Este era el titular que la pasada semana avisaba de una próxima obstaculización a la labor de control parlamentario en el Senado. En principio, el anuncio podría ser anodino, pero hay varios aspectos que son preocupantes. 

En primer lugar, destaca que para justificar esta medida restrictiva, se reduce ad absurdum la actividad de control parlamentario, vía preguntas escritas. Para ello, sorprendentemente se critica el número de interpelaciones realizadas. Esto es, en vez de valorar el trabajo, las fuentes del Partido Popular (PP) en el Senado lo critican. Lo curioso es que la Cámara Alta tiene una imagen denostada y estereotipada por la supuesta falta de actividad. Pues bien, algunos parecen defender que así sea.  

En segundo lugar, el globo sonda ha llegado por la prensa. Nadie que no fuera del PP, partido que cuenta con la mayoría absoluta del Senado y de su Mesa, lo conocía. Al parecer la Mesa ha encargado a los letrados un informe sobre la materia. Los principales argumentos han sido ya filtrados, pero curiosamente  cuando varios senadores han solicitado el informe, la Mesa del Senado se ha negado a entregarlo por el momento ¿Por qué?  

En tercer lugar, destaca que como argumento principal se ha señalado que en algunas cámaras parlamentarias de Europa existen restricciones al número y a la forma de hacer las  preguntas escritas al Ejecutivo. Algo que es cierto, pero lo que no dice y parece que no han estudiado son los mayores y mejores instrumentos de control existentes en diferentes cámaras parlamentarias. La voluntad del PP es reducir las preguntas, muchas de ellas incómodas al Gobierno, no mejorar e implementar el control parlamentario basándose en los modelos occidentales con mayor nivel de transparencia.   

Pero es que además, la Mesa del Senado no muestra el más mínimo interés por instar al Gobierno a que responda en tiempo y forma a lo que se le pregunta, ya que en demasiadas ocasiones las (no)respuestas son insultantes y deberían producir la protesta y el amparo de las Cámaras de las Cortes Generales.  

En definitiva, como independentista vasco, no es que tenga un especial interés por el modelo parlamentario de España, pero como parlamentario quiero denunciar lo que me parece una limitación de los derechos políticos, aquí y en la Conchinchina. Algunos prefieren mantener el Senado como una cámara parlamentaria cómoda, que se limite a aprobar lo que la mayoría del PP (debido al sistema de elección) cuenta en esa cámara. Lo cierto es que , a día de hoy , la utilidad del Senado con una mayoría absoluta y absolutista solo puede ser la de control parlamentario del Gobierno y en este momento hay un primer aviso para recortar derechos parlamentarios, algo que debería preocupar a propios y extraños. 

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Nació en Lejona el 28 de marzo de 1979. Se licenció en Derecho en la Universidad del País Vasco y cursó el máster en Derecho Europeo e Internacional en la Universidad Pierre Mendès France.1​ Fue diputado del Congreso de los Diputados de España en la X Legislatura (2011-2015) por la coalición Amaiur2​3​4​ y actualmente es senador en el Senado de España por la coalición de izquierdas Euskal Herria Bildu desde el 15 de diciembre de 2016, elegido por el Parlamento Vasco

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