¿Cuántas veces nos hemos cruzado con un familiar o un conocido y nos ha hecho una apreciación que nos ha hecho sentir incómodo? Apreciación del tipo… ¿Has engordado, ¿verdad? o ¡Que la mala cara tienes hoy!

También, ¿Cuántas veces vemos algo en redes sociales que ha compartido un conocido o incluso un desconocido y es una información de origen desconocido que nos genera alarma, miedo, enfado… .?

Incluso, ¿Cuántas veces hemos sido nosotros los que hemos hecho un comentario a otra persona sobre su aspecto o hemos compartido en nuestra red social ese comentario desestabilizador que no hemos ni siquiera intentado contrastar?

Para reflexionar sobre estas cuestiones quiero compartir una anécdota de un gran filósofo griego:

Este triple filtro podemos usarlo como guía, tanto para lo que vamos a decir como para lo que vamos escuchar. Representa un marco de referencia para una comunicación saludable y constructiva.

Es cierto que en nuestro día a día no es sencillo definir lo verdadero, bueno y hasta lo útil, pero si no lo tenemos claro podemos hacernos alguna pregunta adicional, como… ¿Puedo probarlo? ¿Despertará emociones positivas? O ¿el receptor del mensaje puede realizar alguna acción práctica con esa información?

Creo que hoy más que nunca es bueno evitar ser un “Sincericida”. Pues un sincericida, es aquella persona que por un exceso de sinceridad se “suicida” socialmente y pierde su credibilidad. Es esa persona que sin ser consciente de ello habla más de la cuenta, hace daño con sus comentarios y que incluso a veces, dice cosas que no quisiera decir.

Mi recomendación de hoy es muy sencilla: Cuidemos nuestro lenguaje, seamos generosos en nuestra comunicación con los demás, evitemos difundir informaciones no contrastadas que puedan sumar desconcierto, angustia o miedo en otras personas e incluso evitemos aquellas apreciaciones subjetivas que puedan despertar complejos o generar malestar psicológico.

La sencilla técnica de los “Tres filtros” nos va a ayudar a mantener un clima emocional más positivo en nuestro entorno, redundando esto en una mayor salud mental.

¿Empezamos a usarla?

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