lunes, 27septiembre, 2021
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Sanlúcar mágica

‘El Beni’ de Cádiz decía que su provincia era la más internacional: al sur limita con Marruecos, al norte con España, al oeste con EEUU (Rota) y al este con Gran Bretaña (Gibraltar)

Juan-Carlos Arias
Agencia Andalucía Viva. Escritor
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El viajero nato, el militante, olfatea rincones, encantos, placeres… Busca evadirse del turismo convencional. Su idea se aleja de estándares que pivotan sobre monumentos, museos, playas, montañas, gastronomía… En tales menesteres España tiene oferta variopinta. La piel de toro reparte excelencias de norte a sur, del Atlántico al Mediterráneo, de los Pirineos a Sierra Nevada, de Balares a Canarias. Pero Sanlúcar de Barrameda es magia, es el ángel que a todo viajero apadrina para su felicidad.

Decía el Beni de Cádiz que su provincia era, de las españolas, la más internacional. Explicó que al sur limita con Marruecos, al Norte con España, al oeste con Estados Unidos (refiriéndose a la base aeronaval de Rota) y al este con Inglaterra (con referencia a la colonia gibraltareña). De Sanlúcar, sin embargo, percibimos un cosmos singular. Se extiende sobre la margen izquierda del estuario del Guadalquivir cuando se entrega al Océano. A la derecha queda un paraíso natural, el Coto de Doñana.

En la barra oceánica que enriquece el Betis, como llamaron los romanos al Guadalquivir, vive fauna y flora marina nutrida con plácton que da el mejor pescado y marisco imaginable. Ese arrastre fluvial también protege a navíos que sucumbieron al levante bravío del Estrecho o encallaron la misma barra. Río arriba se sucede el puerto de Barrameda, lo que queda de sus astilleros y la historia con mayúsculas que el Guadalquivir vehicula. La misma que declaró esa capital Conjunto Histórico-Artístico. Admirar puestas de sol en el estuario es parte de la magia que comentamos.

Hagamos algo de historia.  Platón situó la Atlántida, el paraíso perdido, cerca de Sanlúcar. Pero fue el irredento arqueólogo alemán Adolf Schülten quien en 1922 situó el extinto imperio tartésico en la parte gaditana de Doñana. La tesis del germano no la cuestionó el cazatesoros onubense Claudio Lozano en un documental del National Geographic. La avala también Manuel Cuevas, arqueólogo sanluqueño.

Los historiadores corroboran que la actual Sanlúcar, gracias a su geoestratégica ubicación, alojó a fenicios de Gadir. Construyeron un templo en honor a Astarté, diosa de fertilidad y vida. Turdetanos y andalusíes dejaron huellas, como otras prehistóricas halladas en Bonanza. Allí apareció, en 1868, la Tábula Baética (Bronce de Bonanza) que regularizaba negocios entre romanos. En 1295 Guzmán el Bueno recupera para los cristianos el puerto sanluqueño y le otorga un Señorío. En 1645 el Ducado de Medina Sidonia incluye a Sanlúcar en sus territorios hispano-lusos y fija residencia en el barrio alto. En su palacio se acumula parte de la historia sur europea. Allí asienta una corte que rivaliza al rey castellano.

El puerto, la gloria de Indias y monopolios que detentó el Ducado hicieron de Sanlúcar un nexo del Mediterráneo y España con América. A la última sucesora del Duque debemos un Archivo y una Fundación que acumula disputas de sus herederos y la titánica labor de una mujer, la ‘Duquesita’ Luisa Álvarez de Toledo, entregada a preservar un legado de todos.

La crónica actual de Sanlúcar refleja desigualdades sociales complejas, un ayuntamiento que conoció en la poltrona todas las siglas partidarias y a políticos que miraron demasiado a su ombligo en perjuicio de las carencias existentes. Pero sus vecinos son afables, hospitalarios y orgullosos de su rincón vital. Mezclan guasa sevillana y picardía gaditana con sonrisas.

VISITAS IMPRESCINDIBLES

CAMINO DEL PALACIO. Desde la céntrica Plaza del Cabildo subimos la Cuesta de Belén. Encontramos Las Covachas (edificio del siglo XV) con sus dragones alados en piedra. El auditorio de la Merced  (siglo XVII,  antiguo convento) y palacio de Orleans y Borbón (siglo XIX) que fuera estancia de los Montpensier y alberga el Ayuntamiento. La cercana parroquia de la O exige visita. También la de Santo Domingo y la Iglesia de los Desamparados, sitas algo lejos pero recomendables.

