El realizador Alfonso Cuarón vive unos días de extrema felicidad tras el éxito de Roma en los Globos de Oro, y ante la posibilidad de convertirse en la primera cinta de habla no inglesa en alzarse con el Oscar más ansiado, el de mejor película. Pero algo ha venido a amargarle la experiencia. Los distribuidores españoles, al parecer, no han considerado que el público nacional vaya a entender los diálogos originales, que combinan el español y el mixteco. Tanto para su distribución en salas comerciales como en la plataforma Netflix, se ha optado por adaptar los subtítulos originales, y así, en lugar de “enojarse la mamá” lo que ocurre es que “se enfada la madre”, en lugar de querer “un coche más chico” quieren “un coche más pequeño”, en lugar de estar “suaves” están “tranquilos”, y se dirigen a un grupo como “vosotros” en lugar de “ustedes”. Para rematar, y como suele ocurrir a menudo cuando se toca lo que no debe tocarse, un dulce de chocolate tradicional llamado “gansito” es traducido como “ganchito”, que en España hace referencia a un aperitivo salado de color naranja y con sabor a queso.

Tanto el propio Cuarón como otros artistas latinoamericanos asentados en España han manifestado su malestar por esta medida, que consideran “parroquial, ignorante y ofensiva”. El autor de la película explicaba precisamente ayer a la prensa que algo de lo que más disfruta es “del color y la textura de otros acentos. Es como si Almodóvar necesitara ser subtitulado”. También se manifestaba al respecto al diario El País el académico de la lengua Pedro Álvarez de Miranda, quien explicaba que le llamó la atención esa adaptación de los diálogos: “Es la primera vez que veo que se traduce en el cine de una modalidad del español a otra, porque los subtítulos traducían lo que decían los personajes, no lo transcribían”.

Esta polémica sale a la palestra cuando se confirma que el Gobierno abandonará definitivamente la estrategia Español, lengua global, presentada por Mariano Rajoy el pasado 25 de enero de 2018, gestionada por el comisionado Marca España, y cuyo fin era fortalecer el idioma español en el mundo “como herramienta cultural, política y económica”. Sin embargo, desde la secretaria de Estado de la España Global –que sustituyó al Alto Comisionado para la Marca España- han explicado que la iniciativa Español, lengua global ya quedó en dique seco durante el gobierno anterior: “Se entendió que había un intento de patrimonializar el español, convertirlo en algo que solo nos perteneciera a los españoles, y eso no gustó”, apuntan desde la Secretaría de Estado que dirige Irene Lozano, algo que confirmaron las objeciones planteadas al respecto desde la Real Academia Española a mediados de 2018.

Esta polémica sale a la palestra cuando se confirma que el Gobierno abandonará definitivamente la estrategia Español, lengua global, presentada por Rajoy en 2018

En una época en la que muchas voces políticas y sociales claman por una unión nacional asentada en la división y ruptura con todo lo que suponga riqueza multicultural, este tipo de noticias deben inviter a la reflexionar. Son las primeras consecuencias de unos planteamientos obtusos que pueden herir seriamente patrimonios incunables como es una lengua tan rica y diversa que la hablan 255 millones de personas en todo el planeta.

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1 Comentario

  1. Una de las cosas que me encanta del español son sus acentos y su diversidad. Eso es lo que hace que sea un idioma tan rico y tan vivo. Es un poco raro que decidan subtitular una película en español al español. Será porque me gustan las series y las películas latinoamericanas. Será porque que en Aragón en vez de barrer, nosotros escobamos. O en vez de comprar muñecas a los niños, les compramos monchas. Localismos que existen en todos territorios hispanohablantes. No nos minusvaloren. Entre nosotros nos entendemos.

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