Ocho ciudades chinas afectadas, más de 304 muertos, 1.400 personas graves, 9.700 infectados, ¿qué es este virus que mantiene confinadas a más de 40 millones de personas? ¿Cómo se ha originado? Un virus que, por cierto, ya se ha extendido fuera de la China continental, y a países como Hong Kong, Taiwán, Macao, Corea del Sur, Vietnam, Tailandia, Japón, Singapur, Camboya, Nepal, Finlandia, India y Sri Lanka, Emiratos Árabes Unidos, Australia, Estados Unidos, Canadá, Alemania, Francia y, recientemente, España.

El coronavirus, bautizado popularmente como ‘virus de Wuhan’ en referencia a la ciudad donde surgió y donde se están registrando la mayoría de casos el 2019-nCoV, recuerda a infecciones como el síndrome respiratorio por coronavirus de Oriente Medio (MERS) o el síndrome agudo respiratorio grave (SARS), que en 2003 se llevó por delante a más de 800 personas en todo el mundo. Este tipo de epidemias suelen estar provocadas por virus de animales que mutan y acaban transmitiéndose a otros seres vivos.

Según una investigación china efectuada con urgencia, el virus podría estar causado por una serpiente. Tras comparar el germen con otros coronavirus conocidos, han confirmado que el virus es la mezcla de uno originario de los murciélagos pero mezclado con otro de origen desconocido. Y esa recombinación de ARN es la que ha ido a parar a las serpientes, tal y como explica el estudio publicado en el ‘Journal of Medical Virology’.

Con algunas dudas e imprecisiones médicas (ya que la Organización Mundial de la Salud –OMS–admite que “no se sabe lo suficiente sobre 2019-nCoV como para sacar conclusiones definitivas sobre cómo se transmite, las características clínicas de la enfermedad o el grado en que se ha propagado”), puede decirse que el coronavirus se contagia principalmente a través del contacto con animales infectados o por contacto estrecho con las secreciones respiratorias que se generan con la tos o el estornudo de una persona enferma. Por otra parte, la Comisión Nacional de Salud china acaba de descubrir que el contacto físico es otra vía de propagación.

Los expertos han encontrado similitudes con otras cepas de coronavirus que pueden presentarse de diversas formas, desde el resfriado común hasta la neumonía aguda. Estos son algunos de los síntomas más frecuentes entre los pacientes infectados hasta la fecha: Fiebre. Tos. Dificultades para respirar. Dolor de garganta. Dolor de cabeza. Dolores musculares. Fatiga. Congestión nasal. En casos más graves, que generalmente ocurren en personas ancianas o que padecen alguna otra enfermedad la infección también puede causar: Neumonía. Síndrome respiratorio agudo severo. Insuficiencia renal.

En cuanto a su tratamiento hay que decir que, por el momento, no existe una cura para el coronavirus; pero los médicos chinos trabajan a contrarreloj para desarrollar una vacuna tomando como referencia las experiencias pasadas. El Shanghai East Hospital de la Universidad de Tongji (China) ya ha anunciado la aprobación con urgencia de un proyecto para producir una cura conjunta entre este centro médico y el laboratorio Stermirna Therapeutics, pero el proceso de producción de fármacos es más complejo de lo que parece. El director ejecutivo de la compañía, Li Hangwen, ha asegurado que se necesitarán 40 días como máximo para fabricar las primeras muestras, que estarán basadas en la nueva generación tecnológica de ARN mensajero (ARNm) y algunos procedimientos preliminares. El ciclo de producción de las vacunas puede durar hasta cinco o seis meses, mientras que la vacuna de ARNm tiene la ventaja de un proceso de desarrollo y producción más corto.

No obstante, la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene (SEMPSPH) ha compartido algunas medidas de prevención que, en este caso, son muy similares a las de la gripe: evitar el contacto cercano con personas afectadas por infecciones respiratorias; lavarse las manos de forma frecuente, especialmente antes y después del contacto directo con personas enfermas y sus entornos; mantener una distancia de un metro entre personas (aproximadamente); cubrirse la boca y la nariz con el antebrazo o pañuelos desechables al toser o estornudar y lavarse las manos después.

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