PALACIO MEDINA SIDONIA. Renacentista con portada mudéjar aloja un archivo de incalculable valor gracias al empeño de la última duquesa. Sus vistas y estancias son incomparables. Una hospedería con habitaciones que rememoran la gloria ducal retornan glorias del ducado. También, hay amplios jardines y espacios donde se repiten actividades culturales estivales. La cafetería endulza el trajín palaciego del siglo XXI. Al lado hay un recomendable hotel, ‘Posada de Palacio’ que completa oferta sin par.

BODEGAS. Catar in situ la manzanilla es una experiencia inigualable. En Sanlúcar hay bodegas que atesoran excepcionales caldos por doquier. Admiten visitas, previa reserva, Barbadillo (Solear, Castillo de San Diego, Maestrante y tinto Gibalbín) que añade excelente Museo temático de la estrella vínica sanluqueña. Bodegas Hidalgo (La Gitana) oferta visitas guiadas. Manzanilla y variantes del ‘Sherry’, denominación a la que se acogen los caldos sanluqueños, centran las botas que crían un vino blanco seco cuya uva crece en tierra albariza. Pero además de manzanilla encontramos el mejor brandy (Pedro I y Punto Azul) en Bodegas Yuste. Hereda las antiguas bodegas Pedro Romero y Argüeso, cuya taberna reparte gastrodelicias locales y un restaurante japonés de nota.

CASTILLO DE SANTIAGO. Del siglo XV tiene torre hexagonal visitable. Expone trajes de siglos XVIII, XIX hasta principios del XX y exhibe cetrería. La leyenda dice que desde este castillo vio Isabel la Católica por primera vez el mar.

COTO DOÑANA. Desde antigua Fábrica de Hielo, en Bajo de Guía, que incluye museo gratuito de interpretación se reservan visitas al Parque Natural más extenso de Europa. Se recomienda hacerlo con antelación. Hay rutas a caballo, en piragua y en todoterreno. Es una delicia, es magia también, disfrutar el Guadalquivir en cualquier formato, soporte y ocasión.

PREMIAR AL ESTÓMAGO

Sanlúcar oferta lo indecible para honrar a cualquier alma con sed y hambre. No hace falta ser gourmet. Abarca cualquier bolsillo. Encontramos restaurantes con fogones de nota y cocina de lujo a precios muy razonables. El tapeo no debe perderse de vista. Las calidades de su gastronomía basculan sobre frutos de mar. Los pescados del litoral gaditano (urta, chova, tintorera, cazón, marrajo, baila, breca, herrera, mojarra, sargo..) y mariscos de gloria (langostinos tigre, gambas blancas, camarones, galeras, bogavantes) están en la cúspide del placer culinario. La huerta sanluqueña tiene patatas que al aliño sobresalen de sabor, pero fritas, asadas o acompañando carnes o quesos alegran la vida. Igual ocurre con otras verduras y frutas. Lo inesperado sorprende por calidad y cantidad. Un ejemplo: al salpicón de mariscos sanluqueño hay que buscarle el tomate o la cebolla con lupa. Otro: a la tortillita de camarones hay que hacer lo propio con la masa. El clímax aquí marida, repetimos, cantidad y calidad.

Si bebemos manzanilla sin la variante ‘aguada y carbónica’ ferial del ‘rebujito’ lo mejor es tomarla tal cual, recién  salida de la bota y muy fría. Hablamos de manzanilla ‘en rama’ cuyos detalles los discuten los expertos en la materia. Lo cierto es que es tan popular pues no incluye aditivos. Ni se pasa con las histaminas del ‘Sherry’ que, al cabo, dan resaca previos dolores de cabeza. La ‘rama’ compite con una cerveza gallega omnipresente en bares sanluqueños. Cosas del cosmos local que aplaude lo que viene de fuera, por tierra, mar o río. Aeropuerto es lo que falta en Sanlúcar. No daremos ideas al narco.

