La ineptitud de los políticos españoles, en general, para resolver el complejo crucigrama que los ciudadanos les pusieron sobre la mesa ha causado un profundo desconcierto para estos privilegiados de la sociedad, transformado ahora en una desconsoladora desidia, ante la imperiosa necesidad de lograr una segunda transición que aleje cuanto antes lo vivido durante estos tenebrosos últimos cuatro años, probablemente los más traumáticos desde la identidad existencial de nuestro pueblo. Nuestro país está escribiendo definitivamente unas paginas cruciales para el futuro de su historia. En democracia, los ciudadanos y ciudadanas tienen derecho a elegir a sus representantes.  Cada uno de los sufragios a los que el pueblo se somete democráticamente es vital. La democracia lo exige en conciencia.

Pero la vida otorga muchas veces una segunda, tercera, o cuarta oportunidad, a la quinta va la vencida, y en el ejercicio libre del uso de nuestra libertad tenemos en nuestras manos y en nuestras conciencias el devenir del futuro libre y digno del Estado.

La responsabilidad política ya hemos visto hasta dónde es capaz de llegar con uno u otro signo, o siglas., en esta lucha fratricida de “salón” que la nueva y la vieja política han extendido sin miramientos tanto en el Congreso, vía sus señorías, así como con la utilización de los comunicadores de uno u otro signo, mejor o peor pagados, en los diferentes platós de televisión por doquier hasta una sobreexposición insultante. Sin duda, la cordura la debe imponer la ética, no la ideología.

La historia reciente se encarga de demostrar que la ideología tiene una ilimitada capacidad destructora si se hace un uso extremo e incoherente de ella. La ética, en cambio, antepone los verdaderos problemas de la calle a cualquier bandera y apremia para buscar posibles soluciones.

Por ello, en un país arrasado por un paro estructural, por uno u otro motivo, por las diabólicas operaciones del capital deshumanizado o ahora por el Covid19, —por cierto, cómo se le denomina 19 si hasta marzo del 20 en la UE no existía?— que, a duras penas baja de varios millones de personas desocupadas pese a las eternas promesas de planes de empleo, ayudas a autónomos, pequeñas y medianas empresas, base y germen de cualquier desarrollo estable y justo.

En un país arrasado por la corrupción institucional de décadas de sonrojante implantación, ya sea rojo o azul el partido en el Gobierno; en una España carcomida hasta el tuétano por la corrupción de la clase política, la económica y la mediática una vez tocada con la varita mágica del poder; en un país atorado en apenas unos meses por las maneras igualmente viciadas que los adalides de la llamada nueva política vienen enarbolando desde su llegada a los centros de poder; en un país en el que la clase media está dejando de ser cada vez menos media y más baja en detrimento de la misma oligarquía abusadora de siempre; en este país que vivimos y sufrimos a partes iguales, la ética es claramente la solución y no la ideología.

Sea usted ideológicamente de izquierdas o de derechas, o incluso de centro, si es que ese espacio político existe, no vote con la enseña de la ideología ni de las posturas maximalistas, ejerza su derecho democrático con lo que le dicta el corazón, su conciencia social, su idea de igualdad real, su verdad y coherencia con ella y por supuesto junto a lo anterior con  su ética, lo más inalienable del ser humano junto a la igualdad real la verdad y la coherencia de los comportamientos.

¿Son ideológicamente equivalentes los comportamientos y decisiones de Gobierno de Iván Redondo y Nadia Calviño con la filosofía doctrinal del partido socialista de Pablo Iglesias Posse? Por si nadie se lo ha dicho o recordado les informo a Redondo y Calviño las palabras de Antonio Machado sobre Iglesias Posse,  “La voz de Pablo Iglesias tiene para mi el timbre inconfundible de la verdad humana”, piensen por un momento, por favor, ¿se asemeja vuestra forma de gobernar e influir a la verdad humana? En absoluto, pero en absoluto.

El presidente Sánchez, como tal, calla y otorga, ese será su destino en las urnas, pero como Secretario General del PSOE debería, mas aún, tiene la obligación moral de pronunciarse, o intentar cambiar, la voz y filosofía ideológica del fundador del Partido Socialista Obrero Español en un congreso extraordinario para que el pueblo sepa qué vota. De lo contrario, poco a poco, con su cómplice silencio político, pondrá en riesgo la ideología del socialismo español de Iglesias Posse. Lo que no se siente no se puede transmitir.

Sin duda el Redondismo y el Calviñismo serán muy buenos, Sánchez lo bendice cada día sin dudar un segundo. Los motivos aún los desconozco al igual que millones de españoles y españolas que le siguen por otras actitudes en estos momentos, ya veremos; “no te mates por saber que el tiempo te lo dirá”. Y Posiblemente, ni lo sé ni lo creo, las ideas de Iván y Nadia (IR & NC) superen al socialismo del PSOE si es así como lo demuestren, que funden su partido, que militen en el PSOE y asistan a ese congreso extraordinario que cada día se hace mas necesario.

Es la única manera de que este país siga creyendo en el futuro, aun así, no será fácil sin apagar la hoguera de las vanidades.

«“El mundo en que vivo está mucho peor de lo que yo creía. Mi pobre existencia de señorito pobre reposa, al fin, sobre una injusticia”… Mucho he pensado durante mi vida sobre esta primera meditación infantil, que debía a las palabras del compañero Iglesias». (Antonio Machado).

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