Las conversaciones entre el PSOE y Podemos para un gobierno de coalición, como lo llaman los podemistas, o de colaboración, como le gusta decir a los socialistas, están resultando complicadas. Sánchez se resiste a tener a ministros de la coalición morada en el Gobierno de España, aunque sí les ofrece como premio de consolación cargos intermedios.

El premio de consolidación podrían ser las secretarías de Estado

La vicepresidenta del Ejecutivo en funciones, Carmen Calvo, ha descartado que en el futuro gobierno socialista vaya a haber ministros de Unidas Podemos, como exige el líder de esta formación, Pablo Iglesias.

En cambio, ha afirmando que el presidente en funciones, Pedro Sánchez, ha hecho una oferta «de algunos puestos de responsabilidad que desde luego no son en el Consejo de Ministros» y ha emplazado a la formación morada a dar «una respuesta».

Según informa TVE, los cargos de responsabilidad a los que se refiere Calvo serían secretarías de Estado.

La vicepresidenta en funciones tan sólo ha aclarado que serían responsabilidades «político administrativas importantes en una Administración General del Estado tan importante como la que le corresponde a un país como el nuestro«.

Las dudas sobre si el PSOE se había abierto a incorporar a dirigentes morados en su nuevo Ejecutivo surgieron la semana pasada a raíz de una reunión entre Sánchez e Iglesias tras la que el presidente en funciones habló de un «gobierno de cooperación» entre ambas formaciones.

Un día después, el secretario de Organización y ministro de Fomento en funciones, José Luis Ábalos, no descartó que pudiera haber ministros de Podemos en un futuro gobierno.

Hoy parece que el PSOE está más lejos de esta tesis.

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

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