Tal y como informamos en Diario16, una representación de trabajadores del Santander en Estados Unidos se reunió en el Congreso para denunciar prácticas poco éticas en el banco. Entre las personas que estuvieron presentes en dicha reunión se encontraba Elizabeth Warren, senadora demócrata que en la actualidad es una de las favoritas para enfrentarse a Donald Trump en las elecciones de 2020. Los trabajadores, además entregaron a los legisladores un extenso informe, elaborado por la Federación Estadounidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales, uno de los mayores sindicatos del país, en el que se exponía una cultura en las operaciones de concesión de préstamos que obligaba a modificaciones de préstamos de alto interés y que traía ocultas diferentes clases de comisiones que afectaban a millones de estadounidenses, principalmente personas con una renta baja. Los trabajadores del banco cántabro denunciaron ante los legisladores norteamericanos que se les obligaba a tener una actitud muy agresiva a la hora de controlar la morosidad.

Tras esta reunión, los congresistas estudiaron el informe y se pusieron en contacto con el ex CEO de Santander Consumer USA, Scott Powell, ya que habían descubierto un hecho muy preocupante: las prácticas laborales discriminatorias ejercidas por el banco presidido por Ana Patricia Botín. En concreto, los congresistas fueron muy contundentes a la hora de analizar el sistema de monitorización de llamadas utilizado por el Santander.

Los congresistas, encabezados por el representante demócrata por el séptimo distrito de Arizona, Rubén Gallego, afirmaban que dicho software (Call Miner) realizaba una analítica basada en datos que discriminaban a los trabajadores en base a su acento, a la voz más suave y a otros patrones que penalizaban a empleados pertenecientes a diferentes grupos étnicos, ya que el único patrón de reconocimiento de voz es el estándar característico de un hombre o mujer de raza blanca.

En concreto, la carta firmada por 32 congresistas demócratas decía lo siguiente: «Estamos preocupados por la posibilidad de que el uso de herramientas de reconocimiento de voz como Call Miner en la evaluación y compensación de los trabajadores pueda dar lugar a prejuicios contra ciertos grupos de trabajadores en función de la raza, el origen étnico, el género o incluso el dialecto regional».

Estos congresistas exigen al Santander que tome medidas para garantizar que el software de monitorización no tenga un impacto discriminatorio en todos los empleados del banco, incluidos los pertenecientes a las minorías, mujeres y discapacitados.

Además, llegan a recomendar al banco que, si no adopta medidas para paliar esta discriminación, deje de utilizar este software: «Si, de hecho, no ha tomado ninguna medida de precaución específica o ha recopilado datos para garantizar que todos los grupos de trabajadores reciban un trato justo y equitativo, le recomendamos que suspenda el uso de la herramienta Call Miner para fines de evaluación».

La carta fue enviada en noviembre de 2017. En enero de 2018 Santander, por la presión de esta carta, reconoció problemas en el software pero continuó utilizando Call Miner porque, según declaró una portavoz del banco al portal Auto Finance, es una «herramienta valiosa». Han pasado dos años y, a día de hoy, Santander Consumer USA sigue apareciendo como partner en la página web de Call Miner.

Pueden consultar la carta íntegra AQUÍ.

 

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