Los hechos demuestran que Matteo Salvini es un político racista y xenófobo. Desde que fue nombrado ministro del Interior, sus políticas ha generado polémica por el cierre de las fronteras y por la criminalización de las oenegés que salvan vidas en el Mediterráneo. Para Salvini, estas organizaciones son traficantes de personas cuando, en realidad, rescatan y llevan a puertos seguros a las decenas de miles de seres humanos que se echan a la mar en busca de un futuro porque el presente en sus países de origen sólo tiene hambre, guerra y muerte.

Salvini ha instado a Giuseppe Conte, primer ministro de Italia, a que presente sus métodos de repatriación de inmigrantes como un sistema útil para ser exportado al resto de países de la Unión Europea. Este hecho se produce después de que el Parlamento italiano aprobara definitivamente el decreto Salvini sobre inmigración y seguridad que, por ejemplo, impondrá multas de un millón de euros a las oenegés que entren en aguas italianas tras rescatar a los migrantes en el Mediterráneo.

Por tanto, Salvini pretende exportar su modelo xenófobo al resto de la UE.

Esta petición se produce en medio de una nueva polémica con las organizaciones que rescatan a los migrantes en el mar. La ONG Open Arms tiene en uno de sus barcos a 121 seres humanos sin posibilidad de poder atracar en un puerto seguro ya que ningún gobierno europeo ha hecho nada para resolver la situación.

El barco de Open Arms tiene bandera española y el gobierno de Sánchez ha instado públicamente a la Comisión Europea a que resuelva la situación, aunque el organismo europeo niega que lo hayan hecho y ha insistido en que, para poder iniciar un acuerdo o una negociación para abrir un puerto que permita el desembarco de estos seres humanos, es necesaria una solicitud formal.

¿Ha perdido la UE la razón, la humanidad y la solidaridad como para permitir que 121 seres humanos se encuentren en medio del mar sin que se haga nada por un problema burocrático? ¿Se ha rendido definitivamente la UE ante la xenofobia y el racismo de personajes como Salvini, Viktor Orban, Mateusz Morawiecki o Marie Le Pen?

Ante la parálisis burocrática, Pedro Sánchez tiene la obligación moral e ideológica de volver a colocar a España como vanguardia de la solidaridad y como defensor de la vida, tal y como ya hizo una vez con el caso del buque Aquarius.

 

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