La tensión entre la farmacéutica AstraZéneca y la Unión Europea se dispara: el incumplimiento de los plazos de entrega previstos ha hecho que la Unión Europea exija explicaciones a la compañía. Esta, por su parte, dice que en el contrato no hay ninguna cláusula que le obligue a cumplir ningún tipo de plazo.

La farmacéutica, de entrada, ya le ha dado plantón a la Comisión Europea. Acaba de cancelar la reunión que había concertada entre la empresa, la Comisión Europea y representantes de los Estados Miembro de la UE. La reunión estaba prevista para esta tarde, iba a ser la tercera durante esta semana, y estaba planteada precisamente para abordar las razones que han llevado a la compañía a no entregar las dosis de vacuna contra el COVID-19 que se habían acordado. Anunció el pasado viernes que se entregarían 31 millones de dosis en lugar de los 80 acordados y señalan desde la empresa que la culpa del retraso la tiene una planta de producción que se encuentra en Bélgica. Una excusa que Bruselas no se cree, y por lo que le ha pedido que presente información sobre la producción total de vacunas y las ventas efectuadas, pues sospecha que se han vendido a otros países -posiblemente a Reino Unido-.

El consejero delegado de la farmacéutica, Pascal Soriot, ha respondido que estas sospechas no tienen fundamento. Pero no ha desmentido tampoco que se hayan vendido vacunas a Reino Unido.

El pasado lunes ya hubo una reunión donde se intentó averiguar qué ocurría, pero desde AstraZéneca se han negado a dar ningún tipo de información.

El contrato que suscribió la UE con esta empresa el pasado verano preveía abastecer con 400 millones de dosis. A España le corresponden el 10% del total, 40 millones, que servirían para vacunar a 20 millones de personas.

Fuentes comunitarias han confirmado a El Español que «AstraZeneca se ha retirado de la reunión programada para hoy. Nosotros estamos insistiendo en que regresen para dar explicaciones».

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