Tras el decreto de estado de alarma, anunciado por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, prácticamente toda la oposición, con mayor o menor beligerancia, sostienen que es demasiado tiempo. Sánchez ha ofrecido a Casado revisar el estado de alarma en 4 meses y,  en función de la evolución de la pandemia, se podrá revisar la decisión.

A todas vistas el Ejecutivo huye de la confrontación y de los duros debates que se celebraron en el Parlamento cada quince días con el fin de renovar el estado de alarma en la primera oleada de la Covid-19 cargados de reproches, medias verdades e insultos.

Así, Sánchez después de, como siempre, una inquisidora pregunta del líder del Partido Popular, Pablo Casado sobre el estado de alarma ha asegurado que “el Gobierno lo que hace es luchar de manera contundente contra el virus, cogobernar con las comunidades autónomas. El objetivo es salvar vidas y empresas”.

En este sentido, Sánchez ha ofrecido a Pablo Casado 2 fechas para revisar el decreto de estado de alarma: Primera revisión, el 9 de marzo, y la segunda el 9 de mayo y ha añadido “creemos que así lograremos los apoyos necesarios”.

Casado ha contestado contundente: “Abandone la radicalidad. Lo que acaba de decir es eludir el Parlamento”.

Es evidente que el discurso moderado de Pablo Casado en el debate de la moción de censura de Santiago Abascal a Pedro Sánchez fue pura palabrería y Casado sigue atrapado en el “no a todo” en su lucha con Vox por ostentar la hegemonía de la derecha.

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