Decía Carmen Calvo esta mañana en una entrevista que el PSOE no había convocado las elecciones. Supongo que en este caso la culpa será de todos los demás, claro, que no han sabido dar con la tecla del desbloqueo. La culpa, imagino, querrán echársela a Pablo Iglesias, a pesar de que le han puesto todos los obstáculos posibles para poder lograr un acuerdo a principios de verano. La culpa será de Rivera, claro está, porque no quería descolgarle el teléfono a Sánchez. La culpa será sin duda de los indepes, porque la culpa siempre es suya. Y por supuesto también, la culpa es del cha cha chá.

Sin embargo yo, que siempre me equivoco, tengo la sensación -seguro que errónea- de que ha sido el PSOE quien ha querido desde el minuto cero que se repitieran las elecciones. Ya lo decía Jordi Évole en un artículo magnífico que publicaba este fin de semana: comentaba cómo ya desde hace meses en el PSOE planteaban con una sonrisa la repetición electoral, incluso antes de que comenzase esa especie de bronca con Podemos (filtraciones de documentos manipulados incluída).

Yo, que siempre me equivoco ya anuncié desde principios de verano que iríamos a las cuartas elecciones en cuatro años. Alguno quiso jugarse un café conmigo asegurándome que no, que no se repetirían las elecciones (algún analista político, subrayo). Y a mi, que nunca acierto, me daba la sensación de que Sánchez pensaba que la abstención le beneficiaría.

Los sondeos decían allá por el mes de julio que si se repetían elecciones el PSOE subiría, bajaría Vox, subirían Ciudadanos y el PP, y a Podemos y los indepes les bajarían los humos. Supongo que alguno se quiso creer aquello, se vino arriba y pensó que le saldría bien la jugada. O quizás (no me haga caso porque siempre me equivoco), alguien quiso hacerle creer esto a Sánchez.

Es más, hay quien dice, seguro que de manera equivocada como me equivoco yo continuamente, que a Sánchez le han hecho la cama. Le han preparado todo este tinglado para que fuera él el responsable de propiciar una situación límite en la que la gran coalición fuera «necesaria».

Seguro que se equivocan los que me dicen esto porque no puede ser que haya tanto cálculo, tanto enredo y tanta intriga en las filas del PSOE. De hecho, para que esa versión fuera cierta, sería necesario que hubiera algún tipo de connivencia con la derecha, algo realmente impensable.

Estoy segura de que es imposible plantearse un plan maléfico. Porque eso además llevaría mucho tiempo y alguna cosa habríamos visto. Alguna declaración.

Montar una gran coalición requiere de muchos ajustes, de saber preparar bien el terreno. De que la situación en España lo haga realmente necesario. Y no parece que nadie estuviera pensando en ello.

Para hacerlo posible sería necesario dinamitar las dos grandes fuerzas, dividir el voto al máximo y crear «nuevos actores». Tal y como recomendaban en este informe había que «transformar España», y para ello era necesario crear nuevos partidos, recomendando incluso en ese momento el eslogan «Unidos Podemos», que había funcionado muy bien en el ámbito deportivo. Estamos hablando del año 2011, por si le apetece a usted ir poniéndolo todo en orden, ya que Podemos aparece en 2014. Pero como le digo, no me haga mucho caso porque yo siempre me equivoco, ya lo sabe si me suele leer.

Seguro que fue casualidad que Albert Rivera presentase un libro en marzo de 2013 titulado «Juntos Podemos». Nadie le había recomendado ese eslogan. Y sin duda es pura casualidad la firma de empresarios del Ibex35 del informe «transforma España» y que el rey fuera uno de los agentes fundamentales del mismo.

Aquí puede verse el discurso de Albert Rivera, cuando todavía no había presentado su «movimiento ciudadano», pero andaba ya preparando el terreno.

 

Es interesante ver quiénes firman el informe. Por si se anima. Agentes empresariales, expertos y miembros de la sociedad civil, como explican en su presentación. Explican que estuvieron en privado previamente con cada uno, bajo la promesa de que «todo lo que dijeran, sería confidencial». «El Mundo online va a ser una pieza clave de esta estrategia», señalan en el video que puede ver a continuación.

