Durante mucho tiempo nos han estado diciendo que el turismo era la panacea en esta nueva era, el antídoto a la crisis que vivimos en el 2008 y nos lo hicieron creer porque la apuesta era cien por cien y todo un país se preparó para la nueva ola de turistas. Y lo conseguimos, y hasta el año pasado llegaron 83,7 millones de turistas, obteniendo un nuevo record anual. Turistas llegados en cruceros y aviones invadían nuestras ciudades pero de repente…nos llegó el coronavirus.

Y la crisis pandémica provocada por la Covid19 ha dejado entre dicho que el modelo turístico actual no funciona realmente. Mientras que sobrevivíamos tejiendo una red comunitaria comprando en los almacenes, panaderías y fruterías de nuestros barrios (establecimientos que estaban en peligro de extinción en las ciudades donde la turistificación arrasaba) había detrás de fondo miles y miles de viviendas de uso turísticas vacías, cerradas. A la vez, leíamos por la prensa que habían miles de personas sin techo y que un gran porcentaje de las familias confinadas lo hacían en viviendas pequeñas y poco preparadas para una digna habitabilidad. Para algunas de estas familias se le acaba el contrato y tenían que volver con sus padres o irse municipios cercanos ya que no había viviendas en su localidad, algo incongruente habiendo casas deshabitadas ¿verdad?

Ahora también vemos que el mundo empresarial hostelero y hotelero piden que se abra un corredor internacional para la llegada de turistas extranjeros, dejando así en evidencia una enfermiza dependencia al turismo internacional, al mismo tiempo nos piden que este año al veranear lo hagamos sin cruzar fronteras… Pero podemos ver que las pocas terrazas que se han atrevido abrir las han llenado los habitantes del municipio donde residen y los pocos alojamientos hoteleros que han abriendo lo mismo. Por lo tanto, hemos podido sobrevivir sin el turismo, sin masificar desbocadamente nuestras calles y bares. Entonces ¿un nuevo turimos es posible?

El actual modelo turistico aboca a la turistificación de pueblos y ciudades y durante mucho tiempo ha habido una política negacionista sobre este tema en distintas administraciones que han estado evitando y dejando implantar este modelo de turismo masivo. Un modelo turístico que contempla entre otras problemáticas la expulsión de las vecinas y vecinos de nuestros barrios y municipios, alteración del mercado inmobiliario con una subida considerable de precio del alquiler, empleos precario en un modelo que invadían terrazas y mobiliarios en el espacio público. Datos que cuando el ministro de consumo daba su opinión la patronal se echaba las manos a la cabeza y pedían su cabeza

Tenemos como experiencia la crisis vivida apenas 12 años y vamos a tropezar en la misma piedra, las distintas administraciones van a apostar de nuevo al mismo número sin ver los daños colaterales y consecuencias que ha dejado huello atrás en estos años.

Ya es hora de redistribuir la riqueza en distintas industrias y  apostar por la diversificación de la economía en vez de apostar por mas turismo, sobre todo el mismo modelo que nos vendieron y hemos visto que en vez de crecer, ha matado a las ciudades.

Es hora de reinventarse y reconstruir un turismo mas sostenible, un turismo donde conjuguen turistas y el derecho a la ciudad, un modelo turístico de convivencia donde no se expulse a nadie de sus municipios, inclusivo que no nos convirtamos en parques temáticos, un modelo que vaya a crear empleos de calidad.

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