El pasado 2 de octubre, 225 millones de norteamericanos recibieron en sus móviles este mensaje: “Alerta presidencial: ESTO ES UNA PRUEBA del Sistema Nacional de Alerta de Emergencias Inalámbrico. No debe hacer nada.” Se trataba del primer ensayo del sistema de alerta de emergencia creado por la Agencia de Gestión de Emergencias Federales para advertir a la población de peligros como catástrofes naturales, amenazas terroristas o ataques nucleares. Esta comunicación no se envió por e-mail, WhatsApp o redes sociales, sino con una tecnología bastante más antigua: el SMS.

Ha pasado más de un cuarto de siglo desde que el ingeniero británico Neil Papworth mandó un lacónico “Feliz Navidad” desde un ordenador al teléfono móvil de su jefe utilizando la red de telefonía GSM. Fue el 3 de diciembre de 1992 y se trató del primer SMS (siglas en inglés de “Short Message Service”, o “servicio de mensajes cortos”), un invento que revolucionaría las comunicaciones en las dos siguientes décadas.

Hoy en día, el uso del SMS en las comunicaciones personales ha caído notablemente. De los 9.500 millones de SMS que se enviaban al año en España en 2007, pasamos a poco más de 1.500 millones de mensajes en 2016. Los servicios de mensajería instantánea como WhatsApp han reemplazado casi totalmente a los mensajes cortos.

Sin embargo, aunque ya no tenga un papel predominante en el día a día de la mayoría de los consumidores, el uso de los SMS en la comunicación de las empresas con sus clientes y usuarios no solo no ha desaparecido, sino que vive un resurgimiento.

 

UN CAMBIO EN LA FORMA DE COMUNICARNOS

Aunque la tecnología que hizo posible los SMS fue desarrollada por el ingeniero finlandés Matti Makkonen a principios de los años 90, los mensajes cortos no se popularizaron hasta un tiempo después. La clave fue el lanzamiento del Nokia 2010, mítico modelo de la marca finlandesa que por primera vez permitía enviar SMS. Al principio, era un servicio caro y no estaba disponible en todos los terminales, pero en poco tiempo se volvió asequible y ubicuo. Su uso era tan masivo que, en la Nochevieja de 2006, las operadoras de telefonía españolas gestionaron 100 millones de mensajes cortos, hasta el punto de que las redes se saturaban y no podían entregarse a tiempo.

El SMS no solo cambió la forma de comunicarse entre los usuarios de teléfonos móviles, que disponían de una alternativa a las llamadas, sino que incluso modificó la forma de escribir. La limitación a 160 caracteres (que se estableció para controlar el ancho de bando consumido por cada mensaje) obligó a los usuarios a inventar nuevas abreviaturas para acortar las palabras. También idearon un sistema para ilustrar sus mensajes de texto con imágenes generadas a partir de la combinación de varios caracteres. Eso marcó el nacimiento de los emoticonos, hoy en día tan populares.

A partir de la década de 2000 llegaron los mensajes cortos multimedia (MMS), que permitían adjuntar imágenes y vídeos a los mensajes de texto. Aunque al principio también eran costosos, se fueron popularizando y hoy en día serían un sistema de comunicación muy usado, si no fuera porque la llegada de WhatsApp en 2009 condenó a los SMS al olvido para la mayoría de los particulares; aunque no para las empresas.

 

LA VENTAJA COMPETITIVA DE LOS SMS  

Si bien WhatsApp es una aplicación genial que ha sabido conectar con las necesidades de los usuarios (por eso es la app más usada del mundo), el SMS sigue teniendo un papel fundamental en usos a los que los programas de mensajería instantánea no pueden llegar. Esto se debe a tres aspectos clave: universalidad, fiabilidad y seguridad.

En primer lugar, el SMS es universal porque pueden recibirlo todos los teléfonos móviles, sean smartphones o no, sin necesidad de instalar ninguna aplicación.

En segundo lugar, los SMS son más fiables porque usan un ancho de banda muy reducido en la red de telefonía, de modo que pueden llegar al usuario aunque no tenga conexión de datos o inalámbrica a Internet, incluso en lugares con poca cobertura.

En tercer lugar, los SMS son seguros porque permiten verificar inequívocamente quién los envía y quién los recibe. De hecho, servicios como Google, Facebook o el propio WhatsApp usan SMS para verificar la identidad de sus usuarios. También las empresas de mensajería los emplean para avisar de la entrega de un pedido, las entidades bancarias para facilitar las claves de seguridad en compras online, las aerolíneas para notificar posibles retrasos, cancelaciones o incidencias en vuelos, y un largo etcétera. 

Aunque no solo las grandes empresas pueden beneficiarse de las ventajas de los SMS. En la actualidad, existen pasarelas de SMS de fácil manejo que permiten a las pequeñas y medianas empresas enviar miles de mensajes para hacer llegar a sus usuarios ofertas, promociones, códigos de descuento, confirmaciones de registro, felicitaciones de cumpleaños, boletines o cualquier otro tipo de comunicación. Todo ello conforme a los requisitos del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD).

EL RESURGIR DEL SMS En un mundo hiperconectado, el SMS es un medio simple y directo para comunicarse con los consumidores, sorteando la saturación de otros canales más usados (e-mail, WhatsApp, redes sociales, etc.) También facilita “escuchar” a los consumidores al permitir los envíos bidireccionales y se puede integrar con CRM, plataformas de e-commerce y otros software para gestionar globalmente la comunicación comercial. Además existen nuevas soluciones premium, como los SMS rápidos, que garantizan la entrega inmediata de los mensajes incluso en situaciones de saturación de la red.

Estas nuevas utilidades han hecho que el SMS esté resurgiendo tras una década de retroceso. Según la CNMC, en 2017 el envío de mensajes cortos en España repuntó por primera vez en nueve años, gracias sobre todo al uso de plataformas automatizadas. No hay duda de que el SMS tiene una larga historia a sus espaldas, pero también un gran futuro por delante. A diferencia de otras tecnologías efímeras que se han visto relegadas al olvido, los mensajes cortos han sabido adaptarse y reinventarse para seguir cumpliendo una función esencial en el día a día: mantenernos comunicados. 

Artículo firmado por Wojciech Kaczmarek, director general de SMSAPI, proveedor de servicios de SMS

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