«El viejo modelo se ha agotado. Se ha cerrado un nuevo ciclo». Se habla de la necesaria reforma de la Constitución, del nuevo sistema productivo y de la necesidad de nuevas acciones que hay que emprender.

Si le da pereza leerse el informe, puede que le apetezca ver este video donde se presentaba. Las claves son evidentes. Ya en aquel momento desde el País Vasco y desde Cataluña alertaron sobre este informe. Algo sorprendentemente desconocido por la gran mayoría de la gente.

El informe aborda cuestiones como el papel de los sindicatos, la no separación real de poderes, modelo productivo, la Constitución, los partidos… Es interesante verlo casi diez años después.

Por entonces, el PSOE andaba revuelto. Lo recuerdo bien porque yo estaba allí. Aunque seguro que me equivoco. Buscaban nuevas caras, buscaban nuevos perfiles para propiciar lo que hoy da frutos. Para ello se esforzaron porque algunos tuvieran presencia en los medios. En aquel momento todo apuntaba a Edu Madina como el favorito. Sin embargo, fuentes muy directas, me explicaron en su día que Edu no servía para lo que había previsto hacer en ese momento: era vasco, tenía un perfil abierto para entender determinadas cuestiones «que no tocaban». Chacón, que también estaba en liza por entonces tampoco podía ser, porque «era catalana» y no servía. Necesitaban, según me dijo aquel señor «poderoso», un perfil joven, de Madrid, que pudiera dar la imagen de la representación de las bases del partido.

Estuvieron buscando y dando vueltas. Tocaron algunos perfiles. Y finalmente, apareció Pedro. Ya en 2014 se celebró una reunión en un hotel en Pozuelo: Sánchez, Susana Díaz, Tomás Gómez, Ximo Puig y José Luis Rodríguez Zapatero estaban allí. Tantearon a Sánchez y le animaron. Mientras tanto Madina veía cómo sin saber por qué le daban todos la espalda, a pesar de ser en aquel momento el candidato más solvente y el que mejor podría haber representado a la sección oficial del partido. Le despeñaron, seguramente porque él no se habría prestado a hacer enjuagues y porque enfrentarlo a Susana era ponerla en riesgo, según cuentan. Al salir de aquella reunión, dicen que Susana comentó respecto a Sánchez:  «Este chico no vale, pero nos vale». De aquél capítulo pueden leer más en detalle en este artículo de infolibre. 

En su momento ya quedó claro que el sector dirigido por Susana fue capaz de montarle un golpe de estado a Sánchez, recuerden aquel 1 de octubre de 2016 en ese Comité Federal donde se gestó el «asesinato político» del líder del PSOE. Lo hicieron para que, a través de una gestora, se pudiera investir a Mariano Rajoy. Recuerden el escándalo que supuso aquello. Pedro se resistió a ser la marioneta que querían que fuera. Él se dió cuenta de lo que había sucedido y por eso dio aquella entrevista a Jordi Évole. Una vez investido Rajoy, el trabajo ya estaba hecho. Y en realidad no tenían un recambio lo suficientemente fuerte para Sánchez, por mucho que a Susana le costase creerlo. Esas primarias entre Pedro, Susana y el convidado Patxi Lopez fueron la evidencia: no es que Pedro fuera realmente el más deseado por las bases, pero al final, con la que le montaron, consiguió que se solidarizasen con él. Así que Pedro resurgió de las cenizas y Susana comenzó a morder el polvo. Una vez detrás de otra hasta que le ha puesto en bandeja la junta de Andalucía a la derecha más rancia.

Pero la máquina sigue funcionando. Sánchez iba a terminar propiciando el pacto, de una manera o de otra, lo quisiera o no. De ahí todas las dificultades para poder gestionar un pacto con Podemos. Para todo esto, por supuesto, nada habría sido posible sin la labor fundamental de los medios de comunicación que se han encargado de ir generando las tormentas perfectas.

