Javier Puebla: Me decías al final de la primera entrega de esta entrevista que la aventura de editar A PROPÓSITO DE NADA fue bastante novelesca.

Valeria Ciompi: (risas)

JP: ¿En serio, tan novelesca?

VC: (más risas). Sí, sí que ha tenido algo de novelesco el proceso de edición. Incluso desde el principio. Ya en una de las primeras Ferias de Frankfurt a las que acudí, en el dos mil algo, alguien habló de una biografía de Woody Allen. A nosotros nos llegó a través del grupo Hachette, nuestros colegas de Estados Unidos, que nos contaron tenían un proyecto muy importante, muy secreto y muy singular. Tuvimos que firmar un acuerdo de confidencialidad antes de que nos enviaran el manuscrito, y a ello añadieron la más o menos velada advertencia de que si se filtraba o decíamos cualquier cosa secuestraban a nuestra abuela o algo así.

JP: (risas)

VC: Nos dijeron que tenían un proyecto que nos podía interesar y que si queríamos verlo…, había que pasar por el aro. Dos o tres personas en España firmamos ese acuerdo de confidencialidad y nos mandaron un manuscrito marcado a la dirección de cada uno. Y ese fue el primer contacto con el libro, a finales de diciembre o primeros de enero. La persona que nos lo había enviado utilizó un adjetivo en inglés que me pareció precioso para definir el libro, dijo que era muy voicing, o sea: de voz. Y realmente cuando empecé a leer el manuscrito tenía la sensación de tener a Woody Allen al lado contándome la historia, porque realmente es su voz. Dijimos que: maravilloso; y lo pusimos en marcha inmediatamente pues sabíamos que había una fecha de salida en Estados Unidos; para el mes de abril, creo. El siguiente paso era encontrar al traductor al hoc, alguien que aparte de bueno ya estuviese en contacto como nosotros, y como el libro es generacional nos decidimos por Eduardo Hojman, que además es un gran aficionado al cine, judío, y -pensando en la distribución del libro en América Latina- un profesional a caballo entre los dos continentes, que conoce tanto el español de aquí como el de allá, porque hay muchos juegos de palabras y chistes, amén de los diferentes títulos con los que se han traducido las películas de Woody Allen, y además Eduardo-como todo buen argentino- está familiarizado con el psicoanálisis.

JP: Creo que hiciste una elección perfecta, la traducción es magnífica en todo momento.

VC: Siguiendo con lo de novelesco que preguntabas al principio, yo le entregué a Eduardo Hojman el traductor, la copia impresa del mecanoescrito por debajo de una mesa en Barcelona durante la inauguración de la Semana Negra. Porque claro, no se podía mandar el archivo. Él también tuvo que firmar el acuerdo de absoluta confidencialidad; y ahí empezamos a trabajar.

JP: ¿Y en cuánto tiempo lo tradujo? ¿Cinco meses?

VC: Menos, más bien cuatro. Pero en medio del secretismo y la intriga, de repente un día nos desayunamos con la noticia de que Estados Unidos no iba a publicar el libro por las presiones de los empleados de la editorial y daban marcha atrás. En ese momento nosotros tuvimos, inevitablemente, un momento de pánico, porque nuestro contrato estaba firmado a través de Hachette, y surgía la duda de si teníamos derechos o no teníamos derechos para publicarlo. Y personalmente llegué a temer que el propio Woody Allen, desde la altura de sus años y de su experiencia, igual tras el rechazo de la publicación en su país, lo mandara todo a paseo. Afortunadamente no fue así. Nos pusieron enseguida en contacto con la editorial que lo había comprado para publicarlo en Estados Unidos, que también mantuvo el proceso en el más absoluto secreto. Puede parecer un poco teatral esta historia, pero te aseguro que no estoy exagerando.

JP: ¿Tú has sufrido algún tipo de presión para no publicar el libro en español?

VC: Para nada, absolutamente para nada. Además estábamos completamente decididos a publicarlo. No se trataba de un simple proyecto que se podía parar antes de que comenzase a escribirse o estuviera más o menos avanzado. El libro existía, yo lo había leído y me habría parecido un absoluto disparate no publicarlo. Así que seguimos adelante.

JP: Por fortuna para todos. Pero si te parece, que aún me quedan algunas preguntas, vamos a hacer una tercera entrega de esta entrevista.

VC: Como a ti te parezca.

Sonrisas. Continuará la interesantísima entrevista con Valeria Ciompi en breve en este mismo medio.

(mecanografía: MDFM)

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Javier Puebla ha sido galardonado con diversos premios, tanto en prosa –Nadal, por Sonríe Delgado, y Berenguer, por La inutilidad de un beso– como en poesía: El gigante y el enano: V Certamen Vicente Presa. En 2010 recibió el premio Cultura Viva por el conjunto de su obra. Es el primer escritor en la historia de la literatura en haber escrito un cuento al día durante un año: El año del cazador; 365 relatos que encierran una novela dentro. En 2005 fundó el taller 3Estaciones y la editorial Haz Mlagros. Cineasta, escritor, columnista y viajero: ejerció funciones diplomáticas en Dakar durante cuatro años, y allí escribió Pequeñas Historias Africanas, Belkís y Blanco y negra. Gusta de afirmar en las entrevistas que nació para contar historias, y quizá por eso algunos de sus artículos parecen relatos o cuentos.

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