Susana Díaz y los barones socialistas regionales que la apoyaron en las primarias ganadas por Pedro Sánchez, el pasado 6 de diciembre en la celebración del 40 aniversario de la Constitución.

Tras el pacto del centroderecha extremo en Andalucía, la posición en la que queda la hasta ayer mismo todopoderosa Susana Díaz, presidenta de la Junta de Andalucía durante los últimos cinco de los 36 años que el PSOE ha gobernado ininterrumpidamente esta autonomía, no sólo es incómoda para ella sino sobre todo para el PSOE de Andalucía y principalmente para Moncloa y los líderes nacionales que dirigen las estrategias del partido desde la calle Ferraz de Madrid. ¿Qué hacer con ella? Es la pregunta a resolver cuanto antes. De momento, este día previo al Día de los Inocentes, echa a andar la XI Legislatura del Parlamento de Andalucía, con los 33 diputados del PSOE sentados en la bancada de la oposición por primera vez en cuatro décadas. Un día histórico y una lideresa que pasa a la historia.

La consumación del pacto de centroderecha extrema abre las puertas para que los sanchistas recompongan el partido en Andalucía tras las municipales

Definitivamente, a Susana Díaz le buscan ya acomodo en las vitrinas de viejas glorias del partido. Sin duda es, tras el fatídico 2-D, otro jarrón chino, que incomoda más que ayuda a los intereses comunes de la formación socialista, sobre todo ahora que se juega en apenas cinco meses su ser o no ser en las próximas municipales, europeas y puede que incluso generales, en un Superdomingo que lleva camino de convertirse en el ser o no ser de este partido centenario que vive sus horas más bajas a nivel continental, en plena vorágine de corrientes ultraderechistas de diverso pelaje.

La última salida de tono, aunque previsible, de la aún presidenta en funciones de Andalucía se produjo recientemente durante la tradicional entrevista navideña a la Cadena Ser. Abogó sin ambages por la aplicación del artículo 155 en Cataluña, precisamente muy poco después de los intentos del Gobierno de Pedro Sánchez por encauzar la situación con medidas mucho menos coercitivas que las planteadas por la todavía lideresa del PSOE de Andalucía.

La inesperada derrota del PSOE en Andalucía y la errónea campaña ideada de principio a fin de forma unipersonal, como siempre ha venido haciéndolo su candidata a la presidencia, ha servido a la dirección del partido para mover ficha mirando al sur. Pese al intento de Díaz de aglutinar todas las lágrimas en un solo caudal con la celebración el pasado día 10 del Comité Director del PSOE andaluz, a nadie escapa ya que Ferraz quiere llorar por otro lado y se ha cansado de la baronesa andaluza, pero la cercanía de las vitales elecciones de mayo han postergado cualquier paso al frente para desmantelar el tejido que Susana Díaz ha enhebrado en Andalucía en torno a su figura.

El Comité Director del PSOE andaluz votó ‘a la búlgara’ el 10 de diciembre para darle carta blanca a Díaz para formar un gobierno “estable” tras perder 400.000 votos

Cómo se produciría el desembarco de las fuerzas sanchistas en Andalucía para hacerse con el poder interno es a día de hoy un misterio aún sin respuesta concreta, aunque ya se vaticina que más pronto que tarde Ferraz quiere desmantelar el denominado susanismo cuanto antes, aunque siempre será una voladura controlada pasado el decisivo mes de mayo de 2019. Será entonces cuando otros barones en el poder, como los de Asturias, Extremadura, Castilla-La Mancha y Aragón –todos ellos alineados con la andaluza en las pasadas primarias de 2017– sabrán qué futuro les ha deparado las urnas. Incluso en esas fechas también puede ser el propio Pedro Sánchez el que sepa si tiene o no continuidad su labor al frente del ejecutivo central.

Mientras tanto, la lectura interna del PSOE de Andalucía, el más potente de todo el país, parece que se mantiene ajena a la realidad más inminente, como ya evidenció cuando la mayoría del Comité Director le dio a Díaz luz verde para formar “un gobierno estable y coherente”. El tripartito de centro derecha extrema ha bajado de la nube al socialismo andaluz de un plumazo, empeñado en una huida hacia adelante que apenas oculta un objetivo concreto: arropar a su lideresa hasta que deje de llover, y lo paradójico es que aún no paran de caer chuzos de punta fuera del palacio de San Telmo, la que ha sido el último lustro la sede de la presidenta en funciones.

El tripartito de centroderecha extrema ha bajado de la nube al socialismo andaluz de un plumazo, empeñado en huir hacia adelante

Nadie en el PSOE, ya sea el andaluz o el federal dirigido desde Ferraz, cree a día de hoy que Susana Díaz vaya a mantenerse cuatro largos años como principal lideresa de la oposición, ella, que hasta ayer mismo se creía encomendada a mayores propósitos, primero desmontados el 21 de mayo de 2017 en las primarias y definitivamente desarticulados en la pasada cita con las urnas del 2 de diciembre.

3 Comentarios

  1. Es bueno precisar que la derrota de Diaz es en el parlamento pero el PSOE es el partido mas votado en Andalucia, y en Asturias el candidato será Barbón y no Javier Fernández.

  2. Que manía con lo de ·»lideresa»!! Esta mujer nunca ha sido lider de nada,a un lider o lideresa se le admira y se le sigue y a esta no se le admira y en cuanto a seguir ya vemos los resultados electorales que ha tenido.
    Menudo problema tiene el PSOE!!
    A ver si con suerte se cae tambien este jarron y se hace añicos y de paso se cae la vitrina entera de jarrones y se renuevan las estanterias.
    Susana Diaz es la maxima responsable del fracaso del PSOE en Andalucia y en España,a ver si se enteran de una vez.

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