunas costeras mediterráneas. Ejemplos como el Tony’s en 1962, considerado el primer bar gay del país, en el Pasaje Begoña de Torremolinos (Málaga), declarado hoy lugar de la Memoria Histórica LGTBI, fue testigo de la gran redada del 24 de junio de 1971 en la que se identificaron a 300 personas y 114 fueron detenidas por atentar contra la moralidad y las buenas costumbres.

El travestismo escénico en España

Según el estudio del filósofo y bailaor, Fernando López Rodríguez, las primeras referencias de travestismo escénico se tienen con Margarita, un bailaor flamenco que aparece en el documental Lejos de los árboles de Jacinto Esteva, grabada entre 1963 y 1971. Margarita aparece en la sala Copacabana de Barcelona vestida con un traje hecho de papel de periódico y comienza a bailar y a girar sobre sí misma, mientras deja que los asistentes prendan fuego a sus faralaes de papel.

El siguiente caso que propone el autor es el de Alfonso Gamero Cruces, conocido como la Esmeralda de Sevilla (1935-¿?), que permite, a juicio de López, “ver la estrategia escénica seguida por estos artistas”, a la que denomina “inclusiva exclusión”. Estos “espectáculos de mariquitas” se van a desarrollar fuera del circuito turístico-teatral del momento, para explayarse en salas underground como la Venta de la Esmeralda, a las afueras de Sevilla, o en lugares más céntricos como las madrileñas La Boite del Pintor, el club Always, Micheleta, Gay Club o la Nueva Romana; y en Barcelona, el Whisky Twist o la Taberna de Apoyo, entre otras.

Al mismo tiempo, López Rodríguez destaca “un tipo de espectáculo auto humillante y cómico dirigido a un público heterosexual que asiste a estos lugares para reírse con y del mariquita”, dejando al descubierto la heteronormatividad única y legítima de aquel momento y mostrando la lumpen-homosexualidad caricaturizada.  En este apartado, su autor repara en el espectáculo que aparece en La Esmeraldade Joaquín Arbide (1970), donde se mezclan “chistes de mariquitas, canciones, bailes folclóricos como las sevillanas y lo que Antonio Burgos llama pasillos cómicos: números escénicos de corte cómico similares a los llevados a cabo en los cafés cantantes entre 1850 y 1920”.

Este tipo de espectáculo es introducido por la figura del “animador”, considerado “persona clave en un espectáculo gay”, y definido por Alcalde y Barceló (1976) como “el encargado de mantener el tono bufo o sofisticado, misterioso y desvergonzado”. En dicha definición se diferencian dos tipos de espectáculo: en el que predominan los transformistas, entendidos como actores que se visten de mujer en el escenario y que, “se dedican a imitar escrupulosamente a los personajes femeninos, actrices o cantantes famosas”; y en el que actúan en su mayoría travestis, “que son señoras en todo, en su vida privada, en sus vestiduras, en sus costumbres, excepto en la posesión de caracteres sexuales masculinos primarios, en la jerga, que tienen tetas y paquete”, pero siempre siguiendo una línea “chic de alto espectáculo sofisticado”, al contrario que los espectáculos de los transformistas, de corte más “grotesco” y “bufo”.

Estrellas y faraónicas del underground

La mayor parte de las actuaciones se basaron en imitaciones de grandes cantantes folclóricas de la talla de Rocío Jurado, Lola Flores, Concha Piquer o Sara Montiel. No obstante, López Rodríguez señala que artistas como Paco España o Mr. Artur cantaban sus propios temas, aunque las imitaciones tenían gran acogida entre un publico muy diverso y, en ocasiones, “excepcional”, por ejemplo: “el jefe de la comisaría de la calle Luna en Madrid, Sara Montiel, Antonio Gades, Lola Flores…”. Algunos de estos artistas, a los que el autor del libro llama “los ausentes en las páginas de la Historia del flamenco”, son retratados en su último libro por su trabajo y vinculación con el mundo jondo.

Modesto Mangas Mateos (Salamanca, 1923-1999) fue conocido como Madame Artur, Mr. Artur y la Tula. Según aproxima el autor, “el nombre de este artista, primero en femenino y posteriormente en masculino, podría hacer referencia al local parisino Madame Arthur, primer cabaret travesti abierto en la ciudad en 1946”. Mr. Artur fue un personaje ilustre en el travestismo español de la Transición y se tiene constancia, gracias a las entrevistas archivadas en el blog de Carla Antonelli, de que pasó tres meses en la prisión Modelo de Madrid durante la dictadura.

Francisco Morera García (Las Palmas de Gran Canaria. 1951-2012) fue uno de los travestis de más éxito tras la muerte del dictador y su carrera se extendió hasta los 2000. Actuó en los escenarios del Barcelona de Noche, el teatro Alfil, el Muñoz Seca, la Sala Gay Club… Y destacan entre sus espectáculos Madrid, pecado mortal, Pecar…en Madrid (Antonio D.Olano y Juan Pardo)o El Triángulo de las tetudas. También realizó giras internacionales con Los Chichos, por ejemplo, y participó en varias películas como La Carmen (1976) de Julio Diamante, con banda sonora de Manolo Sanlúcar, o Los placeres ocultos (1977) de Eloy de la Iglesia.

Miguel Brau Gou, Carmen de Mairena, (Barcelona, 1933-2020) debuta en 1956 como “artista de variedades” en Barcelona en salas como Ambos Mundos, el Café Nuevo, el Copacabana o la Bodega Apolo. López Rodríguez revela que “debido a su relación con el coplero y bailaor Pedrito Rico”, fue a prisión donde sufrió tal maltrato físico que se ve obligado, en un momento determinado de su vida, “a hacer un paréntesis artístico”. Ya recuperado, regresa a los escenarios de El Patio andaluz, el Macarena, el Gambrinus o el Barcelona de Noche. En los 70, Miguel comienza su transición de género y pasa a llamarse Carmen de Mairena, nombre con el que se hace conocida por sus imitaciones de Sara Montiel o Marujita Díaz, y que finalmente la llevan a la pequeña pantalla con sus apariciones televisivas a partir de los 2000.

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