Un informe de auditoría es realizado por un auditor externo, que a través de este documento explica su opinión, no vinculante, acerca de las cuentas anuales de una empresa o el estado financiero en que se encuentra la misma.

Es el informe con el que culmina un proceso de auditoría contable, consistente en el proceso sistemático de revisión de las cuentas anuales de un negocio. A través del mismo, se pretende comprobar que dichas cuentas son un fiel reflejo de cómo se encuentra la empresa.

Para empezar… ¿Cómo funciona una auditoría?

Existen distintos factores que se deben tener presentes para comprender el funcionamiento de estos informes de auditoría. Uno de ellos es que el auditor puede ser una persona física y también una persona jurídica. Si se trata de este último caso será una empresa dedicada a la auditoría, como estos auditores Barcelona.

Por otro lado, aunque el auditor puede ser interno o lo que es lo mismo, perteneciente a la empresa, es fundamental que sea externo. Este último es el que hace un informe de auditoría que será considerado realmente válido.

Además de lo anterior, es importante tener en cuenta algo que mencionábamos al principio de estas líneas, que es el hecho de que la opinión del auditor no es vinculante. Este expresa sus conclusiones sobre las cuentas anuales de la empresa, bajo su punto de vista, pero no se trata de una verdad incontestable y, por lo tanto, no vincula. No obstante, es frecuente que estos informes sean considerados como algo más que una opinión.

Aunque el informe de auditoría se basa en la opinión del auditor y como decimos no es vinculante, su importancia en el ámbito de las empresas es muy grande, y queda plasmada a través de su obligatoriedad.

¿Cuándo es obligatorio presentar una auditoría de cuentas?

El legislador ha establecido algunos casos en los que es obligatorio que las empresas sean auditadas. Esto ocurre por ejemplo con las empresas cotizadas, en las que el informe de auditoría es especialmente relevante, ya que es la información que manejan las personas que son ajenas a la empresa y que deben comprobar la fiabilidad del estado financiero de la misma.

Pero si bien la mayor parte de las empresas no tienen la obligación legal de ser auditadas, muchas lo hacen por una cuestión de prestigio, ya que los terceros confiarán mucho más en una compañía que cuenta con un informe de auditoría favorable. Este documento puede favorecer sobremanera a un negocio a la hora de conseguir nuevos accionistas o pedir un préstamo al banco, por ejemplo.

Estas son las opiniones que puede reflejar el auditor en su informe

El auditor puede expresar distintos tipos de opiniones: una opinión limpia o sin salvedades, si las cuentas anuales auditadas son una imagen fiel de la empresa; opinión con salvedades, si el auditor ha visto ciertas desviaciones en las cuentas anuales en relación al marco normativo pero por lo demás, las cuentas reflejan la imagen fiel de la empresa; una opinión adversa o negativa, si hay desviaciones importantes; o una abstención u opinión denegada, si hay una limitación al alcance del trabajo hecho por el auditor que le ha impedido emitir un juicio. Este último es el peor caso para la empresa, ya que el auditor no puede opinar sobre las cuentas anuales.

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