Todo se puede exterminar “por lo que tiene poder”. Y son dos cosas únicamente las que tienen poder (socialmente aplicado) contra el bien: “todo eso que mueve dinero” (que suele estar en tantas personas aparentemente personas, pero siempre son como robots que solo priorizan los fines del dinero) y “todo eso que mueve manipulación”. Sin duda, la desinformación, cualquier sinrazón, el convencimiento que se sirve de todo menos de la inusual sensatez o razón, como ejemplos, siempre impulsan o mueven a todos hacia… la manipulación.

Estoy hartísimo, ¡harto ya!, de que estos poderes imparablemente destructivos tengan a favor (y nunca en contra, ¡oh sí!, aunque sea al fin por un poco de dignidad) a todos los intelectuales españoles, los cuales no se oponen nunca con una mínima resistencia (¡cuánto se espera!, y que sea ya de una vez con conciencia).

Siempre están diciendo “no”, siempre están diciendo “no” a todo lo que es razón o a ése que abandera la razón con todos sus esfuerzos y, por el contrario, a todo lo que conlleva sinrazón, lo abrazan, dándose cuenta o no, pero lo abrazan, lo besan y lo superrefuerzan… contra el bien.

Asimismo, cualquier medio de comunicación absolutamente siempre va justificando una u otra sinrazón, ¡claro!, y una y otra vez, más y más, un día y también otro. Justificar una sinrazón es fácil, facilísimo, todos los intelectuales, incluso todos los científicos, la justifican incluso a cara dura (como dando a entender al mismo tiempo que hacen un bien).

El considerar que la mujer aún no puede ser sacerdote es un justificar una sinrazón; el considerar que se pueden utilizar el dolor de los animales para las fiestas es otro justificar una sinrazón; el ayudar al charlatán (que se aprovecha de algo cultural) y nunca al que demuestra es otro justificar una sinrazón. Y así hasta miles de sinrazones hay que las justifican cada hora y cada día muchos escritores, muchos científicos, muchos políticos, y esos buenistas del poder o todopoderosos de los programas de la telebasura.

Piensen, en la naturaleza, una desnaturalización (de manos del ser humano) puede ser casi “infinitas” cosas. De igual modo, en lo racional, una sinrazón o el terco seguir con una sinrazón lo provocan muchas confusiones o decisiones humanas.

Por otra parte, al difícil dar razón, al difícil aclarar cosas, al difícil desmontar mitos o confusiones, al difícil destapar ignorancias o fanatismos que no se percatan casi nunca en la sociedad, a todo eso tan difícil, pues nadie le ayuda ni nadie le da un mínimo alivio de supervivencia.

Eso es lo que hay, ¡exacto!, todo se puede exterminar en la mentalidad de cualquiera (o en la mentalidad de una sociedad en concreto en el tiempo), todo se puede exterminar, ¡es duro!, y a veces sin que se sepa o sin que se preste atención a eso o sin que haya una verdadera conciencia al respecto.

Pero ¡a ver si pudiera ser en el próximo año!

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