Foto Agustín Millán

Después de los resultados del 10-N y todavía con resaca de datos, además de lo evidente, se desprende que los nacionalismos, tanto locales, regionales como estatales han alcanzado altas cuotas de representación y en algunos casos, históricas.

Además del nacionalismo español, el de VOX, Ciudadanos y PP, disfrazado de patriotismo rancio, las formaciones políticas territoriales adquieren más representación.

Este extremo, digno de estudio, se puede deber a varias causas, entre otras, al centralismo de los grandes partidos para los que la supremacía de la capital de España parece imperar sobre los intereses del resto de los territorios, ciudadanos que no se sienten representados por los diputados y senadores designados por las grandes formaciones políticas para representar su provincia o región.

Y es que el Congreso de los diputados, después de las últimas elecciones generales es, con diferencia, el más diverso en cuanto a partidos políticos representados, de la historia. De los 350 escaños, 43 son nacionalistas.

El auge del voto con idiosincrasia local o regional, con sus propias reivindicaciones y necesidades territoriales, indica, sin ningún género de duda, que los ciudadanos, hasta ahora, no se veían reflejados en las políticas estatales y buscan, con su voto, una representación cercana que sea su voz en el Congreso de los diputados.

El PNV ha obtenido 7 escaños en la Cámara Baja siendo este el porcentaje de voto más alto desde 1989 para los nacionalistas vascos, a pocos votos del octavo que arañó a última hora el Partido Popular.

EH Bildu, en ascenso en cada convocatoria electoral desde el 2011, tiene, después del 10-N, 5 escaños.

El auge del voto con idiosincrasia local o regional, con sus propias reivindicaciones y necesidades territoriales, indica, sin ningún género de duda, que los ciudadanos, hasta ahora, no se veían reflejados en las políticas estatales

Por su parte, formaciones como Navarra Suma (coalición integrada por UPN, PP y C,s) repite los dos escaños obtenidos en las pasadas elecciones de abril. Los cántabros de Revilla mantienen el diputado ganado en abril y, Coalición Canaria, aun habiendo bajado sensiblemente en número de votos, repite los dos diputados que obtuvo en la pasada convocatoria electoral.

El nacionalismo catalán de ERC y JxCAT pierde 1 escaño, al sumar, entre los dos, 21 diputados de los 350 cuando en abril la aritmética les daba 22. ERC ha bajado dos diputados y casi 150.000 votos, así mismo, el JxCAT de Puigdemont sube 1 diputado aunque baja unos 30.000 votos respecto de los comicios de abril. No obstante, esta variación puede ser debida a que la CUP presentó también candidatura a las generales y obtuvo 2 escaños. Así, la suma del nacionalismo catalán (las tres formaciones ahora independentistas) es de 23 escaños.

La sorpresa de estas elecciones la han dado ¡Teruel Existe! y la CUP, ninguno de los dos había obtenido nunca representación parlamentaria, ahora, los turolenses tienen 1 escaño y, tal y como explicamos antes, la CUP, 2.

Otra de las sorpresas que deparó el 10 de noviembre fue la vuelta del BNG a la política estatal con 1 escaño. Los nacionalistas gallegos no tenían representación desde 2011, legislatura en la que la formación tenía 2 diputados en Madrid. Los nacionalistas gallegos parecen estar en progresión ascendente con casi 120.000 votos, aunque lejos de los 184.000 alcanzados en 2011.

Así las cosas y con un parlamento tan fragmentado y plural, Sánchez e Iglesias, para gobernar, tendrán que contar con los nacionalistas, o con algunos de ellos. De otra forma no podrá sumar la mayoría absoluta en la primera vuelta o, la simple en la segunda.

Si a los 43 diputados nacionalistas locales o regionales, le sumamos los 52 escaños del nacionalismo españolista de VOX, se puede decir que el nacionalismo suma 95 de los 350 en total.

Al margen de lo anterior, y además obvio, el preacuerdo de PSOE y Unidas Podemos sólo tiene opción de sumar, en lo que al nacionalismo se refiere, no sólo para ganar la investidura, sino también para sacar los presupuestos adelante con: parte del nacionalismo catalán, con el diputado cántabro, con el gallego del BNG, con el PNV (siempre que a éstos les convenga) y en tal caso con ¡Teruel Existe! Lo que está meridianamente claro es que la fuerza del nacionalismo y localismo ha incrementado, y es un dato que los partidos generalistas deberían analizar.

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