Como le dijo su padre, el gran Carlos Sainz campeón del mundo de rallyes:

-Cuando Ferrari llama hay que decir sí.

Y ya en esa afirmación, incontestable como una sentencia, de algún modo subyace o flota el espíritu de la duda. Si le hubiese llamado otro equipo, incluso RedBull, probablemente no se habría ido. Porque Carlos Sainz estaba muy a gusto en McLaren, y no porque McLaren le cuidase muy bien, pues lo cierto es que los de Woking le fallaban más que una escopeta de feria, como se dice popularmente.

Errores en el reglaje y nefastas paradas en los pitstop; y nunca le daban ninguna ventaja sobre su muy buen amigo y también muy bien compañero: Lando Norris, a pesar de que Carlos Sainz con su sexto puesto en el mundial 201 había sido calificado por algún sector de la prensa especializada como el «campéon moral» de la citada temporada.

Pero Sainz Hijo en todo momento supo manejar los errores y desplantes de McLaren, y gracias a él, principalmente a él y su compenetración con el MCL35, el equipo comandado por Andreas Seidl ha conseguido la tercera plaza en el campeonato del mundo de constructores en la temporada 2020.

El McLaren pinta muy bien para 2021, porque además de todos los avances aerodinámicos y el renovado espíritu de equipo, James Key a contar con un motor Mercedes, lo cual hace soñar a algunos -especialmente a Daniel Ricciardo- que podrán vencer en más de una ocasión a las mismísimas flechas de plata (ahora flechas negras, aunque no está muy claro que vayan a seguir siendo negras en 2021, pero esa es otra historia y ya la contaremos en otro momento).

McLaren pinta bien; y Ferrari no sabemos si va a pintar siquiera. Los terribles resultados de Vettel, los heroicos podiums de Leclerc, no parecen el mejor de los cimientos para construir sobre los mismos un campeonato del mundo.

Pero incluso si los resultados con Ferrari no son buenos, seguro que no se le podrá achacar a Carlos Sainz, porque si algo ha demostrado el piloto español es que siempre da lo mejor de sí mismo, maneja perfectamente la presión y en ningún momento -señal de grandeza- da nada por ya conseguido o hecho antes de haberlo logrado.

Y si la Ferrari recupera su altura histórica y mítica, veremos a Carlos Sainz muchas veces encima de los cajones, probablemente también encima del cajón más alto. Así se lo deseamos desde las Almas y la F1 mientras esperamos todos que rujan por primera vez los motores en el año 2021.

Tigre tigre.

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