Papa Gregorio XVIII.

Últimamente, el fenómeno de las sectas en España repunta con noticias, detenciones, encarcelamientos, juicios, polémicas, fortunas y blanqueos millonarios. Depende de quién lo cuente, el concepto de secta varía. Por ello, vemos que se conjugan intereses para confundir a quien recibe la información sobre las sectas. Lo sensato, inicialmente, es definirlas.

Según la denostada Wikipedia secta es el “conjunto de seguidores de una doctrina religiosa o ideológica concreta, que representa una «sección» o un «sector» desprendido de un conjunto más amplio,​ o bien que se ha «cortado», «separado», «desgajado»”. ​En todos los casos, según este portal la palabra secta connota ‘división o ruptura’.

Nuestro diccionario oficial –DRAE– es más sintético. Concede dos significados a las sectas: 1. “Doctrina religiosa o ideológica que se aparta de lo que se considera ortodoxo” y 2. “Comunidad cerrada, que promueve o aparenta promover fines de carácter espiritual, en la que los maestros ejercen un poder absoluto sobre los adeptos”.

Nuestros representantes populares más ociosos, los senadores, estudiaron durante meses -en 1989- las sectas. Su informe final instaba al Gobierno, entonces liderado por Felipe González (1982-1996), a un “mayor control sobre estas asociaciones, particularmente en materia fiscal’. Reclamaron “más precisa regulación del régimen jurídico de las entidades sin ánimo de lucro y de utilidad pública, con el fin de no facilitar indebidas bonificaciones fiscales a entidades que no satisfagan íntegramente las condiciones que sean exigibles”.

Aquel cónclave senatorial cifró en 40 las sectas con ‘actuaciones ilegales’ y en 150.000 sus adeptos. La ex parlamentaria y experta Pilar Salarrullana fue una de las más proclives a recomendaciones aún más duras al gobierno socialista. Resumimos: los políticos quieren que las sectas ni engañen al fisco ni logren exenciones tributarias. No les importa, ni alcanza, otra cosa pues no influyen en los votos. Sólo les inquietan el dinero que mueven.

 

’Caso Palmarianos’

La Comisión senatorial fue tributaria indirecta de una sentencia del Tribunal Supremo, fechada en enero de 1988, que ‘legalizaba’ el mayor cisma de la Iglesia católica española en nombre de la libertad religiosa. Nos referimos a Iglesia Cristiana Palmariana de los Carmelitas de la Santa Faz. Aquella herejía la sustanciaron Manuel Alonso, ex contable diocesano, el ciego ex ‘vidente’ Clemente Domínguez y el antaño bailarín Carmelo Pacheco. Ese triunvirato, 20 años antes, monopolizó los mensajes virginales tras supuestas ‘apariciones’ y rosarios multitudinarios que tuvieron lugar en un lentisco de una pedanía de Utrera (Sevilla).

Los palmarianos compraron ‘Alcaparrosa’, finca que centró las apariciones y que congregaba a miles de cristianos esperando a la mismísima Virgen María. El dinero provino de mecenas de la iglesia católica. Poco a poco, dichos herejes adquirieron en ‘cash’ casi cien inmuebles en el centro de Sevilla y la entonces pedanía del Palmar de Troya. En la finca se erigió ‘al contado’ un calco de la basílica del Pilar zaragozana y se legalizó el primer cementerio privado andaluz en la cripta. En Sevilla se movieron decenas de millones de dólares, libras y pesetas en sucursales bancarias. La cúpula palmariana no encontró cortapisas para sus manejos. Sólo les denunciaron por usar sotanas. Pero se archivó todo tras legalizar canónicamente su uso el arzobispo vietnamita Ngo-Ding Thuc ordenando sacerdotes.

El Palmar de Troya.

El negocio iba genial porque donar a una iglesia con estatus ‘non profit’ (no lucrativo) defraudaba tributos en Europa y América. Los palmarianos iban impecables a rezar. Cientos de ellos usaban, a diario, una flota de furgonetas de VIPs desde sus casas, cuya central estuvo en el antiguo Hotel Sudán, calle Redes, y casas en calle Abad Gordillo de Sevilla.

