Las llegadas de los refugiados a Grecia han aumentado, alcanzando su nivel más alto desde el pico de la crisis de refugiados en 2016. Save the Children denuncia la situación de los menores refugiados en la frontera griega, donde hace unos días murió un niño refugiado en el mar durante un peligroso viaje desde Turquía hacia la isla griega de Lesbos. Es la primera víctima mortal desde que el presidente Recep Tayyip Erdoğan, decidió suspender el acuerdo sobre migración y abrir sus fronteras.

La situación no parece tranquilizarse sino todo lo contrario…

Al menos 13.000 personas, entre los cuales se encuentran miles de niños y niñas, quedaron bloqueadas en los puntos fronterizos formales de Pazarkule e Ipsala, así como en varios cruces fronterizos informales. Las llegadas en barco también han aumentado, ejerciendo más presión sobre los campamentos que ya están colapsados.

Estos niños y niñas están atrapados entre Turquía y Grecia sin lugar a donde ir. Son unas de las miles de personas que vivieron los violentos enfrentamientos que están teniendo lugar en la frontera. Fueron recibidos con gases lacrimógenos.

Save the Children, la ONG que lucha por los derechos de los niños y las niñas del mundo ha mostrado su preocupación por esta situación. El Gobierno griego ha declarado que negará la entrada a las personas solicitantes de asilo y no aceptará ninguna solicitud en los próximos meses. Muchos de estos niños duermen a la intemperie, pasando mucho frío, sin acceso a un refugio o protección. Algunos llevan más de 24 horas sin comer.

Save the Children exige a Grecia y Turquía, el acceso inmediato de los niños y niñas a un lugar seguro. También reclama que estos menores deben tener la protección y no ser rechazados en la frontera. “La policía de frontera debe garantizar sus derechos fundamentales”, han señalado.

Estos niños dependen de la asistencia humanitaria para ser atendidos y recuperarse tanto físicamente como mentalmente. La Unión Europea debe asumir su responsabilidad intensificando sus compromisos de reasentamiento y asegurar que la ayuda humanitaria pueda llegar a los más vulnerables.

“Es fundamental atender a los niños y niñas refugiados sirios que están en peligro y garantizar la atención urgente de los que se están desplazando”, han exigido desde Save the Children.

Las autoridades griegas confirmaron la muerte del niño sirio tras ser rescatado del agua y llevarlo a la orilla, después de que su barco zozobrase cerca de la isla griega de Lesbos. Se trata de la primera víctima mortal desde que Turquía decidiese abrir sus fronteras. La guardia costera griega ha informado de que la embarcación fue escoltada hasta la costa por un barco turco. En total 46 personas fueron rescatadas, entre las cuales se encontraban dos niños, uno de ellos el fallecido que no pudo ser reanimado.

Hace más cuatro años se nos congelaron los corazones al observar la imagen de un niño ahogado en una playa de la costa turca. “El mundo entero vio esta imagen (de Aylan) y Europa abrió sus puertas a los refugiados, pero lamentablemente fue por un tiempo muy corto, tal vez un par de meses”, dijo Kurdi a Reuters.

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