Teo es un personaje de ficción coetáneo a mí, creado por Violeta Denao en 1977, era el protagonista de unos cuentos muy presentes en mi infancia y una manera de aprender e ir descubriendo el mundo.

Nunca fui de cuentos, seguramente por eso, tuve mi propia edición de Teo, Teo, mi tío abuelo. Una de esas personas que pasan desapercibidas en tu infancia pero que, de adulta, descubres cuán importante han sido en to formación y en tu manera de percibir la vida.

Si me decís, escoge un libro, sin duda escogería el libro de mi tío Teo, ese “genio” diferente de la Tierra de Campos.

Hay días que tengo muy presentes sus frases irónicas y su sarcasmo especial, como por ejemplo, la que me dedicaba cada 14 de Abril, día de mi cumpleaños: “Republicana guapa, muchas felicidades”, en esos momentos, yo no entendía el significado de su felicitación, pero me documenté cuando aprendí a leer, dadas las disgustadas expresiones de buena parte del resto de la familia.

Un domingo cualquiera le pregunte, extrañada, que porqué nunca iba a misa y, él, me convenció que las iglesias han sido inventadas para pedir perdón por pecados que yo a mi edad no había cometido y que pedir perdón era tan importante, que debía reservarlo para ocasiones y personas especiales. Con eso, me valió, y a partir de ese momento, el domingo se convirtió en el día de comprar chuches.

Lo que nunca entendí en toda su magnitud, fue el que tuviera que encerrarse en 1976, precisamente en una iglesia de Vitoria, donde él vivía y, a la postre, donde yo nací meses después. Nunca lo entendí y, ahora, se, que esos momentos, Teo mataba mil monstruos por mí.

Si, tío Teo, estoy orgullosísima de ti, de los comunistas luchadores que cambiaron el cuento de España, porque hubo muchos Teos que escribieron su propio cuento, mucho más bonito, más tolerante, más colorido y mucho mejor que el triste cuento gris que escribieron los enemigos de la libertad durante demasiado tiempo.

Todo esto me enorgullece decírtelo cuando aun puedes leerlo, y que sepas, que los mil monstruos que vuestra generación mató, mi generación, hará lo indecible por que no vuelvan a resucitar jamás. Gracias Teo, este verano nos volveremos a ver en el Teleclub para seguir aprendiendo. Gracias maestro, gracias Teo.

Nota: A Teo Rodríguez de Ceinos de Campos y a todos los comunistas abuelitos que han superado varias guerras, la última, el COVID-19.

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