Me encanta estar en «modo Navidad» por muchas razones que os voy a confesar, que recientemente he descubierto. Siempre, desde que recuerdo me he sentido muy a gusto con esta época del año. He de aclarar que no por la parte lúdico-festiva, de las vacaciones, ni de las compras, ni tan siquiera por la Lotería, ¡me toca, no me toca!.

El «estado navideño» se mimetiza por excelencia con el «sentirse alegre», «cantarín», «bailarín», «solidario», «compartidor», «sereno», «divertido», «excitado», «condescendiente», «amado», «amante». La frase más utilizada es: «¡Venga, hombre! ¡Qué es Navidad».

El «buen rollo» es el protagonista de este momento. Para unos porque el Niño Dios nace por estas fechas, para otros por el mágico solsticio de invierno que comienza, algunos para descansar porque llegan vacaciones, los que marcharon para volver a casa como el turrón, hasta los más «Grinch», que se dedican a fastidiar a los demás, están felices por Navidad.

También está ese lado melancólico de traer los malos y los buenos momentos de la vida, de recordar, para que nunca mueran, los que se han ido, que vivan en nuestro recuerdo. Hay personas que no les gusta nada la Navidad porque se ven obligados a ser felices, pero suele coincidir con que son personas que de por si viven anclados en la queja permanente, en la pena, en ese lado pesimista de protestar por todo y no estar a bien con nada, ni con ellos mismos.

He descubierto que es debido a que en «Navidad» puedo ser yo, puedo volver como cuando era una niña, libre de prejuicios, sin tener que seguir reglas, ni cánones establecidos. Tan sólo me dedico a celebrar la vida, ¡qué estoy viva!

Algo grande pasó en la tierra hace 2018 años, señalado por la conocida como «Estrella de Belén» seguida por tres reyes, o magos o científicos o astrónomos de Oriente, que se fijaron que un astro espectacular anunciaba algo extraordinario en el firmamento. Se pusieron en viaje para observarle y acabaron acudiendo al alumbramiento de Jesús en Nazareth en Galilea, que es donde apuntaba la estrella y su estela.

La ciencia ha estudiado este fenómeno, descartando que fuera un cometa, ya que el Halley pasó 12 años antes, tampoco hay registros de explosiones de supernovas. Sin embargo, más o menos por esa época, se data la conjunción de los planetas Venus y Júpiter. Esta alienación de planetas, bien parece que pudo ser el hito astrológico que se produjo en Galilea, el próximo de similares características tendrá lugar dentro de 500.000 años.

El caso es que yo seguía preguntándome por qué me gustaba a mi tanto esta época del año. He descubierto que es debido a que en «Navidad» puedo ser yo, puedo volver como cuando era una niña, libre de prejuicios, sin tener que seguir reglas, ni cánones establecidos. Tan sólo me dedico a celebrar la vida, ¡qué estoy viva!.

Todo está permitido, nadie se extraña si me ven con espumillón colgado del cuello, o llevo unos cuernos de reno en la cabeza o voy con mi zambomba cantando villancicos por la Gran Vía madrileña. ¡Es Navidad! Todo está bien, todo está en calma, todo es sinónimo de Fiesta y celebración, me lo puedo permitir todo.

La reflexión, pues, de este año es: «si así soy feliz ¿por qué no seguir así todo el año?». Es decir, haciendo lo que me apetece, cantar, bailar, regalar, abrazar, besar, recordar, volver, salir, entrar… Siendo yo misma, todo está bien, todo está en calma, todo está en paz. Me he dado cuenta que cuando soy yo, y no lo que se supone que debo de ser por las reglas establecidas, las cosas marchan bien. Esto es porque al no tener que estar fingiendo y poniéndome máscaras, resulta que todo fluye. Cuando mi sonrisa se hace permanente, la vida me la devuelve con creces.

La reflexión, pues, de este año es: si así soy feliz ¿por qué no seguir así todo el año?. Es decir, haciendo lo que me apetece, cantar, bailar, regalar, abrazar, besar, recordar, volver, salir, entrar…

Así es que he decido ser yo misma, tal cual soy. Una persona alegre, que trabaja en lo que ama, que respeta a todos los seres humanos; que no juzga, ni se juzga; que perdona, se perdona; que agradece, se agradece. Esta es la clave para mí. Estoy orgullosa de mi misma, miro lo que tengo, no ansío lo que no tengo; que por otro lado tampoco necesito, y me quedo como misión de vida, «dar», sin esperar nada a cambio.

Este último año he practicado esta forma de vivir y me ha ido muy bien. Comenzaba el año 2018 con el gran desafío de presentar y dirigir el matinal de «Todos en Libertad» en Libertad Fm, tres horas y medio de directo de lunes a viernes, con un claro objetivo: «contar historias» que importen, dar voz a aquellos que nadie escucha, entrevistar a personas que se dan a los demás, compartir ocio, cultura y entretenimiento de verdad, y sobre todo cuidar un poco más del planeta, de los niños, de los mayores, de los más vulnerables y en peligro de exclusión.

Así las cosas el matinal va creciendo, contamos ya con treinta y dos colaboradores que nos hablan de salud, psicología, energía, sostenibilidad, ciencia, tecnología, pedagogía, psicopedagogía, ocio, arte, cine, radio, televisión, moda, belleza, el aura, medicina, medicina alternativa, remedios naturales, ecología, energías renovables, emprendimiento, liderazgo, mentoring… y comenzamos la semana diciendo bien alto con nuestro doctor felicidad: ¡Por fin es lunes!.

No voy a trabajar como una obligación, porque estoy haciendo cada día lo que siempre he querido «contar historias extraordinarias, solidarias, de superación, de alegría, de dolor, de pérdida, de reencuentro, de tradición»… es un ir y venir de sueños que vemos como se cumplen, de acciones que se realizan, de relatos con argumentos vitales muy potentes y con un denominador común: los protagonistas son personas buenas y maravillosas; a los malos los ignoramos, son invisibles para nosotros.

La última acción que hemos realizado desde este espacio matinal ha sido «cantar juntos un villancico», a propuesta de la «chica áurica», Ewa Bárbara, ¡qué gran idea!. Entre una de las colaboras, la diseñadora de sueños María José Lladó» y una servidora nos pusimos manos a la obra y compusimos el grito de Paz de la emisora: «Todos cantamos en Navidad, al corazón de la gente, todos cantamos, en Libertad fm»…

Y así, nos juntamos un día para cantarlo, metimos un dron en el estudio y lo grabamos en video para compartirlo en Youtube y demás redes sociales y ahí está, para quien quiera cantar, bailar y vivir como si siempre fuera Navidad.

VILLANCICO «TODOS CANTAMOS EN LIBERTAD»

https://youtu.be/1bVb5S0YJD0

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