Para Antonia Fernández

y Rafa Zamora,

los dos saben por qué

Esto de dar clases por internet es, no nos engañemos, una transmisión de vídeo en tiempo real y por tanto es grabable y reproducible. Sus contenidos pueden ser alterados, montados, manipulados, y en última instancia se supone que no son obras diseñadas para la transmisión sino el rodaje de un evento que, por tanto, así saldría de su contexto: lo que ocurre en una clase, no es lo que se ve en una grabación de lo que ocurre en una clase.

El acto de la enseñanza en un aula tiene algo de íntimo, en el sentido de que sólo quienes están allí tienen las claves íntegras para su interpretación. No estoy en contra, me alegra ver a todos esos superprofesores y maestras del tutorial que enseñan trucos para aprobar matemáticas o que piensan que la mecánica cuántica se aprende viendo sus vídeos, no soy yo quien niegue sus méritos. Pero tengo claro que son una forma de enseñar que nada tiene que ver con lo que ocurre en un instituto o en una universidad: son “ad hoc”, la Enseña de verdad abre mentes (abría) y afianza estructuras para ampliar conocimientos.

Mis clases son la acumulación y el olvido de lo que he leído o estudiado… y lo que leo o estudio aún; no tengo libro de texto ni apuntes, porque para mí pocos ejercicios preparatorios mejores para un intelecto (desarrollo de competencias lo llaman con cierta soberbia pseudotécnica) que ser capaces de sintetizar el discurso abierto y sin prefijar de una conferencia. Les recuerdo que durante un tiempo esto era parte de la prueba capacitante para ir a los Estudios Superiores. Si alguien me grabara, me vería a mí dando clases pero eso no sería una clase; si el público es muy poco, podríamos acercarnos al ambiente del aula, con prevenciones; mas no se pueden sustituir los ojos abiertos de una alumna que de pronto se siente atraída, o la mirada en el extravío de lo de allá elevándose por la ventana hacia la calle del melancólico, todo forma parte de acto de enseñar y aprender… Una broma tiene una función, vista desde fuera puede ser incomprendida.

Con esto de la pandemia se afianza la alternativa telemática; hemos inaugurado, sin consultar a los implicados, la era del teleaula, la pedagogía telecinética. Muy apocalíptico, anuncié por aquí que esto supondrá el fin de las aulas de ladrillo, que sólo existirán espacios físicos visitables como referencias. De aquí a un cuarto de siglo los centros de enseñanza serán muy pocos y el profesorado un resto exiguo de lo que es hoy: canales de vídeo sustituirán a las clases para una mayoría. El aula y el profesorado con presencia serán otro lujo más para quienes puedan tener pinacotecas, bibliotecas, una pianola o un piano en el salón para tocar a John Field, y sirvientes y Sanidad exclusiva y personalizada… El resto nos formaremos lo suficiente, no más, como siempre ha intentado el Poder: la Enseñanza Pública constantemente transita entre el deseo libertario progresista y el velado (o no) intento de conservar los privilegios del reaccionarismo.

Pero me dirijo a usted docente y lo hago un poco mosqueado, porque me parece que somos dóciles al sentirnos culpables por la supuesta comodidad de nuestro trabajo, cedemos y obedecemos sin perspectiva crítica: si en la mayor parte de los centros está prohibido el uso del teléfono móvil por las complicaciones que conllevan las cámaras y grabadoras respecto del derecho a la intimidad, ¿de verdad esto pierde su relevancia y vamos a dejar circular nuestras imágenes y discursos en manos desconocidas? ¿Qué uso final podrían tener? (y pienso en todas las posibilidades). Desde el punto de vista del derecho, esa imagen trasmitida y grabada ¿a quién pertenece? ¿Somos conscientes de que, en Andalucía, por ejemplo, el propio Gobierno nos ha colocado en manos de Google a través de las aulas virtuales de GoogleClassroom? ¿Se hará responsable la Administración de defendernos o de financiarnos las denuncias para evitar vituperios?

Hace poco fui advertido en mi centro de que padres y madres anónimos apoyados por un anónimo Director de otro anónimo instituto estaban indignadas con el contenido de mis clases porque hablo de religiones, política, economía, empresas, ecología, arte, sexo, cine, literatura… según ellos no adecuadamente (ellos ponen el canon), a partir de aquí siguiendo el procedimiento clásico de los anónimos añadían mentiras difamatorias: persecución de alumnos por fe o política, vídeos porno, insultos, alumnado aterrado por mi actitud… lo primero que hice fue comentarlo en clase, pasamos de la risa abierta de quien reconoce lo ridículo del caso al llanto: porque nada hay más terrorífico que una denuncia anónima y falsa, sobre todo si tiene cadena de transmisión… Y no cabe la defensa, es imposible, ahora miro por el pueblo con resquemo porque cualquiera puede ser el inquisidor.

