Pedro Sánchez y Pablo Iglesias quisieron ayer mostrar una imagen de unidad y lo consiguieron. Tras la brecha por los desacuerdos con los cambios en RTVE, era necesario un acercamiento que garantizara al PSOE los votos de Podemos para los presupuestos.

El líder de Podemos salía de la Moncloa con una sonrisa, un buen capazo de acuerdos bajo el brazo y otros tantos acercamientos en materias en las que, a falta de concretar en los grupos de trabajo conjunto, hay un notable sintonía.

Fuentes de presidencia ratificaban ese optimismo tras una reunión de trabajo que lleva a Iglesias a augurar un posible acuerdo para los presupuestos para el mes de octubre.

El presidente del Gobierno y el líder de Podemos acordaron ayer la anulación del decreto ley de Sostenibilidad de la Educación, aprobado por Mariano Rajoy en el 2012 y que en la práctica supondrá una reversión de los recortes educativos, la reducción del ratio de alumnos por clase, bajará las tasas e incrementará las becas en función de la renta.

Ambos líderes acuerdan la anulación del decreto ley de Sostenibilidad de la Educación

También se avanzará en la universalización de la gratuidad en el tramo 0-3 años, y aunque no se aplicará gratuidad del material escolar en la etapa de enseñanza obligatoria, como pedía Podemos, sí se habilitarán partidas específicas para que las comunidades autónomas creen servicios de ayudas y préstamos de material escolar.

Fiscalidad 

Aunque sin cifras cerradas, que habrá de concretar la mesa PSOE-Podemos de fiscalidad, Sánchez e Iglesias han acordado reducir el IVA de los productos de primera necesidad y bajar las cuotas de autónomos, estableciendo cuotas en función de ingresos. “Las cuotas deben ser progresivas y no debería pagar ninguna cuota quien no alcance los ingresos del salario mí­nimo”, concretó Iglesias sus obje­tivos.

En el resto de asuntos fiscales impulsados por Podemos, como impuesto a la banca, aumento de IRPF para rentas superiores a 140.000 euros al año, fiscalidad de las transacciones financieras o impuesto de sucesiones, hay coincidencia en el estudio conjunto y el objetivo general –mejorar los ingresos y la progresividad fiscal– pero no hay acuerdos concretos. “Son asuntos muy técnicos que deben estudiarse en los grupos de trabajo”.

Otro de los entendimientos destacados ha sido el relativo a la vivienda, para el que se creará una quinta mesa específica –otras cuatro mesas bipartitas específicas ya han iniciado sus trabajos– en la que se abordará una preocupación compartida por los socialistas y Podemos: la subida de los precios de alquiler urbano, que están provocando un desplazamiento de la población del centro de las grandes ciudades. Podemos es partidario de establecer zonas de precio regulado allí donde se detecte una especial tensión en los precios del alquiler, así como la creación de un parque público y la obligación de sacar al mercado las viviendas desocupadas de los grandes tenedores, aquellos que posean más de diez pisos en propiedad. El Gobierno no se ha comprometido con ninguna de estas medidas, pero comparte el diagnóstico de Iglesias y la preo­cupación por la escalada de los ­precios del alquiler, así que se ha comprometido a tratar de llegar a acuerdos efectivos en el grupo de trabajo.

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