¡Quién dijo miedo! Pelillos a la mar, pensó en su momento Carlos Zanón cuando decidió asumir su nuevo reto literario, precisamente un escritor que viene de atrapar a lectores y crítica de forma unánime con su anterior Taxi, una visión visceral de una Barcelona diferente a la que tenemos interiorizada en nuestro imaginario colectivo. Ahora se embarca con valentía en la tarea de resucitar a Pepe Carvalho, el icónico detective perfilado por el añorado Manuel Vázquez Montalbán, otro enamorado de la cocina y por supuesto de Barcelona. A diferencia de la ciudad que recreó en su obra el autor de Los pájaros de Bangkok, Zanón saca a pasear a su Carvalho por la Ciudad Condal del ‘procés’. Ahí es nada. Como apunta el autor de Carvalho. Problemas de identidad (Planeta) en esta entrevista, “siempre estamos viviendo sobre un cementerio indio, sobre un volcán”. Ni que lo jure.

 

Resucitar al aportuguesado Pepe Carvalho en pleno 2017, que no sea su primer ‘padre’ el que lo haga y que además sea en la turbulenta Barcelona de 2017 no es plato de buen gusto para nadie, aunque él tenga un excelente paladar.

Fue, es una época extraña pero hasta hace nada nos quejábamos que esto era un oasis, el Fin de la Historia y las ideologías, la despolitización de la gente, que Europa era un asilo. Siempre estamos viviendo sobre un cementerio indio, sobre un volcán.

 

¿Reto o simple osadía? ¿cómo se decidió a hacerlo y por qué?

Un reto y un regalo. Pensé que podía ser divertido y me gusta meterme en problemas. Si conseguía salir vivo del envite sería más divertido aún. Por otro lado era poder trabajar con un personaje icónico de un autor referencial. Era como si los Stones te piden que subas a hacer una canción con ellos. Puedes acojonarte o salir a competir.

“Es muy difícil hacer icónico a un personaje. ¿Cuántos tenemos en la literatura española? No muchos”

 

Los problemas de identidad a los que alude el título de su nueva novela van en múltiples direcciones. ¿Es así? ¿hacia dónde exactamente?

Eran los del personaje con respecto a sí mismo, a su manera de vivir las emociones, a dejarse hacer daño, amar en suma. Eran los problemas del Carvalho personaje con El Escritor, es decir MVM [Manuel Vázquez Montalbán]. Eran mis problemas al escribir con un marco prestado. Y en un momento histórico en que la ciudad, Catalunya, España se pregunta quién era y si éramos quienes habíamos creído ser hasta ese momento.

 

¿Quién es, a grandes rasgos, Carvalho para Carlos Zanón?

Un investigador privado que huye de la manada, que cuida de los suyos, que quiere la verdad aunque sea decepcionante, gastrónomo, escéptico, tierno y divertido. Y un artificio maravilloso. Es muy difícil hacer icónico a un personaje. ¿Cuántos tenemos en la literatura española? Don Quijote, Sancho, Fortunata, Jacinta, no muchos.

 

La tentación de resucitar a Carvalho ha podido con usted, eso es evidente tras la publicación de esta obra. Pero, ¿ha tenido también la tentación de buscar en algún momento el peculiar estilo narrativo del inigualable Vázquez Montalbán?

No, nunca. Un escritor es cómo mira y cómo explica lo que ve e imagina e inventa. Copiar el estilo narrativa puede tener su punto divertido pero literariamente creo que es estéril (a menos que seas Banville porque yo a Banville se le permito casi todo).

“Las ciudades son gente aquí y ahora. Barcelona puede ser una ciudad ensimismada pero también entusiasta. La nostalgia lo envenena todo”

 

En la novela negra ya sabemos que se mueve como pez en el agua. ¿Pero ha llegado a pensar que aquel Carvalho agudo y sumamente intuitivo de Vázquez Montalbán ya lo sería mucho menos en la Barcelona de 2017? A nadie escaba que el paso del tiempo y los achaques de la edad no perdonan.

En realidad mi hábitat natural no es la novela policial, por lo que tuve que aprender a hacer uno. Un personaje que utilice el humor y la agudeza de su inteligencia siempre funciona en un libro y en algunas cenas.

 

Reconoce que ha tenido que releerse toda la serie del Carvalho original. ¿Algún descubrimiento o sorpresa que no apreció en una primera lectura?

Sí, la presión de leer cada nueva entrega y que fuera el reflejo de lo inmediato a veces me había hecho no valorar algunos de los libros. Hay buenos y menos buenos Carvalhos pero en todos hay páginas de vuelo alto. MVM nunca te deja olvidar que allí hay un escritor.

 

¿Cuánto puede haber de Vázquez Montalbán en Carlos Zanón?

No lo sé. El trabajo de la poesía, quizás, o el sentido del humor y la ironía muy barcelonés. Yo creo que vengo más de Marsé, Mendoza o Casavella que de Vázquez Montalbán, pero uno nunca sabe.

 

¿Es más negra esta Barcelona de 2017 que la de los 70, 80 o 90? ¿por qué?

Las ciudades son gente aquí y ahora. Barcelona puede ser una ciudad ensimismada pero también entusiasta. La nostalgia lo envenena todo. Tu mundo está muriendo cuando tú empiezas a vivir y nada encaja. El ayer no era mejor que el hoy, sólo que tú eras más joven, tenías abiertas muchas posibilidades y tus padres estaban sanos y en el piso donde vivías.

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