Los derechos de la mujer y la defensa por la igualdad se presentaron como líneas fundamentales de la coalición progresista candidata al gobierno de España. En su debate iniciático, Pedro Sánchez afirmó que “la igualdad de género nos define como sociedad, no va a dar marcha atrás. Este Gobierno se inscribe en esa filosofía de la igualdad que representa el movimiento feminista a nivel global […] No trataremos a nadie como enemigo pero seremos intolerantes con el racismo, el machismo y la homofobia”. Además, Sánchez advirtió que “el feminismo no va a dar marcha atrás”, definiéndolo como “un movimiento político y social irreversible e imparable” y aseguró que “mantendrá el derecho al aborto, trabajará por erradicar la prostitución, impulsará una protección reforzada para evitar el acceso de menores a la pornografía y mantendrá su no a la gestación subrogada”. Asimismo, anunció “un cambio en el Código Penal para que en el consentimiento sexual solo sí sea sí” y aprovechó la ocasión para destacar la iniciativa de la Oficina Estatal contra la Discriminación de Género.

Llegado el turno del cabecilla de Vox, Santiago Abascal, disertó sobre “eso que ustedes llaman género”, reduciendo la Ley contra la Violencia de Género vigente desde hace más de tres lustros “a una ley fracasada que acaba con la igualdad de todos los españoles ante la ley”. No satisfecho, el ultraconservador advirtió que Alfonso Guerra ya dijo que era una ley abiertamente inconstitucional y que fue aprobada por el Tribunal Constitucional por las presiones que recibió de Zapatero.

Para más inri, Abascal lamentó que “esta locura sin pies ni cabeza” que los sectores ultraderechistas gustan llamar ideología de género “necesita muchos millones y la quieren extender al terreno fiscal”. En este sentido añadió: “Nos habla de fiscalidad de género en su acuerdo y eso va a ser divertido, porque lo que usted llama género es una percepción personal que el Estado tiene que reconocer según sus propias leyes y que nada tiene que ver con el sexo de nacimiento”. Y concluye, dirigiéndose a la tribuna socialista, con un chascarrillo propio del machirulo typical spanish: “Si ustedes, por ejemplo, pretenden una fiscalidad a favor de las mujeres por el hecho de serlo pues dígannos cuantos españoles no se van a sentir mujer a la hora de hacer la declaración de la renta”.

Sánchez replicó esta sarta de incongruencias machistas con datos. De esta manera, cuando Vox habla de que la violencia de género no es un problema específico que haya que tratar al margen de la mal llamada “violencia intrafamiliar o doméstica”, el candidato socialista expuso los siguientes datos: los delitos sexuales fueron 11.692 en 2017, 3.811 en 2018, 1.033 mujeres asesinadas por violencia de género desde el año 2003 hasta hoy. El número de las mujeres víctimas de la violencia de género aumentó en el registro central del Ministerio de Justicia un 7,9% en el 2018 hasta las 31.286 víctimas. En 2018, el 62,2 % de las víctimas de violencia doméstica fueron mujeres. Y las condenas por denuncias falsas en el ámbito de la violencia machista ascienden al 0,01 del total de las denuncias presentadas. Por su parte, Pablo Iglesias aseguró desde su tribuna que el 8M ha sido uno de los ejes vertebradores de esta “década de la esperanza”.

“Ignoramos nuestra verdadera estatura hasta que nos ponemos en pie”, dijo un día la poetisa Emily Dickinson. Pues bien, las mujeres y el movimiento feminista hace décadas que dejó atrás esa ignorancia para ser conscientes del poder que unidas y diversas tienen. Se aproxima una etapa progresista en la Cámara Baja, que promete defender los derechos y libertades de las mujeres, la igualdad real y la lucha contra la violencia machista; se aproxima una nueva década de retos hacia una sociedad más justa bajo el paraguas morado del feminismo.

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