Más ‘cash’ hicieron vendiendo a sacerdotes europeos y americanos ultras jubilados, y que no prosperaron en el escalafón, capelos cardenalicios o anillos obispales. Les paseaban, después, ante la feligresía por la basílica vestidos de príncipes eclesiales. Semanas después, la Virgen decretaba su destitución. Casualmente, tras quitarles sus ahorros. Hubo, en la década de los ochenta y noventa del siglo pasado, casos patéticos de abandono de ex fieles y ancianos foráneos que resolvieron discretamente consulados y embajadas de sus países originarios. Esa realidad no fue noticia nunca.

Pocos saben que, antes de morir, Alonso vendió los inmuebles palmarianos a la Iglesia vaticana a precio de amigo, sobre un valor de mercado superior a los ciento cincuenta millones de euros el lote. Y surgen preguntas: ¿Quién o quiénes compraron y cuánto se pagó? El Vaticano consideró usurpadores a estos integristas que cantaban misas en latín y usaban ritos tridentinos ya crecidos con su legalización. Santificaron a Franco, Escrivá, Carrero o Hitler para despistar. Mientras, su Papa ciego ‘veía’ a la Virgen. Los secretos de la ‘desamortización’ palmariana se los llevó a la tumba el canónigo Manuel Benigno, íntimo amigo de Felipe González y alma de la Fundación Forja XXI, hoy quebrada también. ¡Qué casualidad!

En 2018, el ‘interesado’ esperpento sobre los palmarianos revive. Antaño se difundió que a Sor Ramonina, priora de las monjas, la embarazó el Espíritu Santo, que el Antipapa llegaría tras Pablo VI o que un cubano divorciado se seccionó el pene y testículos mientras vivió un éxtasis místico para no pecar. Más sustantivo es que los palmarianos calcaron estructuras y operativa vaticana, un poder y estado que sobrevivió 2018 años a tiranos, reyes, repúblicas y democracias. Tamaña impostura no se perdonó en la Plaza de San Pedro, como venimos constatando.

El último Papa palmariano vive en la cárcel. Durante décadas buscó las migajas patrimoniales que creyó había dejado Alonso. Pero no halló nada. La faena tuvo oficio. No dejó huellas. Ginés Jesús Hernández, ex militar, electricista y seminarista (¡bingo!) murciano, Gregorio XVIII en la tierra, se escapó del Palmar con un Mercedes y una novia –Nieves- en mayo de 2016. Pero regresó este junio pasado para robar. Ahora comparte paseos de patio con un ex hermano Mayor de cofradía sevillana (Alfonso Lozano), que estafó a bancos y subvenciones por no colocar colectores de residuos y un falso cura licenciado en arte (Manuel Tobaja) con labia que timó con fundación redentora de presos cientos de miles de euros. Cuántas ironías…. Recuérdenlo. La verdad es muy cruda: los tontos-listos presos y arruinados; los espabilados libres, impunes, millonarios y viviendo espléndidamente del dinero ajeno. ¿Seguirán rezando, unos y otros, por los mortales?

Un informe del Senado instaba al Gobierno de Felipe González a un “mayor control sobre estas asociaciones, particularmente en materia fiscal”

Quien quiera saber más de los palmarianos es recomendable vean la película de Javier Palmero titulada ‘Manuel y Clemente’ (1985) o bien oigan la magnífica canción del inolvidable Carlos Cano cuyo coro repetía ‘Clemente no te quedes con la gente…’. Los expertos aseguran que la trama de ‘Origen’ (2017), de Dan Brown, se inspira en los palmarianos.

 

Hijos abducidos

El padre ilicitano de Patricia Aguilar tiene mérito. Su hija, adolescente, vivía cerca del ordenador sin control, ni recato. Viajó al Perú siendo menor y acabó en la selva abducida por el Príncipe Gurdjieff, un tal Félix Steven Manrique. Allí fue abusada, embarazada y esclavizada por un iluminado ahora entre rejas. Esto fue noticia de portadascoop– para medios que sólo revisan sus audiencias. No escarban en entornos familiares, amigos, educación juvenil, ni adicciones a tecnologías que sectarizan. Mucho más que la manipulada publicidad de las que viven ciertos grupos mediáticos.

Pues bien, el señor Aguilar ahora promueve una plataforma para pedir ley contra sectas en España, las mismas que estudiaron nuestros senadores años atrás. Para plasmar sus propósitos, agárrense, pide ayuda al presidente de la Diputación alicantina. No se sabe si reclamó subvención a este órgano tan generoso con las causas nobles. Este padre, sin duda, necesita asesores.

