Imagen tomada de 324.cat

El Presidente de la Generalitat lanza un dardo envenenado al Cardenal Juan José Omella  después de la misa celebrada en la Basílica de la Sagrada Familia y a la que asistieron 500 personas. El religioso ha apelado a la libertad de culto y el Presidente de la Generalitat lamenta que Omella “durante todos estos años no haya alzado nunca la voz para condenar la represión que vive Cataluña”. Quim Torra, que no ha ocultado nunca su fe católica, hace un alegato a favor de una Iglesia humilde y comprometida: “yo me crie en los jesuitas, soy católico. Amigo de curas que trabajan en Bellvitge y en la Mina. Mi Iglesia es la que está al lado de los pobres y los presos”. Así de contundente se muestra el presidente ante la falta de apoyo mostrada por la Iglesia durante todo el  procés.

De las playas que se encarguen los alcaldes

Otro de los mensajes contundentes que el  presidente de la Generalitat hace va dirigido a la Alcaldesa de Barcelona Ada Colau. Un mensaje que revela una contradicción a la hora de asumir responsabilidades, ya que torra, por un lado, reconoce que: “no se puede poner un mosso en cada esquina”. Pero, por otra parte, pide ayuda a las alcaldesas y los alcaldes para que controlen, utilizando a la Guardia Urbana, los botellones y macrofiestas que se están celebrando en todo el litoral catalán, pero, sobre todo, en el barcelonés. No deja de ser un balón hacia fuera para no hacerse cargo de la responsabilidad en el foco más peligroso, conflictivo y complicado de gestionar de esta Pandemia que nos afecta.

El miedo a volver a los números de marzo

Torra dice que no quiere volver a revivir la situación que se sufrió en marzo y que llevó a las autoridades catalanas a encontrarse con 7.000 muertos encima de la mesa: “estamos en febrero y no queremos que venga marzo”. El miedo a que los rebrotes aumenten mantiene la situación de emergencia sanitaria como prioridad en la agenda del Gobierno catalán. El Presidente Torra comunica que va a reunirse con el Consejero de Interior Miquel Buch en lo que presumiblemente supondrá un endurecimiento de la vigilancia del cumplimiento de las medidas.

El otro punto que preocupa al Gobierno catalán es el turismo. Torra envía un mensaje, íntegramente en inglés, en el que recuerda que Cataluña es un lugar seguro y responsable como demuestran las afirmaciones de aquellos que nos visitan. “Cataluña es mucho más segura que mi país. Aquí todo el mundo lleva mascarilla”, cuenta el presidente que le explicaba un turista.

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