Sanlúcar de Barrameda es una marca gastronómica que trasciende fronteras españolas. Bajo de Guía es un referente. La Capilla del Carmen es bueno visitarla antes del festín. ‘Bigote’ es el más famoso restaurante. ‘Avante Claro’ le pisa los talones. Pero no le van a la zaga una ristra de lugares donde la buena mesa rima con pescado, mariscos, carne, aliños y postres de nota. No están lejos de la excelencia: Poma, Virgen y Hermandad del Carmen, Bajo de Guía, Casa Juan, Joselito Huerta, Paco Secundino, Mirador, La Lonja, Malaspina. Para la copa post almuerzo o cena hay para elegir. La melopea no duele. Se estrella contra la orilla fluvial.

La Plaza del Cabildo es otro escenario donde el mejor tapeo y platos de excelencia son omnipresentes. Vamos allá: Balbino, Barbiana y La Gitana son obligado peregrinaje. Heladería Toni y La Ibense endulzan las comidas tras el mantel. Las calles adyacentes de la concurrida Plaza se repoblaron de bares y restaurantes con idénticas calidades. No está de más cambiar de clásicos repletos de clientela cada vez atendida con más tardanza.

Otro punto donde degustar excelencias del mar y la tierra es Bonanza. La avenida que llega hasta el puerto reparte lugares donde además el precio-calidad tienen relación buenísima: Pablo Tapas, La Campana y Mariano son ejemplo de lo afirmado.

Además, encontramos en Sanlúcar lugares recomendables para saciar la sed y el hambre que da el Guadalquivir. La Hermandad del Rocío tiene excelente oferta en patio de nota. No hace falta ser socio. En el barrio alto todo es tentador para tapear o disfrutar el mejor marisco, ensaladas, pescado frito, asado o aliñado. Las ventas que se alejan del centro o bares que están allende el barrio alto y bajo de Sanlúcar son otra opción que ofrecen carne de caza junto a carta de la tradición sanluqueña.

ATRAPADOS POR SANLÚCAR

En la imaginaria estación término sanluqueña muchos han recalado para siempre, o por largas temporadas.  Pasear por calles de blancas casas, que trufan tiendas, bares y palacetes de piedra ostionera es una delicia. Sus bodegas inabarcables o iglesias y capillas que invitan al recogimiento colmatan la experiencia. El microclima sanluqueño sustancia su Manzanilla y ayuda al trotamundos para decir que Sanlúcar es parada obligada.

Bajo de Guía es famoso por repartir templos de la gastronomía. La gloria del mantel paraliza a gentes que se prometen disfrutar el momento y regresar cuantas veces puedan. Ese fue el caso del fallecido Helmut Köhl. Al que fuera presidente alemán era difícil sacarlo de allí. Con Felipe González, cicerone también de Mario Soares y otros líderes mundiales, disfrutaban Sanlúcar antes del paraíso de Doñana. Repitieron Aznar,  Zapatero y Rajoy. Insiste en el empeño el locutor Carlos Herrera, las televisivas Mariló Montero y Toñi Moreno, ésta nacida en Sanlúcar.

Antes quedaron atrapados por Sanlúcar el Duque de Montpesier, que instaló embajada de su corte sevillana, y los Orleans (con bodega propia). Escritores como Caballero Bonald, Fernando Quiñones y Juan José Téllez escribieron sobre Sanlúcar. El novelista y jurista danés Michel Lose se añade entre sanluqueños adoptivos. Algo parecido le ocurrió al inolvidable Alfonso de Hohenloe. Impulsó su inacabado Club de Campo que miraba a Doñana emulando sus éxitos urbanísticos marbellíes.

Sanlúcar es un microcosmos donde hay comunidades de todo el planeta. Incontables vascos, gallegos, castellanos, gitanos y norteafricanos la eligieron junto a latinoamericanos. La cercana base norteamericana de Rota hace que algunos mandos elijan Sanlúcar para vivir, al igual que compatriotas de Schülten (1870-1960) más una creciente colonia escandinava y francesa.

Preguntados algunos foráneos por sus razones de vecindad sanluqueñas no atinan una respuesta. Apenas corroboran que viven o frecuentan Sanlúcar porque le gustan clima, sus gentes, el lugar, la historia y el cotidiano de un sitio donde nadie es extraño, donde la cercanía es más patente que la frialdad de otros lugares. Todos quedan presos de lo intangible: ¿Será esa magia que sugerimos?

