Todo está en los libros es el título de una canción que los que fuimos niños hace ya unas cuantas décadas, cantábamos. Hoy podemos decir que todo está en internet, pero no por ello dejan de tener utilidad y belleza los libros. Ambas herramientas se complementan y no son sustitutos como algunos nos quieren hacer ver. Yo amo a los libros, esos maravillosos compañeros de viajes, de soledades; que nos han acompañado siempre y que nos han hecho evadirnos ¡tantas veces!.

Hoy que se celebra el día del libro, tengo que agradecer a los escritores, editores, vendedores, que sigan haciendo libros de texto, de lectura, de consulta, en papel o para ebook. La ilusión e intriga con que nos enfrentamos a un nuevo libro, su olor que nos evoca tantas horas juntos…, el tocar sus páginas como intentando que nos contagien de su sabiduría, de sus viajes, sus aventuras, sus pesquisas.

Los libros, esos amigos que nunca nos fallan, unos nos gustan más, otros no tanto, pero siempre nos enseñan algo nuevo, siempre nos aportan cosas por descubrir: sentimientos, tradiciones, historias, en ellos entra todo el amor, la traición, los viajes, la alegría, la tristeza, el dolor, la paz, etc… no podemos abarcar todo lo que ellos tratan, pero siempre aprendemos con ellos 

¡Gracias!, porque este año de pandemia sin los libros, ¡no lo quiero ni imaginar!, hubiera sido insuperable, insufrible, nos hubiéramos vuelto locos. Habéis sido nuestra tabla de salvación, nuestro consuelo, nuestra evasión de esta época tan negra sobre la que leeremos dentro de un tiempo. No habremos salido mejores personas de esta pandemia, pero sí más cultos, y conseguimos volar estando enjaulados gracias a vosotros, los libros. 

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