Por megafonía sonaba, una y otra vez, el mismo mensaje:

“Esta tarde de cinco a siete, en la cuarta planta, Santa Claus estará dando obsequios a los niños, y se podrán hacer fotos.”       

–¿Mamá, de donde viene Santa Claus?

–De muy lejos, del Polo Norte.

–¿Y dónde vive?

–En un palacio de hielo, corazón.

–¿Y cómo viaja, mamá?

– Viaja en su trineo mágico, tirado por renos voladores.

–¿Y por qué tiene un diente de oro?

–Por qué el dentista de Santa Claus solo trabaja con oro y plata, mi amor.

–¡Mami, ma­mi, y lleva pendiente!

–Sí cariño, en su país todo el mundo lo lleva.

–¿Sabes una cosa, mamá?

–Dime, Doli.

“Si no fuera Santa Claus, pensaría que ese señor me ha tocado el culo”

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