Otros progenitores sentaron en el banquillo -gracias a una acusación de fiscalía de 66 años de cárcel- a Miguel Rosendo, líder de los ‘Miguelianos’ -Orden y Mandato San Miguel Arcángel-. Un detective gallego hiló, entre testimonios de ex adeptas, técnicas sectarias. Pero su Informe se vino abajo ante la tenaz defensa del líder. La Iglesia, sin embargo, no comparte la acusación de la Fiscalía terrenal. No ve abusos sexuales, sólo ’pecado’ en el proceder de Rosendo. Adoctrinamiento, anulación de la voluntad y agresiones sexuales sustancian las prácticas por las que se acusa a este gurú endiosado. La Justicia tiene la última palabra. No olvidemos que las denunciantes son adultas, con madurez sexual y adoraron a su líder.

Como vemos, el Vaticano está tan interesado en analizar las sectas como nuestros parlamentarios culi-parlantes. Sólo les preocupa, visto lo visto, perdonar pecados, que paguen tributos y que no suplanten a políticos y credos líderes creíbles y populares. Las mentes vaticanas idearon una ‘vacuna’ al sectarismo. Promueve RIES-Red Iberoamericana de Estudios de las Sectas. Se cuelga en infocatolica.com; además, impulsaron oropel.org. Así palían la fuga de fieles a los evangélicos y protestantes en América (que votaron a los presidentes a Trump, Ortega y Bolsonaro) y Europa. La sangría ya vació seminarios, misiones y parroquias españolas.

Al tiempo, hay quienes hacen caja del fenómeno sectario. La tenacidad de Pilar Salarrullana se esfumó con la Comisión parlamentaria que integraba. La sabia de las sectas, dicen, acabó hastiada por los intereses, negocios e impunidades que se mueven en estos terrenos resbaladizos. Pero son como las meigas gallegas, haberlas haylas. Y causan un daño terrible en jóvenes y adultos abducidos por charlatanes que sólo se llenan los bolsillos y abusan sexualmente para conducir patologías, complejos y traumas.

Con el gancho del sexo hay expertos manipuladores. Sus ritos en Barcelona captan adeptos en locales públicos, financiados por el tributo popular. El Centro de Estudios del Autoconocimiento (CEA) utiliza centros cívicos y espacios municipales para sesiones abiertas antes de pasar a los talleres de manipulación mental y corporal. CEA promueve discretas sesiones en la provincia barcelonesa también. Ojeadores del grupo sectario identifican a las víctimas para pasarlas al siguiente nivel de la organización.

Luz de la Verdad abrió recientemente, en la zona más cara de la Ciudad Condal, un espacio de 2.000 metros cuadrados que dedicará al ’entrenamiento espiritual’. Los portavoces del grupo, que adoran a Mahikari, rechazan enérgicamente ser secta y ocultan el origen de sus millonarios fondos. Se justifican afirmando que la iglesia católica, judía o budista son también sectas…

Internet más una publicidad hábil multiplicaron incontables gabinetes de psicólogos, clínicas de ‘reprogramación’, supuestos expertos, médicos, abogados y un largo etcétera que hacen tanto dinero como los líderes sectarios. El maldito parné, sexo forzado, el miedo, la inseguridad y la manipulación del intelecto son un gran negocio. La desprotección, soledad, crisis existenciales o inmadurez son los caldos de cultivo para las sectas.

 

Médicos, curanderos y chamanes

Mención aparte, para añadir factores al fenómeno sectario, exige los temas ligados a la salud humana. La física y mental. Aprovechando la crisis de valores, el vacío político, espiritual, familiar, social y la anulación del individuo ante el estado hacen que almas en pena remedien soledades, respuestas, salidas y conducir su mente hacia las luces desde las sombras.

Hablábamos de caldos de cultivo para las sectas. Se observa que hay también ganchos para sectarizar a cualquiera sin ser gurú, ni líder planetario, ni mesías del bien universal. La deriva confluye hasta técnicas empíricas (Mindfulness, Gestalt), se usan anglicismos (coach, happiness…), terapias ‘alternativas’, de crecimiento personal y vías orientales siempre socorridas por su credibilidad (yoga, zen, reiki, taichí, etc.).

