En el año 2017, una delegación de empleados de Santander Comsumer USA mantuvieron una reunión en el Congreso de los Estados Unidos en la que denunciaron las prácticas extremadamente agresivas que el banco impone a sus trabajadores para la venta de préstamos. La denuncia iba acompañada de un extenso informe que fue estudiado por los legisladores norteamericanos.

Entre las personas que estuvieron presentes en dicha reunión se encontraba Elizabeth Warren, senadora demócrata que en la actualidad es una de las favoritas para enfrentarse a Donald Trump en las elecciones de 2020.

El informe fue elaborado por la Federación Estadounidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales, uno de los mayores sindicatos del país. En el documento se exponía una cultura en las operaciones de concesión de préstamos para la compra de automóviles que obligaba a modificaciones de préstamos de alto interés y que traía ocultas diferentes clases de comisiones que afectaban a millones de estadounidenses. Los trabajadores del banco cántabro denunciaron ante los legisladores norteamericanos que se les obligaba a tener una actitud muy agresiva a la hora de controlar la morosidad.

El Santander es uno de los mayores prestamistas en Estados Unidos para la compra de automóviles, sobre todo a clientes que tienen un historial crediticio dudoso por sus bajos ingresos, lo que lleva a realizar operaciones de riesgo pero con altos intereses.

Según afirmó A. Porter, representante del Committee for Better Banks, con sede en Dallas, «Santander saca provecho de la desesperación de los consumidores con bajos ingresos vendiendo préstamos de alto interés diseñados para conducir a los prestatarios a adquirir más y más deuda. Y luego explotan a sus trabajadores presionando, obligándoles a vender extensiones de préstamos predatorios y cargos ocultos en los clientes».

Tras escuchar las denuncias de los trabajadores, el senador demócrata por Ohio, Sherrod Brown, afirmó a Bloomberg que «el comportamiento descrito en este informe es preocupante y demuestra que las prácticas depredadoras aumentan las ganancias de los bancos y sus ejecutivos, pero perjudican a los clientes y trabajadores. Es crítico que los trabajadores hablen y denuncien si su empresa está perjudicando a sus clientes. Insto a Santander a respetar los derechos de estos trabajadores a elegir la representación sindical que les dará esa protección».

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