lazo

El Tribunal Supremo ha enfriado el fervor patriótico de los abogados de Vox, que pretendían que el Alto Tribunal prohibiera a los acusados exhibir el lazo amarillo en apoyo a los presos del ‘procés’ y en demanda del derecho a la autodeterminación del pueblo catalán. Los abogados del partido ultraderechista personado como acusación popular, Francisco Javier Ortega-Smith y Pedro Fernández, aprovecharon su turno de cuestiones previas para denunciar que “un acusado lleva este lazo amarillo que porta una carga política indudable” y por tanto exigieron su retirada.

El presidente del tribunal, Manuel Marchena, quiso entrar en el fondo del asunto para resolver definitivamente la cuestión y de paso fijar jurisprudencia y denegó la petición de Vox. El magistrado invocó el artículo 37 del Real Decreto 658/2001 y el Estatuto de la Abogacía para recordar que la Sala no permitirá la exhibición de símbolos políticos en lo que se refiere a los abogados. Sin embargo, Marchena apeló a la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo basada en dos sentencias: una en el conflicto de Bosnia-Herzogovina y otra del Estado de Bélgica contra unos particulares, en las que ambos países fueron condenados por no permitir la exhibición de símbolos religiosos entre los procesados. “En ese sentido vamos a seguir el criterio del Convenio de Roma, que permite a los acusados tanto símbolos religiosos como ideológicos. Por tanto no vamos a poner obstáculo alguno al lazo amarillo. Este es el criterio de la Sala”, aseguró Marchena mientras el letrado de Vox no pudo poner ninguna otra objeción.

La primera referencia conocida al uso de lazos o escarapelas amarillas en Cataluña se remonta a 1704, cuando el virrey de Cataluña Francisco Antonio Fernández de Velasco y Tovar prohibió su uso partidista durante la Guerra de Sucesión, para evitar la publicidad del bando que las usaba “creando discordias entre las familias”. Este símbolo ha sido recuperado ahora por el independentismo catalán.

A partir de hoy, y durante los próximos meses, los abogados de Vox tratarán de convertir el juicio al ‘procés’ en la tribuna perfecta para difundir su ideología política de extrema derecha. Tanto Fernández como Smith dispondrán de sus minutos diarios de gloria en los telediarios, donde a buen seguro propagarán su programa anticatalanista, antiautonomista e inconstitucional, cuando no preconstitucional. Hoy ya han empezado el espectáculo al exigir la retirada de un símbolo que forma parte de la libertad de expresión de las personas, también de los acusados en un juicio teñido de aspectos políticos.

Todo el mundo sospechaba que no habría que esperar demasiado para escuchar las soflamas patrioteras de los abogados de la formación verde a las puertas del Tribunal Supremo y ante las cámaras de televisión de todo el mundo. Y desde el primer minuto se ha visto cuáles son sus intenciones. Más de seiscientos periodistas están acreditados en el juicio del procés, una auténtica mina de oro para un partido que está emergiendo y que solo busca el proselitismo y la propaganda. Smith, para curarse en salud, ya ha advertido de que espera que el juicio en el Supremo no se convierta en “un teatro de operaciones políticas ni en un circo”, y añade que él solo pretende que se hable de “derechos, de pruebas y de leyes”. No hace falta ser un experto politólogo ni un avezado jurista para sospechar que eso es precisamente lo que va buscando Vox: polémica, espectáculo, focos, audiencia, apoyo popular.

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2 Comentarios

  1. Per què el poble català no pot aspirar a ser col·lectiu, nació, Estat en tota la seva extensió? No ho entenc. N o entenc res. Caldrà que ens disfressem d’indis com va passar a Boston al segle XVIII? Volem ser, senzillament ser.

  2. Miquel Angel, no lo entiendes porque estando en un contexto determinado, no quieres explicarte bien: aquí nadie habla catalán, si hablas español o castellano te entenderemos mejor, te lo digo sin acritud

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