En las grandes capitales españolas proliferaron gabinetes, centros, clínicas, consultas que, con más o menos habilidades, captan adeptos con palabrería. Su único fin de hacer dinero, cash, metálico… como queramos llamarlo. Lo repetimos tantas veces haga falta para los más cegatos, sordos y mudos.

Estos días, el gobierno en minoría de Pedro Sánchez (PSOE) capitanea una batalla para expulsar las ‘pseudoterapias’ de la Universidad y sanidad pública. Sin configurar el armazón normativo, le llueven críticas porque lo que carece de aval clínico equivale a ‘pseudoterapia’. Se oculta que esos avales los dictan lobbies médicos y farmacéuticas demasiadas veces.

Los primeros pasos se dieron, a priori, laminando todo lo concerniente a la homeopatía. De pronto, quien se cura y lo constata con luchar el mal con parte del propio mal parece víctima de antimédicos sin escrúpulos. Quienes practican la acupuntura desde hace décadas ahora se sienten perseguidos o estigmatizados por paliar el dolor con ancestrales técnicas de la medicina china. Nadie se quejó de una técnica que palía, no cura. Tanta prisa para laminar las ahora malísimas pseudoterapias huele raro.

Para apoyar el tinglado hay prensa y ‘expertos’ que entran al trapo. Un periodista de investigación publicó reportajes sobre un homeópata-chamán que moldeó a un grupo de titulados universitarios y profesionales sobre su palabrería. Sólo testimonios en prensa, no en juzgados, un estafado -y desconocido cineasta- al que arruinó este gurú. El programa ‘Salvados’ de Jordi Évole (La Sexta TV) ‘pica’ con la historia y difunde el 4 de noviembre un programa que etiqueta en redes #elmedico. No el homeópata, ni el chamán, ni el jeta……

La polémica, y audiencia, que busca el antiguo ‘Follonero’ Évole se eleva cuando el Colegio de Médicos de Sevilla, al que está afiliado el homeópata, le ‘suspende’. Instruirá el expediente el forense jubilado doctor Luis Frontela. Es decir, otro ‘scoop’ vacuo que se traga fácilmente el televidente y lector bajo hashtag de turno. Muchos nos peguntamos a quién beneficia este escándalo del que Évole ya obtuvo dividendos. Polemizar sobre homeopatía no fue el debate que anunció para su programa el presentador de ‘Salvados’. Poco más podemos comentar. Se aplaza, el debate, sine die.

 

Crecer, pero independientemente

El asunto sectas tiene variantes canónicas, dinerarias y médicas como vemos. Los vacíos individuales y grupales del siglo XXI deben remediarse con información, mesura y terapias quienes las precisen. Pero lo escrito no da pie a que secuestren y manipulen el criterio personal, lo insulten o banalicen y sustituyan por el de cualquier cantamañanas que siempre saca tajada. Parece más efectivo mentir y condicionar que liberar criterios personales. Es más rentable manipular que manejarse independientemente.

Es obvio, las sectas existen. El dogma global que nos quieren inculcar adopta muchas formas. Desde ‘esto es lo que hay’ cuando en cualquier empleo se oferta una miseria, hasta en la vida en pareja cuando se aguanta lo inaguantable. En temas espirituales las legítimas ansias de crecimiento personal y subsanar vacíos o derivas hacen un caldo gordo. Entonces, el líder sectario, normalmente con ego de hipérbole, o algún lacayo aprovechan su ocasión. Tienen veteranía. Saben hacerlo. Y fácilmente salen del entuerto sin aceptar responsabilidad alguna. Recuérdenlo, los sectarios están ahí, los tenemos cerca. Se saben, penosamente, impunes.

La fórmula redentora es mirarse al espejo, analizar rápidamente sobre dónde estábamos, cuál era el problema y adónde nos quieren llevar o queremos sinceramente ir. Otro día escribiremos sobre políticos, sindicalistas, feministas y emprendedores subvencionados. Están plagados de sectarismo, la mayoría de ellos son esquivos al ojo humano.

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1 Comentario

  1. hace decadas, el opus fue catalogado por la UE como secta
    A las sectas van los enfermos y si es secta es peligrosa
    Una secta es de donde no puedes salir o si puedes
    pero por la forma de tratarte con culpas reproches etc etc
    tienes miedo a hacerlo

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