Nadie podría afirmar, a ciencia cierta, que la corona española o el gobierno estatal sean cómplices de terrorismo o que son responsables de los atentados perpetrados en Cataluña la pasada semana, pero tampoco se puede negar que por sus relaciones para con ciertos Estados que auspician y protegen grupos terroristas, ambas instituciones no llevan a la práctica lo que sostienen desde el discurso.

Y aunque nadie imagina a representantes de DAESH, el gobierno y la corona sentados alrededor de una misma mesa, son públicas y conocidas las relaciones del Estado español con las casas reales de Arabia Saudí y Qatar, países que tienen notorias relaciones con grupos yihadistas, a quienes entre otras cuestiones, los une el wahabismo.

Dice Jorge Drexler que ‘Nada es más simple, no hay otra norma, nada se pierde, todo se transforma’, y si bien no es serio realizar una proyección lineal y extrapolarlo, no menos cierto es que parte del dinero que aportan los españoles para hacer importaciones de estos países van a parar a los bolsillos de los grupos terroristas para su financiamiento operativo de sus acciones criminales. Según el ICEX, España importó de Arabia Saudí en 2014 (es la última fecha disponible con información) 5.252 millones de euros y de Qatar 981 millones de euros. Si realmente Felipe de Borbón y Mariano Rajoy creen en sus palabras de combate del terrorismo, ¿por qué no lo ponen en práctica y cortan la relación con quienes no sólo no comparten sus valores, sino que además sus prácticas van en sentido contrario?

Es decir, se puede ir encontrando una secuencia de hechos en los cuáles uno da lugar al que sigue y así sucesivamente, y así como las importaciones españolas de estos países hacen que éstos se nutran de dinero, además España es el tercer exportador mundial de armas a Arabia Saudí, lugar al que llegó tras haber multiplicado, en los últimos cuatro años, por  29 veces el valor de sus exportaciones de material militar a este Reino. Entre 2013 y 2016 España exportó armas a Arabia Saudí por un valor total de 1.361,42 millones de euros.

En este contexto adquiere cierta lógica que el gobierno español haya desatendido los alertas emitidos sobre posibles atentados, por aquello  de confiar en que no se mordería la mano de quien daba el alimento… o quizás haya que creer en que en realidad no se desatendieron sino que se ‘dejaron hacer’ porque esto brindaría la excusa necesaria para dos acciones concretas, por un lado aumentar los controles  a la ciudadanía, puesto que ésta estaría más permeable a la suspensión de derechos (siempre de manera implícita) en pos de una mayor sensación de seguridad, y por el otro, hacer a un lado al diferente, en este caso el musulmán, puesto que nadie podía desconocer que un atentado de DAESH dispararía una oleada de islamofobia.

Pero lo curioso es que, como decíamos hace unos días, esta ‘no es una lucha de musulmanes contra quienes no lo son, se trata en realidad de una lucha de musulmanes violentos contra todos aquellos que piensan diferente, puesto que el 80% de las víctimas de sus acciones son musulmanes, porque la mayor parte de sus atentados no son perpetrados en Europa sino en Oriente Medio, donde hay mayor población musulmana.’, pero ‘el golpe sea a quienes más se nos parecen y en un lugar donde podríamos haber estado nosotros hace que duela más, porque más allá de los discursos, no todos los muertos duelen igual.’ entonces gran parte de la ciudadanía se siente como potencial víctima, aunque es más probable que un sacerdote católico sea pedófilo a que un musulmán sea terroristay da lugar a que el Estado policial se instale y vigile cual Gran Hermano todos nuestros pasos y nuestras acciones, mucho más de lo que lo hace ahora aunque eso parezca imposible, y esta vez con el aval de la ciudadanía.

Y finalmente, como vuelta de tuerca que confirma lo enunciado por Drexler respecto a que ‘cada uno da lo que recibe y luego recibe lo que da’ el Estado español reforzará la exportación de armas a Arabia Saudí para garantizar el ‘combate’ de los grupos yihadistas y otra vez todo vuelve a comenzar.

Prueba de esto es el nivel de las visitas de Estado realizadas por autoridades de ambos países al otro. En el caso saudí, la última visita fue en octubre de 2014 cuando viajó a la península el Ministro de Transporte, sin embargo, para el mismo período, viajaron a Arabia Saudí el secretario de estado de Comercio Jaime García-Legaz y la ministra de Fomento Ana Pastor, en febrero de 2014. En mayo del mismo año, viajaron el rey, los ministros de Defensa, Pedro Morenés, Fomento Ana Pastor, e Industria, Energía y Turismo José Manuel Soria, además de los secretarios de estado de Asuntos Exteriores, Gonzalo de Benito, de Comercio Jaime García-Legaz, el alto comisionado para la marca España Carlos Espinosa de los Monteros, otros altos cargos de la Administración y una numerosa delegación empresarial; en noviembre de 2014 quien cruzó el Mediterráneo fue nuevamente el secretario de estado de Comercio Jaime García-Legaz, y en diciembre del mismo año volvió a visitar a la familia real saudí el ministro de Defensa Pedro Morenés.

En febrero de 2015, con motivo del fallecimiento del rey Abdallah volvió a viajar el rey y en mayo del mismo año viajó una vez más la Ministra de Fomento Ana Pastor mientras que en enero de este año el rey volvió a tierra saudí acompañado del Ministro de Asuntos Exteriores y de Cooperación; Alfonso María Dastis, el Ministro de Fomento, Íñigo de la Serna; el secretario de Estado de Defensa, Agustín Conde; el secretario de Estado de Infraestructuras, Transporte y Vivienda, Julio Gómez Pomar, y la secretaria de Estado de Comercio, María Luisa Poncela. Junto a ellos también viajaron más de 50 empresarios.

Esta información suministrada por el ICEX España Exportación e Inversiones pone de manifiesto que los representantes de DAESH y del gobierno y la corona no se sientan alrededor de una misma mesa, pero no hay dudas que ambos se sientan con interlocutores en común porque ‘no hay otra norma, nada se pierde, todo se transforma’.

 

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