Quizás ya sea un tópico, o puede nació para eso, para serlo. También podría ser que, en el instante en que se convierta en tópico, quede devaluado el significado de su importancia, y entonces olvidemos la esencia verdadera, el lugar del que nació; no la mente ni los labios que lo originaron.

“Existen dos superpotencias en el mundo; una es Estados Unidos; la otra, eres tú”, eso dijo el escritor portugués José Saramago y eso ha quedado confirmado en múltiples ocasiones. No solo a lo largo de estos años, sino también durante múltiples pasajes de la historia de la especie humana.

Los ciudadanos de Hong Kong han hurgado en las entrañas de dicha reflexión. No han necesitado, probablemente, en muchos casos, el conocimiento de que esta frase existe, de que un escritor portugués habló de ese gesto y de cientos de gestos parecidos. Y los que la conocen, con toda seguridad, no actuaron empujados por la misma; lo han hecho por otro valor: el valor que compone la frase de Saramago, y que también está contenida en otras frases que albergan símil reflexión, que hablan de la fuerza de los ciudadanos cuando deciden unirse y luchar contra toda intención de los gobiernos de imponer dictados antisociales, inhumanos o no aprobadas por la mayoría de los ciudadanos de manera democrática.

Los ciudadanos de Hong Kong han salido a la calle, han presentado su resistencia, y se han negado a aceptar el proyecto de la ley de extradición. No solo la concentración de más de un millón de ciudadanos en el centro y las calles aledañas de Hong Kong, también, las decenas de miles de estudiantes que rodearon el Parlamento para impedir que los diputados pudieran entrar a tramitar el proyecto de ley, como así tenían acordado, han demostrado la validez y la fuerza que posee la reflexión contenida en la esencia de la frase de Saramago.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?
Compartir
Artículo anteriorLa Audiencia Nacional da un respiro a la SGAE y rechaza la intervención solicitada por Cultura
Artículo siguientePeriodismo de testosterona
Escritor. En el 2003 publica el entrevero literario “El dilema de la vida insinúa una alarma infinita”, donde excomulga la muerte a través de relatos cortos y poemas, todas las muertes, la muerte del instante, la del cuerpo y la de la mente. Dos años más tarde, en 2005, sale a la luz su primera novela, “El albur de los átomos”. En ella arrastra al lector a un mundo irracional de casualidades y coincidencias a través de sus personajes, donde la duda increpa y aturde sobre si en verdad somos dueños de los instantes de nuestra vida, o los acontecimientos poco a poco van mudando nuestro lugar hasta procurarnos otro. En 2011 publica su segunda novela, “Historia de una fotografía”, donde viaja al interior del ser humano, se sumerge y explora los espacios físicos y morales a lo largo de un relato dividido en tres bloques. El hombre es el enemigo del propio hombre, y la vida la única posibilidad, todo se articula en base a esta idea. A partir de estas fechas comienza a colaborar con artículos de opinión en diferentes periódicos y revistas, en algunos casos de manera esporádica y en otros de forma periódica. “Vieja melodía del mundo”, es su tercera novela, publicada en 2013, y traza a través de la hecatombe de sucesos que van originándose en los miembros de una familia a lo largo de mediados y finales del siglo XX, la ruindad del ser humano. La envidia y los celos son una discapacidad intelectual de nuestra especie, indica el autor en una entrevista concedida a Onda Radio Madrid. “La ciudad de Aletheia” es su nuevo proyecto literario, en el cual ha trabajado en los últimos cuatro años. Una novela que reflexiona sobre la actualidad social, sobre la condición humana y sobre el actual asentamiento de la especie humana: la ciudad. Todo ello narrado a través de la realidad que atropella a los personajes.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

1 + quince =