Empieza el curso escolar con las ocurrencias de cada año, oigo una propuesta para instalar cámaras y así controlar las agresiones sexuales en los colegios e institutos, al parecer en aumento. Lo que me pregunto es quién comerciará después con las imágenes pedófilas.

El Gobierno andaluz, por ejemplo, ha aumentado el número de horas de religión en los colegios, pero no veo que nadie atienda a una de las claves del asunto: la educación sexual. No se equivoquen, profilaxis sexual moderada se explica en todos lados, incluso se enseñan penes de goma y se explica cómo poner un condón; bueno, hace un par de años se hacía, ahora quizá VOX amedrente más de lo que parece…

Nuestra descendencia, toda, y no es una cuestión de elección de sus ancestros, debería recibir una educación sexual adecuada y clara. Me gusta empezar el problema educativo por su base: ¿Está preparado el profesorado para esto? No. Esto es, habría que empezar por implicar al profesorado en una profunda reflexión que afectara a su propia vida, soy del gremio y conozco a más gente puteando a la chavalería por sus frustraciones personales que enseñando una sexualidad lúdica a la vez que responsable.

Eso de que las madres y los padres puedan opinar sobre cómo se le habla de sexo a sus hijas e hijos es una concesión más al conservadurismo ramplón de nuestro tiempo. No tienen nada que decir. Primero porque en sexo no hay nada malo, o hay lo mismo malo que en un plato de alubias: si tu hijo agrede a otro con la fabada no es porque la gastronomía sea mala, sino porque es un psicópata y habría que analizar el caso. Segundo, porque el papel de la enseñanza esencialmente es polémico y contrario a la rémora familiar, debería ser un lugar de contraste para abrir las mentes de los discentes… Fuck the families!!!

Desde muy pequeños hay que familiarizar con la desnudez y las formas, sin estereotipos, a niños y niñas, y desde el alba hormonal hablar nítidamente sobre el placer, sobre cómo disfrutar, sobre sus límites, sobre el respeto, y yo mandaría incluso actividades en grupo (aunque ahí me paro, no sea que el crescendo tradicionalista Rivera-Casado-Abascal me sancione). Hay que debatir en las clases por qué hay tanto anuncio televisivo de laxante, porque ora España está “very constipated” ora a la gente le gusta hacer “cositas raras” con sus culos.

Hay que separar sexo de reproducción. Esto es, tontas no somos, sabemos lo que pasa con los espermatozoides rebujadillos con los óvulos, pero ésa es una parte de la enseñanza sexual, decidir qué hacer con nuestra fuerza natural, después está la satisfacción pura y dura del impulso, hay que explicar cómo follar correctamente, cómo lamer, cómo tocar, cómo usar dedos, bocas, aparatos y miradas, y si su religión choca con esto se jode: Darwin choca con toda creencia en Dios y se explica… todavía.

Hay que enseñar a gobernar ese potro salvaje que es la testosterona y sacar rentabilidad a la progesterona, enseñar los afectos, los efectos de tocarse, de abrazarse, del roce la piel, aprender cómo funciona el enamoramiento, el “Omnia animalia tristia post coitum” aristotélico, intentar estudiar la posibilidad de trascender el mundo de la pareja para que podamos organizarla si queremos… o no.

Porque, y éste es el miedo real de los represores, todos estos datos han de servir para que cada persona, por su cuenta y riesgo, decida qué clase de vida sexual quiere tener, incluido el (para mí) nada recomendable celibato. Es el miedo a la libertad, a la destrucción de los modelos de comportamiento que dan seguridad a los mediocres. La vida sexual de una persona determina una parte muy importante de su felicidad, ¿cómo vamos a obviarla en la Educación? ¿Cómo vamos a permitir a la comunidad neurótica hacerse cargo de destruir la vida natural de los chiquillos y, siendo realistas, sobre todo de las chiquillas, pagadoras de casi todas las putadas eróticas?

