De niño, Ignacio era muy bueno en matemáticas, pero un diablillo en clase, básicamente porque se aburría y no comprendía cómo sus compañeros tardaban tanto en resolver las sencillas raíces cuadradas. Con lo cual, Don Marcelo lo tenía que atar en corto para que no revolucionara a toda la clase.

En las reuniones familiares, cuando le preguntaban qué quería ser de mayor, contestaba que jubilado, para poder viajar como los del Inserso, pero eso sí, sin que se lo organizaran.

Fue pasando cursos con notables notas, y llegó el momento de elegir la carrera universitaria que le moldearía para conseguir un trabajo al que dedicaría su vida. La tendencia en aquella época era ser funcionario, trabajar en banca o en Telefónica; y él no iba a ser menos: eligió Económicas para beneficiarse del horario de 8 a 15h de los bancos, que era igual que el de los funcionarios, pero consciente de que, con sus ansias de libertad, le iba más el sector privado.

Seis meses antes de acabar la carrera, empezó unas prácticas en un afamado banco español con amplia implantación en Sudamérica.

En cuanto tuvo oportunidad, se fue a Hispanoamérica a saciar sus ganas de mundo, subiendo en el escalafón gracias a su arduo trabajo y los excelentes resultados de su unidad.

15 años después, le destinaron a la central de Madrid para ayudar desde la sede a la implantación en nuevos mercados en Asia, un nuevo reto que acogió con entusiasmo. Con lo que la crisis del 2008 le pilló, con 44 años, enfrascado en la transformación digital que empezaba a experimentar el mercado asiático.

Hoy, en febrero de 2021 a sus 56 años, sabe que la pandemia ha retrasado los planes de reconversión del banco, camino de ser solo una fintech y de destinar sus sucursales a lugares donde sus clientes puedan ocupar su tiempo; quizás se conviertan en una marca de hostelería y le hagan la competencia a Starbucks, ojo, que ya existen bancos con cafetería y coworking en ciudades como Buenos Aires.

En su banco, a Ignacio, los de recursos inhumanos le ven como un jarrón chino, con enorme valor y experiencia, pero con la fragilidad de quien ya no se deja manejar como un vaso de Duralex.

Por eso está empezando a tantear el mercado laboral fuera del manto de su todavía casa profesional, y se queda atónito al escuchar que o bien está sobrecualificado, o bien es demasiado mayor para contratarle o bien es demasiado joven para prejubilarse.

Pero nada que ver. Mientras sus compañeros de cuadrilla empiezan a deprimirse puesto que no entienden el agujero negro en el que se hallan ahora, después de tantos años aportando a la sociedad, a Ignacio se le ha vuelto a ocurrir una idea que a lo mejor ayuda a resolver la raíz cuadrada en la que anda su generación.

Va a crear una web llamada TSGG21, Talento Sin Género ni Generación en 2021, donde se publicarán ofertas laborales de profesionales para colaborar por proyectos con empresas, donde los currículos no lleven foto personal ni fecha de nacimiento, y el nombre se resuma en un acrónimo, por ejemplo, «Antonio Pérez García» sería A.P.G.

Tan solo se verán los resultados profesionales y sus mejores cualidades valoradas por tres exjefes, con sus nombres, apellidos y cargo, para eliminar prejuicios en los procesos de selección, porque tiene compañeras mucho más jóvenes que sus jefes que no suben más en el escalafón del banco por los machistas techos de cristal.

Ignacio sabe que las pymes van a necesitar desarrolladores de negocio para plantear proyectos y liderar resilientes equipos que cuadren con la reconversión de la economía española que plantea el fondo europeo #NextGenerationEU, y sabe que los consultores de las Big Four bastante trabajo tienen con susurrarle a los caballos del IBEX, por lo que puede que haya hueco para TSGG21.

Quizá TSGG21 consiga, con un pequeño gesto, aumentar las cotizaciones a la Tesorería General de la Seguridad Social y, sobre todo, dar a sus talentos el reconocimiento que se merecen.

Apúntate a nuestra newsletter

Artículo anteriorLa coartada del Supremo con los pequeños asuntos que afectan a la banca
Artículo siguientePublican estudio sobre el COVID prolongado en niños
Soy abre puertas, se me da bien conectar necesidades con soluciones. Me rijo por tres frases: la de mi madre “la vergüenza pasa y el provecho queda en casa”; la de mi padre, “la persona más feliz es la que menos necesidades tiene”; y la mía, “para crear valor hay que tener valor”. En plan profesional, soy FEO (Facilito Estrategias Operativas), cofundador de Xaudable, conecto innovación con el mercado, mentor y docente en @eoi y @SEK_lab. Emprendedor con mi startup de comida rápida saludable. Autor libro “abre puertas, cómo vender a empresas”. Miembro de @Covidwarriors. En otras décadas organicé en IFEMA la feria Casa Pasarela y fui gerente de un concesionario oficial en Madrid de motos Honda. Licenciado en Dirección y Administración de empresas por CEU San Pablo, diplomado en diseño industrial por IED (Instituto Europeo Di Design), master de comunicación aplicada en Instituto HUNE.

Dejar respuesta

Comentario
Introduce tu nombre