Hoy es un día de reivindicaciones, de salir a la calle, de ponerse detrás de una pancarta, de chillar “yo si te creo”. Y yo me pregunto, ¿Quién cree a nuestros hijos e hijas cuando cuentan el infierno por el que están pasando? ¿Por cuántos “profesionales” tienen que pasar? trabajadores del pef-pediatra-forense-«vete con tu padre»-psicóloga del juzgado-«vete con tu padre»-«no vamos a hacer caso a una niña»….

No me valen las pancartas, ni las chapas, ni camisetas del 8M si no hay compromiso. Ser feminista implica compromiso, un compromiso diario. No me vale que mires para otro lado cuando sabes que hay miles de niños y de niñas sufriendo por armas de destrucción como es el inexistente síndrome de alienación parental.

“Algo habrá hecho para que le quiten a la hija”, “no te metas que no sabes de qué va”, “qué interés tiene la diputación en quitarle a su hija”. Interés mucho, tristemente los hijos e hijas se han convertido en un negocio para una empresa llamada Bizgarri, sin ánimo de lucro, pero lucrándose.

El tan desgastado interés superior del menor brilla por su ausencia, esas palabras están desgastadas, han perdido todo el valor que tenían. Porque sí, no nos los quitan, NOS LOS ARRANCAN y la sensación de estar muerta en vida es tan cruel que es un arma letal que tiene este sistema patriarcal en que vivimos.

Sí, cariño, nos separaron, no nos pudimos despedir, nos engañaron, nos separaron, no pude hacer nada, me cerraron puertas y más puertas, cada vez aparecían más Ertzainas, más vigilantes, cada vez te oía más lejos, sentí que me desmayaba, que me caía, un policía me agarraba de un brazo, del otro brazo…fruto de ese día quedaron los moratones por todo el cuerpo y mi corazón roto, roto en mil pedazos, cariño.

Después de leerme la orden foral que nos impedía volver a vernos recogí mis pedazos y me fui del servicio de Infancia de la diputación Foral de Bizkaia: sola, con mi ama, tu amama que me sostenía sin saber adónde íbamos, ya sin ti, sin la razón de mi existencia, a quien protegí día y noche sin descanso. Policías sí cariño, no fui capaz de contar cuántos, como sí fuéramos peligrosas, sí, para una niña de cinco años, su amama y su amatxu. Nunca olvidaré ese día, sueño con él, siento tu respiración a cada instante, te siento cerca, cerca, muy cerca. En agosto hace tres años que nos mantienen separadas, sé fuerte, sé que lo eres, mi guerrera: ¡Siempre volaremos juntas!

Apúntate a nuestra newsletter

Dejar respuesta

Comentario
Introduce tu nombre