Le respira en la nuca, Sebastian Vettel, a Lewis Hamilton, en el Gran Premio de Bélgico. Spa-Francorchamps. Eau Rouge. Aroma de leyenda.

-¿Esto es lo más qué puedes hacer? –provocaba Cassius Clay a Frazier en el combate del siglo, el combate de boxeo más mítico y recordado de toda la historia.

-Pegas como una nena -se burlaba Cassius Clay, que al igual que su rival jamás se recuperó por completo de la terrible pelea.

Y exactamente lo mismo hizo Hamilton con Vettel en la implacable batalla que ambos sostuvieron en el año 2017 en el Gran Premio de Bélgica. En ningún momento llegaron a estar los dos monoplazas separados por más de dos segundos.

Sebastian Vettel, desde el principio, desde la primera vuelta, está seguro de poder hacerlo, lograrlo, adelantar a Hamilton. Su Ferrari es más eficaz que el Mercedes, como demuestran en su duelo de segundones Raikkonen y Bottas.

Pero Hamilton le provoca, le irrita, le hace precipitarse en su única posibilidad real de adelantarlo:

Sucede que los Hermanos Ocon Pérez llenan la pista de restos de monoplaza en uno de sus duelos pasionales y rosas; qué adecuado el color rosa para el equipo Force India, parecen historias de la prensa del corazón las que protagonizan Ocon y Pérez.

Restos de monoplaza. Safety car. Vettel se relame. Frazier se relame. Va a aplastar a ese capullo, la victoria es suya.

Sebastian, Sebastian, conduces como una nena. Canta Hamilton mágicamente en el interior de la rubia cabeza.

Se pone a la par el coche rojo de la nena. A la par con el coche verde y plata. Se ríe feliz Sebastian La Nena, pero coche verde y plata no le deja. El viento. El maldito viento, que en ningún momento ha sufrido durante la carrera, está ahí, parando a Vettel, que ya no puede aprovecharse de la muralla que hace Hamilton.

Y van a más de trescientos kilómetros por hora. No piensan. No sueñan. No saben. Sólo corren y luchan y casi vuelan.

En ningún momento, absolutamente en ningún momento, Sebastian Vettel consigue pasar a Lewis Hamilton en Spa Francorchamps 2017. Pero todas las apuestas estaban a su favor. Erróneamente. Frazier tenía enfrente a Cassius Clay. Frazier ya no era un hombre. Vettel ya no era un hombre. Pegaba como una nena. Corría como una nena.

 

Otro burbon, por favor.

1 Comentario

  1. Hay tigres, tigretones otros que se dicen tigre y son cucarachas faltonas.. Segunda vez que leo otro articulo de un indigente intelectual como usted, fijo que jamas de los jamases leere algo de una cucaracha… Perdon quise decir tigre jeje, volvera a cerrar este periodico por gente de tan poca capacidad cerebral…

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