Los colegios, los institutos deben abrirse al sexo, no instalar cámaras para vigilar. Hay que enseñar. Ver a gente follando excita, pero no podemos dejar en manos de la industria pseudosecreta de la pornografía (casi siempre diseñada por publicistas de los instintos sin ética) la enseñanza sexual y después castigar el comportamiento reprimido. También aquí volvemos atrás.

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Francisco Silvera. Huelva, 1969. Licenciado en Filosofía por la Universidad de Sevilla y Doctor por la Universidad de Valladolid (tesis: Obra y edición en Juan Ramón Jiménez. El «poema vivo»; Premio Extraordinario de Doctorado). He sido gestor cultural, lógicamente frustrado, y soy profesor de instituto, de filosofía, hasta donde lo permita el gobierno actual. Director del Festival Internacional de Música Ciudad de Ayamonte (2002 y 2003). Coordinador de los actos del Trienio Zenobia-JRJ 2006-2008. Asesoría musical para la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía (2003-2013). Consejo Asesor Literario de la Diputación Provincial de Huelva (2002-2013). Colaboro semanalmente con la prensa escrita en Huelva Información. Junto a Javier Blasco, he codirigido Obras de JRJ, en 48 volúmenes para Visor; he publicado varios ensayos en torno a su concepto de «obra»: -Copérnico y Juan Ramón Jiménez. Crisis de un paradigma (2008) -El materialismo de Juan Ramón Jiménez. (JRJ excavado: alma y belleza, 1900-1949) (2010) -Juan Ramón Jiménez en el Archivo Histórico Nacional: Vol 2. MONUMENTO DE AMOR, ORNATO y ELLOS (2011) -Poesía no escrita. Índices de Obras de JRJ, junto al profesor Javier Blasco (2013) Lejos de tener vocación de cuentista, sí me encuentro cómodo en la prosa corta, lo que me hace deambular entre el relato, el microrrelato, la estampa o el poema en prosa. Veo poco más que comercio en la literatura actual; suelo experimentar con la forma. Mis libros: -Las apoteosis (2000) -Libro de las taxidermias (2002) -Libro de los humores (2005) -Libro del ensoñamiento (2007) -Álbum blanco (2011) -Tenebrario (2013) -De la luz y tres prosas granadinas (2014). -Libro de las causas segundas o Las criaturas (2014, Epub) -Mar de historias. Libro decreciente (2016). -Libro de los silencios (2018) -Pintar el aire (2018, en colaboración con el pintor Miguel Díaz) He publicado cuentos en diversas revistas y he sido recogido en varias antologías, como Mundos mínimos. El microrrelato en la literatura española contemporánea (2007), editada por la profesora Teresa Gómez Trueba; Microrrelato en Andalucía (2007), edición del crítico Pedro M. Domene, y más recientemente en Velas al viento. Los microrrelatos de La Nave de los Locos (2010) o Mar de pirañas. Nuevas voces del microrrelato español, ambas por Fernando Valls (2012). En el blog literario de este crítico se pueden encontrar textos míos. Mis artículos en: quenosenada.blogspot.com.es. Libro de los silencios ha sido galardonado por el jurado del XXV PREMIO DE LA CRÍTICA ANDALUZA de 2019 en la modalidad de relatos.

1 Comentario

  1. Hola, comparto muchos de los puntos de vista de este artículo, pero creo que tambíen se debería enseñar a como establecer relaciones afectivas, y no hablo solo de las tradicionales. Enseñar que conlleva, por ejemplo, tener relaciones: poliamorosas o de pareja, o no tener relaciones.Que las personas conozcan las diferentes formas de vivir el amor que hay hoy en dia y que pueden elegir, enseñandoles cierta Etica.
    Igual me equivoco, no soy sexologo ni nada acabado en -logo pero creo que enfocar esto desde un punto de vista meramente sexual es ser muy reduccionista.

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