¿De verdad creen que yo voy a dar clase telenoséqué en estas condiciones, incluso mostrando el interior de mi casa? Por favor, neguémonos, ayudemos al alumnado afectado y reflexionémoslo sólo llegado el caso de cierre absoluto, pero jamás por imposición ni obligación sin calibrar, sustituyendo las clases por esto… Si ya es difícil mover una mente a distancia, imaginen mediando una frontera electrónica… ¡ingeniosos!

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Huelva, 1969. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Sevilla y Doctor por la Universidad de Valladolid (tesis: Obra y edición en Juan Ramón Jiménez. El «poema vivo»; Premio Extraordinario de Doctorado). He sido gestor cultural, lógicamente frustrado, y soy profesor funcionario de Enseñanza Secundaria, de Filosofía, hasta donde lo permitan los gobiernos actuales. Otras experiencias profesionales: -Director del Festival Internacional de Música Clásica Ciudad de Ayamonte (2002 y 2003). -Director de la Oficina y Coordinador de los actos del Trienio Zenobia-JRJ 2006-2008 organizado por la Diputación Provincial de Huelva, las Consejerías de Cultura y Educación de la Junta de Andalucía, los Ministerios de Educación y Cultura del Gobierno de España y la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales de España, entre 2005 y 2008. -Asesor musical para la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (2003-2013). -Consejo Asesor Literario de la Diputación Provincial de Huelva (2002-2013). Conferenciante recurrente en programas educativos del Centro Andaluz de las Letras de la Junta de Andalucía y del Ministerio de Educación y de Cultura del Gobierno de España. Como escritor he colaborado con la prensa escrita, antes en Cuadernos de la Campiña, Huelva Información y los diarios provinciales del Grupo Joly, y ahora en la web semanalmente con Diario16.com y mensualmente en la revista en papel Diario16, publicando varios cientos de artículos. He contribuido con textos críticos y de creación esporádicamente con una multitud de revistas literarias. Junto al Catedrático Francisco Javier Blasco Pascual, he codirigido Obras de JRJ, en 48 volúmenes (49 tomos) para la editorial Visor; he publicado varios ensayos en torno a su concepto de «obra»: -Copérnico y Juan Ramón Jiménez. Crisis de un paradigma (2008) -El materialismo de Juan Ramón Jiménez. (JRJ excavado: alma y belleza, 1900-1949) (2010) -Juan Ramón Jiménez en el Archivo Histórico Nacional: Vol 2. MONUMENTO DE AMOR, ORNATO y ELLOS (2011) -Poesía no escrita. Índices de Obras de JRJ (junto al profesor Javier Blasco, 2013) -Obra y edición en JRJ. El Poema Vivo (2017) Además he preparado la edición, selección y prólogo de la antología del poeta granadino Premio Nacional de las Letras Antonio Carvajal: -Alzar la vida en vuelo (2014 y 2019) Lejos de tener vocación de cuentista, sí me encuentro cómodo en la prosa corta, lo que me hace deambular entre el relato, el microrrelato, la estampa o el poema en prosa. Veo poco más que comercio en la literatura actual; suelo experimentar con la forma. Mis libros: -Las apoteosis (2000) -Libro de las taxidermias (2002) -Libro de los humores (2005) -Libro del ensoñamiento (2007) -Álbum blanco (2011) -Tenebrario (2013) -De la luz y tres prosas granadinas (2014). -Libro de las causas segundas o Las criaturas (2014, Epub) -Mar de historias. Libro decreciente (2016). -La Gloria del Mundo (2017) -Libro de los silencios (2018) [XXV PREMIO DE LA CRÍTICA ANDALUZA 2019] -Pintar el aire (2018, en colaboración con el pintor Miguel Díaz) -Las criaturas (Reedición 2019) -El mar de octubre (2020) También he publicado cuentos en diversas revistas físicas y virtuales y he sido recogido en varias antologías, como Mundos mínimos. El microrrelato en la literatura española contemporánea (2007), editada por la profesora Teresa Gómez Trueba; Microrrelato en Andalucía (2007), edición del crítico Pedro M. Domene, Velas al viento. Los microrrelatos de La Nave de los Locos (2010) o Mar de pirañas. Nuevas voces del microrrelato español, ambas por Fernando Valls (2012), y en 70 menos uno. Antología emocional de poetas andaluces (2016), coordinada por Antonio Enrique, entre otras. El jurado del XXV PREMIO DE LA CRÍTICA ANDALUZA de 2019 me ha distinguido con su Premio para Libro de los silencios. En el blog literario de Fernando Valls se pueden encontrar textos míos. Mis artículos en las webs del Grupo Joly, de Diario16 y www.quenosenada.blogspot.com

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