El 21 de septiembre se celebra el Día Mundial del Alzhéimer. Según la OMS en el mundo hay 47,5 millones de personas que padecen demencia. España es el tercer país del mundo con mayor prevalencia: el 6 % de los mayores de 60 años sufre algún grado de demencia y llega al 27 % en los mayores de 85 años. De momento no tiene cura, pero cada día hay más tratamientos que retrasan su evolución. Uno de los problemas principales que acarrea la enfermedad es la incomprensión del proceso y, por tanto, la incapacidad para enfrentarnos a la situación.

¿Tiene cura? ¿Se puede retrasar? ¿Es posible luchar contra el olvido? Para conocer más detalles sobre esta enfermedad, hablamos con el doctor Azuquahe Pérez Hernández, médico especialista en Neurología, labor que realiza en el Hospital General de La Palma, donde permanece en la actualidad dedicado al campo del deterioro cognitivo y las demencias. Además participa de forma activa en la docencia y cuenta con una prolífica carrera como divulgador científico en el campo de la Neurología. Acaba de publicar Los relojes tienen un horario que cumplir (Next Door Plublishers) en coedición con Jot Down Books. En el libro nos habla del llamado test del reloj, una importante prueba inicial de cribado que sirve para diferenciar a personas que pueden estar iniciando un deterioro de sus funciones cognitivas de personas sanas.


 

-El llamado test del reloj, ¿por qué es importante? ¿Qué significa que lo dibujado no esté completo y que estén alterados los números?

Es importante como prueba inicial, de cribado, para diferenciar a personas que pueden estar iniciando un deterioro de sus funciones cognitivas de personas sanas. Dependiendo del caso, puede significar muchas cosas, pero en general, el hecho de que alguien no sea capaz de dibujar correctamente el reloj nos dice que está fallando algo, sea su memoria, su lenguaje, su capacidad para planificar cómo lo tiene que hacer o su capacidad para reconocer el espacio correctamente. Es decir, nos dice que probablemente haya un deterioro de las funciones cognitivas implicadas en realizarlo correctamente.

 

-¿Qué sentido tiene pedirle al paciente que dibuje las once y diez sabiendo que puntúa forma distinta esfera, números y manecillas?

Hay muchas formas de puntuar el reloj y en cuanto a las manecillas, no solo se ha considerado esa hora. Sin embargo, el hecho de que las once y diez nos permita valorar si el paciente reconoce los dos lados del reloj, por así decir, y que requiera la interpretación de que el “y diez” no corresponde con el número diez, ha hecho que sea esta la que más se use.

 

-¿Cuál es la diferencia entre una demencia tipo y un alzhéimer?

El Alzhéimer es un tipo de demencia, con sus características y causas. De hecho, es la demencia más frecuente, pero no es la única. La demencia es un síndrome clínico en el que se produce un deterioro persistente y adquirido de las funciones cerebrales superiores (memoria, lenguaje, orientación, cálculo…) que da lugar a una pérdida de la autonomía del enfermo. Sin embargo, eso se puede producir por varias causas (la más frecuente es la degenerativa), aparecer de distinta forma o tener un tratamiento y evolución distintas.

 

-Cuando se notan los primeros síntomas, ¿es bueno tomar esos fármacos (tipo Reminil) que lo retrasa o es peor porque alargar esta enfermedad la podría hacer más agónica.

Los fármacos aprobados actualmente para la enfermedad nos aportan ganar tiempo de autonomía para el paciente y cierto control de las alteraciones conductuales. Es decir, no se trata de que alarguen el tiempo que vive un paciente con su enfermedad, sino el tiempo en el que se mantiene activo funcionalmente. No obstante, no deberían de ser el único pilar de tratamiento, también las terapias no farmacológicas son importantes en el abordaje de la enfermedad.

“El cariño, los besos y los abrazos, son fundamentales para los enfermos de alzhéimer”

 

-Para que las familias no se sientan mal, ¿en qué momento es oportuno atención especializada?

Pese a que no se disponen de fármacos que curen la enfermedad ni que la retrasen en las fases de deterioro cognitivo ligero, parece que el diagnóstico precoz de la enfermedad hace que en la evolución de la misma se presenten menos complicaciones. Por este motivo, el momento oportuno debería ser ante los primeros dignos de deterioro.

 

-Se dice que las personas con alzhéimer no sufren, pero cuando se está en esa nada, en esa nube sin recuerdos…¿hay constancia de que sufran?

Que no se pueda expresar lo que se siente no quiere decir que no se sufra, de hecho, esa incapacidad, la de no poder expresar y la de no entender lo que sucede a su alrededor, es probablemente uno de los motivos que da lugar a las alteraciones conductuales de la enfermedad. Probablemente, en fases más avanzadas se pierda también esa capacidad o la de procesar estímulos más simples pero.

“El diagnóstico precoz de la enfermedad hace que en la evolución de la misma se presenten menos complicaciones”

 

-En su libro nos habla de la relación de las persona que sufre alzhéimer con su familia. ¿Es bueno jugar a recordar con estas personas? Cantar con ellos, recordar con ellos. Igual es un esfuerzo doloroso…

De hecho, es una de las herramientas que se usa en las terapias de intervención cognitiva y en las de reminiscencia; aprovechar parte de lo que se mantiene intacto para mantener cierta autonomía y ayudar en las alteraciones de conducta. La enfermedad es dolorosa, de por sí, pero como dice el eslogan de este año “sigo siendo yo”, que es lo que buscamos.

 

-Los besos y los abrazos dicen que son importantes cuando ya no te conocen, ¿realmente llegan a sentirlos?

¡Claro! No sabemos en cada caso cuánto serán capaces de entender de cada gesto pero por qué no, el cariño es fundamental.

 

-Nos da miedo la carga genética. ¿De padres con alzhéimer, hijos o nietos con alzhéimer?

No. La respuesta corta no es del todo correcta, pero con esto hay que ser precavido. Salvo los casos de enfermedad de Alzheimer familiar, que aparecen en pacientes jóvenes, y en los que se han identificado varios genes responsables de la enfermedad, la enfermedad de Alzheimer no se hereda. Lo que sí es cierto es que tener padres con la enfermedad hace que aumente el riesgo de padecer la misma, sobre todo si el antecedente es materno.

“Salvo los casos de enfermedad de Alzhéimer familiar, que aparecen en pacientes jóvenes, y en los que se han identificado varios genes responsables de la enfermedad, la enfermedad de Alzhéimer no se hereda”

 

-¿Cuáles son los principales síntomas? Una cosa son los despistes, ¿pero cuáles son los que son ineludibles?

Pueden aparecer muchos síntomas. Los más frecuentes son los olvidos, la incapacidad para retener nueva información. También se puede afectar el lenguaje, en combinación con la pérdida de memoria o de forma aislada. La capacidad para planificar, organizar, mantener la atención, razonar. La capacidad para interpretar estímulos o para realizar tareas motoras previamente aprendidas, como abrochar un botón o vestirnos… Sin embargo, los que más angustia generan y los que dan lugar a mayor incomprensión son las alteraciones conductuales: depresión, agitación, delirios, apatía,…

 

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