Poner el foco sobre Cataluña era importante mientras se reorganizaban los poderes en Madrid.

En octubre de 2013 Albert Rivera presentó en Madrid una iniciativa como un «movimiento ciudadano», una «plataforma» que no iba a ser un partido, según él. Pretendía generar un lugar de encuentro, de debate, de diálogo entre jóvenes nacidos en democracia. Aquí podemos rescatar su acto de presentación.

Meses después, ya en 2014, aparece Podemos e inmediatamente después, comienzan voces a reclamar que «aparezca» un Podemos de derechas. Es el momento en que Rivera comienza a ubicarse en el plano político.

 

Habría que explicar muchísimas cosas más. Pero sin duda, algunos que estábamos observando lo que sucedía, entendimos que desde el PSOE no había posibilidad de sumar junto a la izquierda. Por eso nos fuimos. En verano de 2015 ya me pareció evidente que el posicionamiento de Sánchez respecto a lo que estaba sucediendo en Grecia nos daba muestras evidentes del criterio. Lo que venía de Alemania también avisaba. Esto, además de los golpes de Estado que sufrimos dentro de la corriente «Izquierda Socialista» en la que yo militaba, eran la evidencia de que el aparato oficial del PSOE tenía otros planes muy distintos a generar lazos con la izquierda. Sino todo lo contrario. Pero, como le vengo diciendo, todo esto es mera casualidad porque yo siempre me equivoco.
¿Qué ocurre ahora? Pues dicen que habría un pacto soterrado entre algunos barones del PSOE y el PP: los de Casado estarían de acuerdo en abstenerse para que gobierne el PSOE, a condición de quitar a Sánchez de la ecuación -y algunas premisas programáticas, evidentemente-. Y muy posiblemente veremos estos días cómo los «medios de cabecera» señalan a Sánchez como el gran culpable y alertarán de la necesidad de la gran coalición para que los extremos no nos arrastren (lo de los extremos nos lo han dejado muy claro con los 52 escaños de la extrema derecha).
Seguro que me equivoco pero la aparición de Vox va a hacer ruido un tiempo y nunca más volverá a tener semejantes resultados. Se ha querido alimentar a través de los medios de comunicación una votación masiva para forzar las cosas. Lo mismo sucedió en su día con la aparición de Podemos. Los grandes artífices fueron los mismos, sobre todo La Sexta (revisen a ver quiénes son sus dueños y no se sorprendan al no encontrar a progresistas entre ellos).
En fin, que no quiero extenderme. La única vía de salvación para Sánchez en los próximos días va a ser lanzarse hacia la izquierda, contando también con las fuerzas de izquierda independentistas de los territorios y hablando honestamente con Podemos. Es la última oportunidad para Sánchez y hacerle un recorte a quienes quieren cortarle la cabeza (políticamente), entre sus propias filas. Pero seguro que me equivoco. Ya lo verá. De momento aquí le dejo unos cuantos datos que seguro que no son interesantes ni le harán entender de dónde vienen los hilos que se mueven y hacia dónde se dirigen. Ni caso.

 

 

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2 Comentarios

  1. «, tanto enredo y tanta intriga en las filas del PSOE. De hecho, para que esa versión fuera cierta, sería necesario que hubiera algún tipo de connivencia con la derecha, algo realmente impensable.»….dices, Bea. Y no te parece la mas abyecta connivencia con el zeñorito pp, por parte del paniaguao obrerete psoe, permitirle su «a por ellos» y su ciento cincuenta y cinco? Porque sin la aprovacion del psoe, eso hubiera sido imposible. Bea, eres feminista, verdad…..claro, eso explica..lo que no «ves»

    • «Vea» usted la definición de «ironía» y «sarcasmo» e igual podrá entender lo que realmente quiere decir esa frase.

      No sabía yo que ser feminista te mermaba la visión, pero desde luego parece que no serlo merma mucho el detector de sarcasmos.

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