Con el objetivo de superar las barreras comerciales entre Europa y Asia, una reconocida bodega española contrató los servicios de una operadora comercial, presuntamente especializada en la exportación de bebidas alcohólicas al continente asiático, para negociar la importación de su vino a Indonesia. Sin embargo, como pudo comprobarse más tarde, los ‘expertos exportadores’ no disponían de ninguna experiencia en el sector, así como de contactos o referencias.

A principios de 2016, los operadores comerciales contactaron con la bodega para ofrecerles sus servicios y ayudarles a instalarse en el mercado asiático. Sin realizar ningún tipo de comprobación previa por parte de la bodega, pactan un contrato de 12 meses de duración, acordando la cobertura de todos los gastos por viajes comerciales, dietas y una considerable remuneración mensual por parte de la bodega.

Durante todo el año, los presuntos estafadores viajaron frecuentemente al continente asiático sin ofrecer a la mercantil justificante alguno sobre los gastos y servicios desempeñados en los distintos países visitados. Como era de esperar, en ningún momento se cerró un solo acuerdo comercial. Una vez finalizado el contrato, la bodega decide prescindir de la operadora comercial.

Sin embargo, los ‘expertos exportadores’ vuelven a ponerse en contacto con la mercantil a los pocos días de finalizar el acuerdo, con la promesa de encontrarse en periodo de negociación con una empresa con sede en Indonesia, muy interesada en importar el vino español.

Sin más información que un documento de Excel con datos en indonesio, supuestamente sobre el acuerdo al que habían llegado con la empresa importadora, la bodega vuelve a contratar los servicios de la operadora comercial y comienza la preparación de un lote de vino con destino a la empresa asiática.

Al llegar el vino a Indonesia, este fue rechazado por la empresa importadora, pues nunca había solicitado ningún envío de vino español. Los indonesios notificaron a la bodega que ni siquiera conocían de su existencia o de los operadores comerciales, perdiéndose el paquete al negarse Crédito y Caución a la cobertura del riesgo, pues todo se trataba de un engaño.

Al percatarse de lo ocurrido, la bodega decide querellarse contra los presuntos estafadores, por un delito de estafa y falsedad documental.

Los operadores comerciales contaron con la defensa del abogado especializado en delitos de estafa, Juan Gonzalo Ospina, quien sostuvo como línea de defensa la falta de elementos del tipo penal, indispensables para que pueda imputarse un delito por estafa, interesándose por el archivo del procedimiento.

Juan Gonzalo Ospina, socio de Ospina Abogados. Abogado experto en derecho penal económico.

Conforme al artículo 248 del Código Penal, se establece que el engaño ha de ser bastante como para que produzca un error esencial en la víctima y que este error, provoque un traspaso patrimonial con ánimo de lucro.

Una vez practicadas las debidas diligencias, la jueza del Juzgado de Instrucción Nº2 de Vitoria-Gasteiz ha estimado la petición del socio de Ospina Abogados y calificado el engaño como ‘burdo’.

En sus palabras, se entiende que ‘una empresa acostumbrada a mantener relaciones comerciales y celebrar contratos, acceda a una operación comercial con una persona que no merecía ninguna confianza, sin hacer ninguna comprobación previa ni investigación’, por lo que ha decretado el archivo del procedimiento.

¿Quieres recibir las novedades de Diario16?

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here

cinco × cinco =