Sanlúcar no tiene playa, ni catedral, ni museos relevantes, ni empleo, ni fábricas, ni llega el tren, ni aviones,  ni cruceros,  ni tiene autopistas…. Pero da manto, arropa, a sus hijos e invitados. A unos los hace afortunados supervivientes, a otros los transforma en emprendedores del día a día.

MÁS SANLÚCAR

Las famosas carreras de caballos invitan al disfrute. Discurren por el paseo fluvial y miles de personas no faltan a la cita anual, que se celebra en dos tramos del mes de Agosto más una semana hípica en Diciembre completan el calendario.  En verano Sanlúcar acoge a casi 200.000 personas cuando su población no llega a los 80.000. Ferias gastronómicas (gamba, manzanilla) e incontables actividades culturales (fiestas patronales, exaltación del Guadalquivir, concurso de patios) completan lo lúdico junto a un intenso calendario de celebraciones religiosas). Entre febrero y abril Sanlúcar acoge eventos como carnavales y Semana Santa. Todo el año es buena ocasión para vivir el flamenco con mayúsculas. El arte tan andaluz tiene aquí cantera y público. El rey local es Manolo Sanlúcar, aunque retirado del escenario sobrevive al indiscutible Paco de Lucía.

Visitar el Mercado de San Roque, más cuando volvió a su histórico emplazamiento, es delicia para los sentidos. Desayunar por los alrededores sorteando un zoco informal, bares, tiendas, hotelitos y admirando el paisanaje con andares pausados gratifica hasta que el vocerío sumerge en lo mejor del campo y el mar. Frutas, verduras, pescado, carne y marisco se ofertan en libre competencia. Los precios son razonables por esa razón.

La huella marinera y fluvial de Sanlúcar se refleja por cualquier rincón. Sanlúcar está lista para honrar los 500 años de la primera vuelta al mundo que inició Magallanes y concluyó, en Sevilla, Juan Sebastián Elcano. Hay actividades y eventos para celebrar en 2022.

Algo difícil de entender de Sanlúcar son sus paradojas. Encabeza los números de desempleo en una provincia, la gaditana, que lidera registros españoles. Esa verdad se sustenta, y contrasta, con  la economía sumergida de la zona y los blanqueos del narco. Así se explican negocios sin clientes, sobreprecios inmobiliarios, autos de alta gama por doquier y proliferación de tiendas, alojamientos y bares llenos del dinero que busca gangas.

El Guadalquivir no es historia aquí. Ahora suben más lanchas con alijos de droga que mercantes camino de Sevilla. El trajín regala escenas de película. Espectaculares persecuciones río arriba de helicópteros y policías contra quienes viven del narco. Pocos, en Sanlúcar, hablan de esta realidad que arruina demasiadas familias mientras enriquece sólo a unas pocas.

Alojarse en Sanlúcar es empeño complejo desde junio hasta octubre. Su planta hotelera escasea. La encabeza un antiguo palacio restaurado, Arizón. Maciá le sigue en segmento 4*. Guadalquivir da nombre a un 3* con inmejorables vistas sanluqueñas desde su terraza y un excelente pub irlandés en el bajo. Después hay numerosos hoteles de 2* y 1*, hostales y apartamentos que dan cobijo a quienes desean disfrutarla.

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2 Comentarios

  1. Hablar de la Gastronomía de Sanlúcar sin mencionar el restaurante El Espejo, en el Hotel Pasada de Palacio, es dejar de lado la cocina más contemporánea disponible en el Municipio. Materia prima de altísima calidad, trabajo constante con las huertas gourmet dónde se recuperan variedades de verduras en desuso y una cocina imaginativa y maravillosamente acompañada con una bodega que cuenta más de 200 referencias tanto de vinos de Jerez y de Sanlúcar como del panorama nacional e internacional. Sería una pena no dejarse tentar por esta propuesta diferente en el barrio alto.

    • Esta usted equivocado ,si no se menciona es porque no es tipico de sanlucar,permitame una rima como buen Sanluqueño que me considero,defendiendo la Gastronomia Tipica Sanluqueña:
      COCINA IMAGINATIVA,DE DISEÑO Y GOURMET,
      CON LA COCINA TIPICA DE SANLUCAR,
      NO TIENE NADA QUE VER.

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